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China y Rusia como prioridad para Biden

Por: Rubén Alexis Hernández 

La actual administración estadounidense, liderada por Joseph (Joe) Biden,  sabe muy bien que la hegemonía global  del país norteamericano está llegando a su inminente fin,  acelerado hoy día por la pandemia de COVID-19, y en este sentido ha publicado una nueva guía de seguridad nacional, en la que se establece con claridad que Estados Unidos  hará todo lo posible para impedir que potencias como China y Rusia le desplacen a un lugar secundario en el liderazgo mundial. Evidentemente el Gobierno, la cúpula militar y buena parte de la élite económica de Estados Unidos, intentan empujar a una nación como China, que ha resistido bien los efectos de la emergencia sanitaria en curso y ha crecido mucho en todos los ámbitos, a un conflicto militar directo o indirecto que al menos ocasione gran perjuicio general a los chinos; están claros los estadounidenses de la progresiva influencia del gigante asiático en todo el orbe y de su potencial económico, militar, comunicacional y tecnológico, y  entonces buscan desesperadamente concretar alianzas firmes en todos los continentes, para intentar detener el avance geoestratégico a pasos agigantados de China, Rusia y algunos de sus socios.

De acuerdo a lo expuesto en el párrafo anterior, inevitablemente el mundo se dirige a una guerra global (ha comenzado en pequeña escala) que pudiera ser identificada como la III guerra mundial, azuzada con intensidad por Estados Unidos no sólo con el objetivo de tratar de detener la amenaza a sus intereses por el poder cada vez mayor de países como China y Rusia, sino con la idea de intentar mantenerse en una privilegiada posición en el concierto planetario a futuro, cuando se supone que China estará a la cabeza de un nuevo orden geopolítico. En este contexto algunos consideran que el gigante asiático ya es la primera potencia en cuanto a economía real e inversiones globales, al parecer la única nación con crecimiento económico positivo en plena pandemia y además irá dependiendo cada vez menos del dólar en sus relaciones comerciales, mientras que Estados Unidos hace largo rato que está en decadencia como potencia, con graves problemas internos y pérdida notable de influencia en el exterior. Por tanto aunque Estados Unidos y sus aliados hagan la guerra directa y total a China, Rusia, Irán, Venezuela y otros países “comunistas-terroristas”, difícilmente podrán cambiar el rumbo previsible de las relaciones internacionales para los próximos años y décadas. A largo plazo, la administración estadounidense se conformará con tener algo de protagonismo en  el ámbito orbital.

A continuación un extracto del contenido de la guía en cuestión respecto a lo que representan China y Rusia para los intereses globales de Estados Unidos:

“Asimismo, la nueva guía admite que EE.UU. debe enfrentarse a la realidad de que  ‘la distribución del poder en todo el mundo está creando nuevas amenazas’. Tanto Pekín como Moscú ‘han invertido mucho en esfuerzos destinados a contener los puntos fuertes de Estados Unidos’ y evitar que Washington defienda sus intereses y los de sus aliados a nivel internacional.

‘China, en particular, se ha vuelto rápidamente más asertiva. Es el único competidor potencialmente capaz de combinar su poder económico, diplomático, militar y tecnológico para montar un desafío sostenido en un sistema internacional estable y abierto’, asegura la nueva estrategia de seguridad nacional del país norteamericano.

Respecto a Rusia, la Administración de Biden sugiere que ese país ‘sigue determinado a mejorar su influencia global y desempeñar un papel disruptivo en el escenario mundial’». https://actualidad.rt.com/actualidad/385289-nueva-guia-seguridad-nacional-eeuu-rusia-china

www.rubenhernandezinternacional.blogspot.com

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El fantasma del anticomunismo recorre Europa

Por: Jordi Córdoba 

Dándole la vuelta a la conocida frase con la que Marx y Engels iniciaban el Manifiesto Comunista, hoy, lamentablemente, podemos decir que “el fantasma del anticomunismo recorre Europa”. Un anticomunismo que es compartido desde posiciones ultranacionalistas, conservadoras y liberales, pero también, a menudo, desde el campo de la socialdemocracia o el ecologismo. Aunque no es una controversia parlamentaria reciente, seguramente en muy pocas ocasiones se han visualizado de manera tan clara las distintas posturas frente al comunismo como en el debate que tuvo lugar en el Parlamento Europeo en septiembre de 2019, en una propuesta de resolución instada por poco más de 50 eurodiputados, principalmente ultranacionalistas y populares, y en menor medida liberales y socialdemócratas (1). El texto aprobado, bajo el confuso nombre de “Resolución sobre la importancia de la memoria histórica europea para el futuro de Europa” (2), fue un verdadero despropósito de revisionismo histórico.

La resolución empezaba haciendo referencia a la necesidad de una condena internacional de los “crímenes de los regímenes comunistas totalitarios”. Citaba reiteradamente el Pacto Molotov-Ribbentrop, que supuestamente llevó al estallido de la Segunda Guerra Mundial, después de la invasión de Polonia por parte de la Alemania nazi y la URSS y de la entrada de las tropas soviéticas en Finlandia, Rumania y los estados bálticos, haciendo una interpretación histórica absolutamente parcial. Et texto hacía referencia también a que, tras la Segunda Guerra Mundial, “algunos países europeos pudieron reconstruirse y acometer un proceso de reconciliación, pero otros siguieron sometidos a dictaduras, a veces bajo la ocupación o la influencia directa de la Unión Soviética”, tratando por igual a “la tiranía nazi, que condujo al Holocausto, y a la expansión de los regímenes comunistas totalitarios y antidemocráticos en la Europa Central y Oriental”, mientras olvidaba a los gobiernos y movimientos ultranacionalistas aliados de Hitler en diferentes países europeos.

El texto establecía una casi plena equivalencia entre los regímenes nazi y comunista, acusando por igual a ambas ideologías de cometer “asesinatos en masa, genocidios y deportaciones (…) a una escala hasta entonces nunca vista en la historia de la humanidad”. Refiriéndose también a “las violaciones masivas de los derechos humanos perpetrados por los regímenes comunista, nazi y otros regímenes totalitarios” sin hacer ninguna referencia a Mussolini, al fascismo italiano ni a los diversos gobiernos o movimientos colaboracionistas del nazismo en muy buena parte de Europa, con el Duce o el Generalísimo Franco entre los más destacados.

Insistía la resolución en los “actos de agresión perpetrados por los regímenes comunistas totalitarios y el régimen nazi” y criticaba que hoy día Rusia, que en el fondo es el verdadero “enemigo” y objetivo político del neoliberalismo europeo, siga “encubriendo los crímenes comunistas y ensalzando el régimen totalitario soviético”, recordando finalmente que en algunos países europeos se ha prohibido el uso de símbolos nazis y comunistas (3). El resultado de la votación fue de 535 votos a favor, 66 en contra y 52 abstenciones, con un total de 653 votos válidos. Los únicos votos en contra fueron de los representantes de la Izquierda Unitaria Europea – Izquierda Verde Nórdica (4) y algunos pocos diputados más. Sin duda es interesante conocer la posición de los diferentes grupos parlamentarios (5).

El posicionamiento de los partidos de la derecha europea fue, en general, la de signo más claramente anticomunista. Para Rasa Juknevičienė, de la Unión Nacional – Demócrata Cristianos Lituanos (TS-LKD), en representación del Grupo del Partido Popular Europeo, “el Pacto Molotov-Ribbentrop y sus protocolos secretos, que los nazis y los comunistas compartían en Europa, llevaron a la Segunda Guerra Mundial”. Para Michal Šimečka, del partido Eslovaquia Progresista (PS), en representación del Grupo Renovar Europa (liberales) “el Pacto Molotov-Ribbentrop (…) puede haber sido el acto más brutal y cínico que jamás haya presenciado Europa, concluido por dos de los regímenes totalitarios más represivos de nuestra historia”.

Para Gilles Lebreton, de la Agrupación Nacional (RN, ex Frente Nacional francés), en representación del Grupo Identidad y Democracia, es decir de la extrema derecha, “hace 80 años la Unión Soviética y la Alemania nazi firmaron el Pacto Molotov-Ribbentrop (…) que allanó el camino para el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Nunca debemos olvidar las atrocidades cometidas por estos dos sistemas totalitarios, comunismo y nazismo”. No muy lejos del anterior, Anna Fotyga, del partido Ley y Justicia (PiS, de Polonia), hablando en nombre del Grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos (ultranacionalistas), insistía también en el “terrible pacto Ribbentrop-Molotov firmado entre la Alemania nazi y la Rusia soviética” como la causa principal de todas las víctimas del totalitarismo.

Lamentablemente, desde los principales ponentes del centro-izquierda se compartieron también buena parte de los argumentos revisionistas. Así, Vilija Blinkevičiūtė, del Partido Socialdemócrata de Lituania (LSDP), hablando en nombre del Grupo de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas, denunció “los intentos de glorificar las acciones de los regímenes comunista, fascista y totalitario y cualquier intento de restar importancia a los crímenes de aquellos regímenes extremadamente brutales”. También estuvo en la misma línea Bronis Ropė, de la Unión de los Campesinos y Verdes Lituanos (LVŽS), hablando en nombre del Grupo de los Verdes – Alianza Libre Europea, afirmando que “los representantes de las dos ideologías criminales (…) allanaron el camino para muertes masivas, genocidio y deportaciones”

Solo algunos eurodiputados socialdemócratas o del grupo verde se distanciaron de las posiciones claramente anticomunistas compartidas por sus respectivos grupos parlamentarios. Fue el caso del europarlamentario Pierfrancesco Majorino, del Partido Democrático italiano y miembro también del grupo socialista, que se refirió básicamente al “valor de la memoria (como) fundamental para fortalecer el proyecto europeo y apostar por el futuro de Europa, especialmente en una época como la actual, marcada hoy por nuevas presiones neo-nacionalistas”, y recordando a la senadora vitalicia italiana Liliana Segre, superviviente de Auschwitz y firmemente “comprometida en contrarrestar el racismo y la deriva neo-nacionalista”. Pero fue la diputada Tatjana Ždanoka, de la Unión Rusa de Letonia (LKS) y miembro del grupo Verde, la que defendió una posición más alejada de la planteada por el ponente de su grupo, cuando afirmó estar totalmente “en contra de (…) equiparar a los nazis con los regímenes comunistas”, afirmando que “solo hay un diablo, el diablo absoluto es la ideología nazi”,  y preguntándose finalmente “¿Dónde está Munich? Olvidado. ¿Dónde están los tratados bilaterales, concluidos mucho antes del 23 de agosto de 1939?”

Pero fueron, lógicamente, los grupos de la izquierda comunista y afines los que se opusieron con más firmeza a la resolución:  Para George Georgiou, del Partido Progresista del Pueblo Trabajador (AKEL, de Chipre), que habló en representación del Grupo de la Izquierda Unitaria Europea / Izquierda Verde Nórdica “la primera verdad es que el ejército soviético fue el que liberó a los pueblos europeos para que hoy podamos estar aquí. La segunda verdad es que veinte millones de comunistas dieron su vida para hacernos libres hoy. La tercera verdad es que quienes hoy intentan de diversas formas incriminar a los comunistas o proscribir a los partidos comunistas lo hacen (para) destruir cualquier fuerza de resistencia contra el autoritarismo del establishment”. También fue muy crítica con la resoluciónla eurodiputada Sira Rego, de Izquierda Unida (IU) y miembro del mismo grupo, recordando que procedía de España, el segundo país del mundo con más fosas comunes como consecuencia de una dictadura fascista y denunciando que la resolución “instrumentalice la historia y no haga ni una sola mención a lo que sucede aún en España”. Reivindicó además que, “cuando debatamos sobre memoria, también hablemos del papel que jugaron los combatientes republicanos españoles para parar al fascismo en Europa”. Sira Rego aprovechó para exigir una directiva de memoria y reparación que ponga en valor la lucha antifascista y reclamó que “la memoria imprescindible en la Europa de hoy, plagada de nuevos fascismos, es que reconozcamos el papel de quienes se dejaron la vida para combatirlo”.

En la misma línea que sus compañeros de grupo, Sandra Pereira, del Partido Comunista Portugués (PCP), denunció que “el deplorable intento de equiparar fascismo y comunismo absuelve y silencia los crímenes del nazi-fascismo y las responsabilidades conspiradoras de las grandes potencias capitalistas que, con el Tratado de Múnich (…) allanaron el camino para el inicio de la Segunda Guerra Mundial y la invasión de la Unión Soviética”. La diputada lusa recordó una vez más la contribución decisiva de los comunistas en la derrota del nazi-fascismo y la liberación de los pueblos, como en su propio país, donde la Revolución de los Claveles (1974) acabó con el régimen fascista, denunciando finalmente a los que quieren “allanar el camino para legitimar y generalizar la persecución y la prohibición de los partidos comunistas, como ya es el caso en varios estados miembros” mientras se toleran la rehabilitación y el elogio histórico del fascismo. Una de las intervenciones más contundentes fue también la de Lefteris Nikolaou-Alavanos, del Partido Comunista de Grecia (KKE), eurodiputado que no forma parte de ningún grupo parlamentario, y que tachó el debate de ser un “delirio de vulgar anticomunismo”, considerando que la resolución era totalmente contraria a la historia y que se intentaba legitimar “la proscripción de los partidos comunistas, los símbolos comunistas, la ideología comunista”, un objetivo que Nikolaou consideró encabezado “por los países que glorifican y blanquean el nazismo”.

También desde fuera del parlamento europeo, especialmente desde diversos medios de la izquierda,  se publicaron reacciones contundentes. Así la escritora, periodista y activista italiana Luciana Castellina expresaba en Il Manifesto, que se trataba de una resolución absolutamente vergonzosa “no sólo porque supone una despreciable distorsión de la historia, sino también porque (…) pone en tela de juicio el prestigio de la institución parlamentaria que lo promulga”. A Castellina apenas le sorprendió el voto favorable de los Verdes pues, afirmó, “su anticomunismo tradicional siempre ha producido una gran cantidad de ambigüedades políticas”. Consideró que la operación descaradamente negacionista tenía el objetivo encubierto de reforzar las sanciones económicas contra Rusia. La veterana activista italiana recordó el apoyo de Gorbachov a una Europa occidental alejada de los bloques militares, una Europa que optó, una vez más, por apoyar a los Estados Unidos y su política de extensión de la OTAN tan al Este “como para colocar sus misiles debajo de la nariz de Moscú” (6).

Por su parte Patrick Le Hyaric, director de L’Humanité, también dedicó un amplio artículo al tema, argumentando que “con el objetivo de trazar una línea de igualdad entre comunismo y nazismo, el texto moviliza consideraciones que son modelos de propaganda y revisionismo histórico”. Según él, la firma del pacto germano-soviético se designaba obsesivamente como la principal causa del estallido de la Segunda Guerra Mundial, mientras no se dedicaba ni una palabra a los Acuerdos de Múnich. Reconocía que el estalinismo fue un “régimen criminal”, pero que es “moral e históricamente inconcebible” equiparar a los comunistas de todos los países, muchas veces decisivos en la lucha de liberación, con los nazis y sus colaboradores. Una odiosa equivalencia entre nazismo y comunismo que, según Le Hyaric, permitía exonerar a los regímenes nacionalistas de inspiración fascista de aquellos años. El texto criticaba también duramente que socialdemócratas y ecologistas apoyaran la resolución, alejándose aún más, según él, de la tradición y la historia del movimiento obrero (7).

Walter Baier y 170 intelectuales europeos de más de 15 países, expresaron su opinión, igualmente muy crítica, a través de una carta abierta publicada en la revista Transform!, considerando que “no corresponde a un organismo institucional o político modificar la historia por decisión mayoritaria”. Criticaron que se pretenda imponer una visión revisionista de los principales acontecimientos del siglo XX, poniendo en evidencia los errores inaceptables, distorsiones y visiones unilaterales del texto, omitiendo cualquier referencia al comportamiento inicialmente favorable de las democracias liberales frente al expansionismo nazi, especialmente en la anexión de Austria por Alemania y la partición de Checoslovaquia entre la propia Alemania, Polonia y Hungría. Baier y el resto de los firmantes cuestionaron que la resolución no mencionara en ningún momento la enorme contribución, tanto de la Unión Soviética como de muchísimos comunistas de otros países a una victoria sobre el nazismo, “decisiva para el destino de Europa y de la humanidad”, así como que hiciera referencia al campo de concentración de Auschwitz sin recordar en ningún momento que “fue el ejército soviético quien liberó el campo y a los prisioneros destinados al exterminio”.

Los firmantes del anterior texto recordaron una vez más que los comunistas fueron el componente principal de la resistencia frente al nazismo y el fascismo en toda Europa, no solo en el Este, contribuyendo en gran medida a su derrota y a la recuperación en muchos países de una democracia constitucional y de las libertades políticas. La carta reconocía que la crítica contundente de la resolución no significaba ignorar y guardar silencio sobre “los errores y horrores del estalinismo”, pero distinguiendo siempre la abismal diferencia entre los ideales del nazismo, que perseguía el exterminio proclamado y planificado en los ámbitos político, religioso, étnico, cultural, y de las minorías sexuales, y los ideales del comunismo, que no tuvieron nada que ver con las graves e inaceptables violaciones de la democracia y la libertad en los regímenes comunistas (8).

En todo caso, hoy podemos recordar nuevamente a líderes comunistas como Rosa Luxemburg o Antonio Gramsci, que sufrieron en carne propia la represión ultranacionalista o fascista, en el caso de Rosa pagándolo con su propia vida. Como podemos reconocer el autoritarismo revolucionario de Lenin que, sin embargo, nada tuvo que ver con el totalitarismo criminal de Stalin. Tampoco se puede olvidar, no solo la condena del estalinismo por parte de Kruschov y del XX Congreso del PCUS, también la via autogestionaria y de gran autonomía para las diferentes nacionalidades encabezada por Josip Brioz, “Tito” en Yugoslavia, sin olvidar el serio intento de iniciar un periodo democratizador tanto en la Unión Soviética como en los países del Este de Europa por parte del ya citado Gorbachov y que, sin embargo, supuso la caída, en la mayoría de los casos pacífica, tanto de los regímenes pro-soviéticos de Polonia, Hungría, Checoslovaquia, la República Democrática Alemana o Bulgaria, como de los partidos comunistas más alejados políticamente de la URSS, como Rumanía, Albania o Yugoslavia

Es evidente que culpabilizar a los comunistas de todos los países y generaciones, de los errores, carencias, falta de democracia, o incluso de la represión en los regímenes del llamado socialismo real, no es más que una simplificación tan injusta como pretender condenar a los cristianos de todo el mundo por los crímenes de la Inquisición durante siglos. Tan injusta como intentar responsabilizar a los liberales e incluso a los demócratas de cualquier país y época por los episodios de terror durante la revolución francesa. En todo caso, son perfectamente admisibles las críticas rigurosas pero honestas que puedan hacer diversos historiadores e intelectuales al marxismo y al comunismo, pero otra muy diferente es aprobar una resolución históricamente revisionista y absolutamente vergonzosa, como la que obtuvo esa amplia mayoría de votos favorables en el Parlamento Europeo.

Notas

1. La propuesta fue avalada por 22 eurodiputados populares, 20 ultranacionalistas, 11 liberales y 4 socialdemócratas https://www.europarl.europa.eu/doceo/document/RC-9-2019-0097_ES.html

2. Resolución sobre la importancia de la memoria histórica europea para el futuro de Europa – 2019/2819(RSP) https://www.europarl.europa.eu/doceo/document/TA-9-2019-0021_ES.html

3. Más información sobre la prohibición de símbolos o partidos comunistas en diversos estados del Este de Europa en https://es.wikipedia.org/wiki/Prohibici%C3%B3n_de_s%C3%ADmbolos_comunistas

4. Desde enero de 2021, el nombre oficial del grupo es La Izquierda en el Parlamento Europeo – GUE/NGL

5.  Intervenciones en representación de los grupos parlamentarios . https://www.europarl.europa.eu/doceo/document/CRE-9-2019-09-18-ITM-017_ES.html

6. Luciana Castellina -– Europarlamento assuefatti a una-memoria azzerata (El Parlamento Europeo quiere borrar la memoria) – Il Manifesto – 24/09/2019 – https://ilmanifesto.it/europarlamento-assuefatti-a-una-memoria-azzerata/

7. Patrick Le Hyaric – Révisionnisme historique. Le déshonneur du Parlement européen (Revisionismo histórico. El deshonor del Parlamento Europeo) – L’Humanité – 26/09/2019 https://www.humanite.fr/revisionnisme-historique-le-deshonneur-du-parlement-europeen-677700

8. Walter Baier y otros – Respect for Historical Memory in Europe (Respeto a la memoria histórica en Europa) – Transform – 09/11/2019 https://www.transform-network.net/blog/article/respect-for-historical-memory-in-europe-2/

Fuente e imagen: https://rebelion.org/el-fantasma-del-anti-comunismo-recorre-europa/

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Entre la ética, la salud y la economía

Por: Germán Velasquez

De los siete a trece años de investigación y desarrollo (I+D) y 1,8 millones de ensayos clínicos necesarios para desarrollar una vacuna en el pasado hemos pasado a diez meses de I+D y unas decenas de miles de ensayos clínicos para empezar a vacunar contra la covid-19 en el 2021.

 

No se puede hablar de vacunas sin hacer referencia al francés Louis Pasteur. En 1885, después de ocho años de investigación en animales, Pasteur anunciaba el principio de la vacunación: “Inocular virus debilitados con la característica de no matar nunca, dando una enfermedad leve que preserva de la enfermedad mortal” (1).

El 6 de julio de 1885, un niño de nueve años, Joseph Meister, procedente de Alsacia y mordido catorce veces por un perro rabioso, dio a Pasteur la oportunidad de probar su tratamiento en seres humanos. Esta primera vacunación fue un éxito y Meister se ­convertirá en el primer ser humano vacunado (2). En 1908, en Lille (Francia), Albert Calmette inicia sus trabajos para la vacuna contra la tuberculosis. Trece años después será vacunado el primer bebé en un hospital de París. En 1948, el norteamericano Jonas Salk orientó su investigación sobre la vacuna contra la poliomielitis. Ocho años más tarde, y después de haber rea­lizado 1,83 millones de ensayos clínicos, se anunció que la vacuna de Salk era segura y eficaz para prevenir la poliomielitis (3).

El desarrollo de las vacunas contra la covid-19

Frente a la devastadora crisis de la covid-19, la búsqueda de una vacuna originó una inyección masiva inédita de dinero público en la investigación y desarrollo global. Actualmente hay, según la OMS, más de 50 candidatas de vacunas en ensayos clínicos en el mundo (4). Diversos laboratorios de Estados Unidos, Europa, Rusia, China, Cuba y la India han desarrollado y están produciendo vacunas, varias de ellas han sido autorizadas y las campañas de vacunación han empezado.

Se utilizan básicamente dos clases de tecnologías para las vacunas: las tecnologías clásicas, basadas en el uso de un virus entero e inactivado, o en el uso de una parte del virus. Y las llamadas “nuevas” tecnologías, basadas en el uso de ácido nucleico “puro” (ADN o ARN), como por ejemplo, en las de Moderna y Pfizer-BioNTech, o el uso de un vector viral, como en las de Oxford-AstraZeneca, Johnson&­Johnson, Sputnik y CanSinoBio (5). Esas últimas plataformas ya llevan años de investigación, relacionadas con otros virus. Permitieron identificar rápidamente una vacuna contra la covid-19 apenas determinando el agente infeccioso y representan, sin duda, un avance revolucionario.

Históricamente, las grandes farmacéuticas no se habían interesado mucho en la producción de vacunas. Tratar patologías graves o crónicas es más rentable que la profilaxia (6). Sin embargo, la pandemia de la covid-19 ha cambiado esta situación. Las sumas astronómicas de subvenciones públicas a las empresas privadas han transformado sus perspectivas financieras y la epidemia global ha creado un mercado potencial colosal. Se trata de vacunar a toda la población mundial, no se sabe cuántas veces y cada cuánto tiempo (7).

Tiempo de inmunidad y contagio

Quedan aún muchas preguntas abiertas. Si da una inmunidad de seis meses, no estaríamos hablando de una vacuna sino de un fármaco. Tomará tiempo investigar la duración de la inmunidad de las vacunas. Ese tiempo desafortunadamente no se puede “comprar”. La sola inyección de dinero en salud pública, como lo piensa tal vez Bill Gates, no lo puede solucionar todo, como por ejemplo la necesaria reconstrucción de los sistemas de salud que sufrieron recortes durante años.

Por otro lado, se ignora todavía si las vacunas pueden bloquear la contaminación a otras personas, lo cual es fundamental en el concepto de la vacunación (8). Entretanto, la aparición de variantes complejiza la situación, con una posible baja de respuesta inmunitaria de algunas vacunas frente a ciertas variantes.

Al mismo tiempo, algunas vacunas tendrán poco alcance global debido a sus características. Es el caso de la vacuna de Pfizer, que requiere de costosos refrigeradores –superiores a 12.000 euros– para su conservación. Estos refrigeradores no están disponibles en muchos países, en particular en zonas alejadas, y exige de una logística compleja. Así, el investigador norteamericano William Haseltine se pregunta si Pfizer y Moderna no han creado “un Lamborghini cuando la mayor parte de los países necesitaba simplemente un Toyota” (9).

El nacionalismo de las vacunas

A finales de enero de 2021, la OMS reportaba cerca de 100 millones de casos y más de 2 millones de muertos en el mundo (10). Según el director de este organismo, Tedros Adhanom Ghebreyesus, hasta el 18 de enero del 2021 habían sido administradas 39 millones de dosis de vacunas contra la covid-19 en 49 países industrializados y solo 25 dosis en países en desarrollo. “No 25 millones ni 25.000, no, solo 25 dosis” (11). Entretanto la situación ha evolucionado, pero continúa habiendo fuertes desigualdades entre países industrializados y países del Sur.

Algunos Gobiernos, como el de Estados Unidos, Reino Unido o la Unión Europea, han querido comprar (acaparar) toda la producción de candidatos a vacunas, o impedir la exportación fuera de sus fronteras, operación llamada “nacionalismo de las vacunas” (12). Washington, por ejemplo, ha firmado al menos seis acuerdos bilaterales, que suman más de mil millones de dosis, más que suficientes para inocular a toda su población (328 millones). La Unión Europea (447 millones), Gran Bretaña (67 millones) y Canadá (37 millones) han firmado siete acuerdos bilaterales cada uno, con el potencial de cubrir a sus poblaciones dos, cuatro y seis veces más, respectivamente, según el Duke University Global ­Health Innovation Center (13). La falta de vacunas, debido a las dificultades de producción, no solo indujo un mercado feroz, con una distribución no equitativa, sino también juegos de influencia geopolítica, una “diplomacia de las vacunas”. Así, la vacuna Sinovac (China) está llegando a Brasil (14); Sputnik V (Rusia), a Argentina; Covishield (la India, con Oxford-AstraZeneca), a varios países del Sur.

El nacionalismo de las vacunas no es nuevo. En 2009, durante la pandemia de la gripe A (H1N1), también surgió un “nacionalismo” similar. El acceso a las vacunas y los tratamientos estaba determinado por el poder adquisitivo, y los países de altos ingresos aseguraron los suministros para sus poblaciones antes que el resto del mundo.

El mecanismo Covax

En junio de 2020, una colaboración mundial llamada “Acelerador ACT” definió un mecanismo de financiación para el acceso universal a las vacunas de la covid-19 (bautizado como mecanismo Covax). Este plan de inmunización mundial está codirigido por GAVI (la Alianza Vacunas, un organismo internacional fuertemente influenciado por la Fundación Gates) (15), la Coalición para la Innovación en la Preparación ante las Epidemias –CEPI– (lanzado en Davos en el 2017) y la OMS.

El anuncio del Covax suscitó una fuerte respuesta mundial, especialmente de parte de los países del Sur, preocupados por el acceso equitativo a las futuras vacunas. Casi un año después el mecanismo Covax está siendo cuestionado al constatar que los países industrializados y la gran industria farmacéutica han ignorado los compromisos acordados. Igualmente, no fue posible abrir la discusión sobre licencias obligatorias. Este mecanismo legal de la Organización Mundial del Comercio permitiría aumentar el acceso a las vacunas en los países, pero enfrenta fuertes resistencias de los países industrializados y de las industrias.

Un nuevo actor en el acceso a medicamentos y vacunas

Históricamente el acceso a medicamentos ha estado en manos de dos actores: el comercial (industria farmacéutica) y el sanitario (ministerios de Sanidad). La covid-19 ha traído un nuevo actor: el político (gobiernos y oposición a los gobiernos). Hoy son los gobiernos quienes compran y deciden a quién vacunar y cuándo. Sin embargo, estos están a la merced de la industria, que es quien hace los anuncios “científicos” sobre la eficacia de sus productos, informa de plazos, crea las expectativas, impone los precios y exige inmunidad sobre los posibles efectos secundarios negativos de sus vacunas. Los gobiernos tienen cada vez menos poder para regular y controlar la industria de vacunas, o por lo menos han mostrado hasta hoy su incapacidad de hacerlo. La OMS observa lúcida e impotente, ya que sus recomendaciones son de carácter voluntario. Si el objetivo prioritario de la OMS es la salud pública, la industria busca el lucro, el sector de la salud nacional depende del actor político y este busca votos (apoyo) para mantenerse en el poder o alcanzarlo.

Los países industrializados lograrán vacunar a toda o a tres cuartas partes de su población en 2021, probablemente ignorando los principios éticos, la lógica sanitaria y la racionalidad económica a los que se habían comprometido con el mecanismo Covax. La adquisición de las diferentes vacunas se ha dejado en manos de la oferta y la demanda. El concepto de bienes públicos abogado durante la Asamblea Mundial de Salud de mayo de 2020 por el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, así como por muchos jefes de Estado y de Gobierno parece haberse dejado de lado.

Son muchas las preguntas que quedan todavía por responder, como el tiempo de cobertura de las vacunas, si estas podrán bloquear el contagio, los efectos secundarios a medio y largo plazo, hasta dónde aceptarán los Estados la exigencia de la industria de no responsabilidad por los eventuales efectos secundarios, la transparencia de los contratos entre industria y gobiernos o la obtención de patentes de bienes públicos comunes. Cada día aparecen nuevos interrogantes debido a la velocidad con que avanza el virus y se proponen soluciones. La covid-19 ilustra nítidamente la necesidad de emplear el mecanismo de las licencias obligatorias y, en último término, la pregunta que se plantea es la de cómo encontrar un modelo de I+D que garantice un acceso equitativo a la salud.
© Le Monde diplomatique en español

Notas:

(1) Institut Pasteur , “ Notre histoire. Troisième époque: 1877 – 1887”, https://www.pasteur.fr

(2) Institut Pasteur, ídem.

(3) Alexander Hammond, “Jonas Salk et le vaccin contre la polio – Les Héros du Progrès”, Contrepoints, 2020, https://www.contrepoints.org

(4) OMS, Ginebra, COVID 19, Vaccines, enero de 2021.

(5) Société de Pathologie Infectieuse (SPILF), “Vaccins contre la Covid-19: questions et réponses” (PDF), París, 11 de enero de 2021.

(6) J. M. Bezat, “Covid-19: ‘C’est par des biotechs que l’industrie pharmaceutique a produit un miracle : la mise au point en un an de plusieurs vaccins efficaces’”, en Le Monde, París, 18 de enero de 2021.

(7) J. M. Bezat, ídem.

(8) Nathaniel Herzberg, “Les vaccins anti-COVID évitent-ils la transmission du SARS-CoV-2?”, Le Monde, 6 de enero de 2021.

(9) W. A. Haseltine, “COVID 19: ‘La plupart des pays avaient besoin d’un vaccin que l’on aurait pu produire, stocker et administrer simplement et à bas coût’”, Le Monde, 15 de enero de 2021.

(10) https://covid19.who.int/

(11) OMS, Discurso del Director General en la apertura del 148 consejo ejecutivo, enero de 2021.

(12) Santos Rutschman A. “How ‘vaccine nationalism’ could block vulnerable populations’ access to COVID-19 vaccines”, The Conversation, 17 de junio de 2020, https://theconversation.com. Esta expresión fue utilizada por el director general de la OMS en un panel de discusión el 6 de agosto del 2020.

(13) Yasmeen Serhan, “Vaccine Nationalism Is Doomed to Fail”, The Atlantic, Washington DC, diciembre de 2020.

(14) La Croix, París, 20 de enero de 2021.

(15) GAVI, “La Fondation Bill & Melinda Gates”, 2020.

Germán Velásquez. Consejero especial para políticas y salud, del Centro Sur, Ginebra (Suiza). Exdirector del programa de medicamentos de la OMS.

Fuente: https://rebelion.org/entre-la-etica-la-salud-y-la-economia/

 

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120 millones de personas cayeron en la pobreza por la pandemia

Por: Juan Cruz Guido

Los datos se desprenden de un informe del Banco Mundial, que estima que la cifra crecerá en 2021. El lado B de la pandemia que quiebra una tendencia global de reducción de la pobreza de más de 20 años.

La epidemia del coronavirus Sars Cov-2, que comenzó a esparcirse por el mundo durante el comienzo de 2020 para convertirse en pandemia global para marzo de ese año, no solo dejó un tendal de contagios y fallecidos por la COVID-19, enfermedad en la que deviene el virus. También generó una crisis económica sin precedentes. Alteró todos los modos de consumo, sumado a los confinamientos, cuarentenas, que volvieron a ser el tratamiento preventivo más difundido y recomendado por la Organización Mundial de la Salud. Las principales economías del mundo se pararon, el turismo se volvió una actividad de riesgo y el transito mundial globalizado sufrió una fuerte mella por un virus de alta contagiosidad, que hoy sabemos encuentra territorio fértil en el contacto intra persona. Una bomba social para el siglo XXI globalizado.

El síntoma, utilizando terminología hoy tan difundida, más notorio no solo fue el parate formal de las actividades productivas. Los capitales financieros, especulativos, apostaron al oro como hace décadas no se veía, en una actitud tan milenaria como la misma cuarentena. Los capitales espantados se refugiaron en la piedra preciosa para no sufrir los riesgos de una economía volátil y sin perspectivas concretas. De vuelta, lo peor del capitalismo: acumulación y desigualdad. En este caso fondos saliendo del sistema para blindarse de las devaluaciones, emisiones y demás vaivenes del 2020.

Así crujieron economías gigantes como los Estados Unidos, los principales países de Europa, pero como siempre las grandes consecuencias, y las más profundas, se vivieron en la periferia. Un informe del Banco Mundial acaba de poner en números lo que cada una de las naciones periféricas vivió de manera estrepitosa: el aumento de la pobreza.

Según se desprende del informe presentado por consultores de la institución financiera dependiente de las Naciones Unidas (ONU), la cifra, si se toma enero de 2020 (cuando la epidemia ya empezaba a mostrar un prólogo en China) con enero de 2021, la cantidad de personas que cayeron en la pobreza es de 120 millones de personas. La estimación toma como línea de pobreza 1,90 (un dólar, noventa centavos de dólar) diarios. Si se toma 3,20 centavos de dólar, la cifra escala a los 200 millones de personas.

La situación que enciende las alarmas del Banco Mundial es que a pesar de que la vacuna es un hecho y muchos países han comenzado con la vacunación masiva, la tendencia producto de la pandemia continuará durante este 2021 en el que la institución estima que el número sume, en el escenario más optimista (es una previsión en este caso), 60 millones de personas.

Los números fríos y escalofriantes que muestran el lado B de la pandemia, quiebran una tendencia histórica de más de 20 años (desde la crisis asiática de 1998) de crecimiento global. Otro debate sería en torno al crecimiento paralelo de la desigualdad. Pero, de todas maneras, según las cifras del Banco Mundial la salida de personas de la pobreza, el saldo positivo, se había consolidado luego de la crisis de 1998, que todavía mostró secuelas en 1999. El gráfico explica la cantidad neta de personas que han salido de la pobreza extrema si eran pobres el último año o si por el contrario cayeron en la pobreza extrema y el año pasado no lo eran. El resultado es alarmante.

El informe pone en números lo que cada país, en particular y con mayor profundidad en la periferia, sufrió en materia social. También es una alerta global sobre la importancia de impulsar una vacunación justa y pareja en todas las naciones, para intentar morigerar los daños ya previsibles que nos depara el 2021.

Fuente: https://rebelion.org/120-millones-de-personas-cayeron-en-la-pobreza-por-la-pandemia/

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Vicisitudes del mundo azotado por la Covid-19 y otros males

Por: Oscar Oramas Oliva/Rebelion 

¿Cuántos millones de personas no tienen acceso a los medios para saber si están infectados de la Covid-19?

Cuando el mundo se sumerge, cada vez más, en la pandemia de la Covid-19 y el desasosiego se profundiza en las personas. Vivimos hoy en un mundo de incertidumbres, aunque los medios del orbe nos hablan de esperanza.

No volvimos a 2015, antes de la pandemia, cuando al neoliberalismo ya todo le fallaba. El presidente argentino, Alberto Fernández, sostuvo hoy que «la pandemia dejó al descubierto las debilidades» del sistema capitalista, informo la agencia ANSA, el 27 de enero, desde Santiago de Chile. En Europa hay mucha angustia por la falta de vacunas y varios hospitales colapsados.

La escalada de tensión entre la UE y Reino Unido por los problemas de distribución de las dosis prometidas. El proceso de vacunación está siendo más lento de lo previsto en algunos países europeos. En el centro de este conflicto se encuentra la farmacéutica AstraZeneca, cuya vacuna fue aprobada este viernes por la Agencia Europea del Medicamento para su administración a todos los adultos. Sin embargo, el laboratorio anglo-sueco reconoció que no podrá cumplir con los compromisos de entrega de su vacuna en la Unión Europea, lo que levantó críticas de las autoridades europeas. Otra de las sorpresas se produjo con el anuncio de la UE del establecimiento de controles sobre la exportación de vacunas fabricadas en su territorio, incluidas las destinadas a Irlanda del Norte.

La medida fue criticada tanto por la Organización Mundial de la Salud como por el gobierno británico, con la subdirectora de la OMS, Mariangela Simao, calificándola de «tendencia preocupante». La vacuna de Oxford-AstraZeneca fue aprobada para su aplicación en la UE este 29 de enero. La UE firmó un acuerdo por 400 millones de dosis en agosto, mientras que Reino Unido había encargado 100 millones de dosis en mayo. Pero AstraZeneca anunció problemas de suministro, que achacó a una serie de dificultades en una fábrica en Bélgica y otra en los Países Bajos.

La Union Europea aprobó la compra de 300 millones de dosis de la vacuna de Pfizer-BioNTech en diciembre. Pero el consorcio fue incapaz de suministrar los 12,5 millones de vacunas que había prometido para finales de 2020.

El jefe de BioNTech, Uğur Şahin, explicó que el retraso se debió a que la UE asumió, erróneamente, que varias vacunas diferentes estarían listas a la vez y, por lo tanto, repartió sus pedidos. a UE ha aprobado ahora la de Moderna y está duplicando su pedido de la vacuna de Pfizer-BioNTech hasta los 600 millones de dosis.

La farmacéutica francesa Sanofi anunció que ayudará a la fabricación de 125 millones de vacunas para la Unión Europea a partir del verano boreal.

La Comisión Europea dice que ha firmado acuerdos con otras cinco farmacéuticas para comprar cientos de millones de vacunas una vez superen los ensayos clínicos:

AstraZeneca: 400 millones de dosis

Sanofi-GSK: 300 millones de dosis

Johnson & Johnson: 400 millones de dosis

CureVac: 405 millones de dosis

Moderna: 160 millones de dosis

Además, la Comisión concluyó conversaciones iniciales con otra empresa, Novavax, por otros 200 millones de dosis [1].

Rusia ha anunciado su disposición a facilitarle 100 millones de dosis de la Sputnik V a la Union Europea, en la primera parte del presente 2021. Hubo en Europa una campaña muy fuerte contra la vacuna rusa-siempre la rusofobia-, pero ahora cuando la revista médica Lancet publica los resultados preliminares del ensayo de la fase III de dicha vacuna, el problema se complica, cuando la Union Europea no ha resuelto su suministro en tiempo y frente a las críticas por ese último hecho.

Las compañías farmacéuticas «continúan avanzando poco a poco» para mejorar el acceso a los medicamentos en los países más pobres, según un informe publicado el último martes por la Fundación para el Acceso a los Medicamentos. La organización sin fines de lucro con sede en los Países Bajos dijo que ha habido avances, pero que el progreso es lento. Y las ganancias parecen seguir siendo el principal motor de la investigación y el desarrollo de medicamentos y vacunas. Y en el caso del COVID-19, la industria solo habría empezado a moverse una vez que quedó claro que el brote afectaba tanto a países ricos como pobres, pues eso abrió el potencial de «ingresos farmacéuticos sustanciales»[2].

Para evitar en el futuro una destrucción de las proporciones de la causada por la Covid-19, «la preparación para la pandemia debe tomarse tan seriamente como nos tomamos la amenaza de guerra», afirmó el matrimonio Gates. «Frenar la próxima pandemia requerirá gastar decenas de miles de millones de dólares por año, una gran inversión, pero recuerden que está previsto que la pandemia del Covid-19 le cueste al mundo 28 billones de dólares», puntualizó. Y, en el mismo sentido, resumió: «El mundo necesita gastar miles de millones para ahorrar billones (y evitar millones de muertes)».

Hace un año, cuando no muchos podrían haber predicho el costo que el nuevo coronavirus tendría en vidas humanas, solo un especialista en enfermedades infecciosas pudo predecir el sombrío resultado en Estados Unidos. El Dr. James Lawler, que trabajó en los gobiernos de Barack Obama y de George W. Bush, y un grupo de funcionarios de salud actuales y anteriores, reaccionaron rápidamente cuando comenzaron a registrarse los primeros casos del nuevo coronavirus. )». En un seminario web privado con la Asociación Estadounidense de Hospitales en febrero de 2020, estimó que 480.000 personas en los Estados Unidos podrían morir [3].

Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, soportó una relación tortuosa con el ex presidente y fue cada vez más marginado de las reuniones informativas públicas. Pero el hombre de 80 años regresó al podio de la Casa Blanca el jueves después de que Joe Biden lanzó una estrategia nacional COVID-19 y firmó 10 órdenes ejecutivas para combatir una pandemia que ahora se ha cobrado más de 400 000 vidas en los Estados Unidos. “Una de las cosas que vamos a hacer es ser completamente transparentes, abiertos y honestos”, dijo Fauci a los periodistas. “Si las cosas salen mal, no señalar con el dedo, sino corregirlas. Y hacer que todo lo que hacemos se base en la ciencia y la evidencia”. Cuando se le preguntó si le gustaría enmendar o aclarar algo que dijo durante la presidencia de Trump, Fauci insistió en que siempre había sido sincero y señaló con ironía: “Por eso a veces me meto en problemas” [4].

Biden se comprometió a supervisar la administración de 100 millones de vacunas Covid-19 en sus primeros 100 días en el cargo. El equipo de Biden planea establecer sitios federales para distribución masiva, junto con centros móviles de vacunación para personas en áreas rurales. Pero para eso es necesario más dinero del Congreso, por lo cual pidió más de 400.000 millones de dólares, que se utilizarán para las vacunas. «No puedes manejar una crisis económica mientras no hayas derrotado la pandemia», dijo Biden durante su campaña.

A consecuencia de esa situación se produjo la siguiente reflexión: «Las diferencias en el acceso a las vacunas han llevado al mundo a un riesgo de fracaso moral catastrófico», como definió el director de la Organización Mundial de la Salud, el doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, el hecho de que los países más necesitados vayan a tener que esperar años para inmunizar a su población. Y uno puede preguntarse, ¿Cuántos años durara la presente pandemia y cuantas miserias aportara al mundo?

Según Jonathan García, experto en salud pública en la Universidad de Harvard, en EE.UU., «esto no es nada nuevo; es frecuente que en los contratos entre los sistemas de salud de los países y las farmacéuticas se cláusulas de confidencialidad». El economista David Bardey señala en conversación con BBC Mundo que si hubiera transparencia en los precios de los medicamentos, «sería más complicado para los laboratorios cobrar precios más altos a los países más ricos si estos pueden observar precios menores para otros países». «Si queremos que los países más desarrollados paguen más, es mejor que los precios no sean públicos», indica el experto, que alerta además de que los países más avanzados están adquiriendo muchas más dosis de las que necesitan porque «sus gobiernos tienen una gran presión de su opinión pública y eso los está empujando a una especie de nacionalismo sanitario». Se suele aludir también al derecho que tienen las compañías a obtener un beneficio de las grandes inversiones que hacen en investigación [5]

¿Cuántos millones de seres humanos no tienen hoy acceso a los medios, para saber si tienen o no la infección de la Covid-19? No me refiero solo a los habitantes de los países del llamado Tercer Mundo, sino también a las grandes metrópolis, donde hay millones de personas, por debajo de los niveles de pobreza.

Pero ahora hay una confusión ideológica y política que, realmente, cuesta mucho trabajo entender dónde estamos y hacia dónde vamos, señaló el reconocido escritor Leonardo Padura, durante una entrevista concedida a BBC-News, el 24 de enero de 2021.

Pero Cuba avanza en el ámbito de sus 4 vacunas contra el coronavirus. El Gobierno tiene la intención de poder inocular a toda su población este 2021 y, además, cubrir la demanda de otras naciones.

Notas

1) gencia de noticias Reuters.

2) Página 12 publicaba el 31 de enero un artículo titulado ¨La primera gran batalla geopolítica del Siglo ¨XXI, Las tres guerras de la vacuna contra el coronavirus. El descubrimiento, la distribución y las licencias originaron enfrentamientos que están muy lejos de resolverse. La historia de espías, contratos oscuros, atrasos y mercado negro, donde la vacuna se vende entre 250 y 350 euros, con entrega garantizada en cualquier lugar del mundo.

3) Ansa, 28 enero •NUEVA YORK• Redacción.

4) The Guardian. Enero 2021

5) Guillermo D. Olmo @BBCgolmo. BBC News Mundo. 27 de enero de 2021.

*Fuente:  https://rebelion.org/vicisitudes-del-mundo-azotado-por-la-covid-19-y-otros-males/ 

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Abandonadas en la pandemia: mujer, migrante y prostituta por necesidad en Melilla tras el cierre de fronteras

Por: Rosa Soto

El confinamiento paralizó la actividad de supervivencia de estas mujeres y rompió la frágil cadena de apoyo con las entidades sociales especializadas en prostitución. La ampliación teórica del Plan de Contingencia contra la violencia de género ante la crisis de la covid-19 con medidas adicionales para víctimas de trata, explotación sexual y mujeres en contexto de prostitución a duras penas se ha llevado a la práctica en la ciudad autónoma.

Pasada la medianoche, Lamya recorre a paso lento la calle de La Legión, arteria principal del barrio de El Real —el más extenso de Melilla—, a la espera de que algún hombre se le acerque o pare algún vehículo a su lado. «Con suerte, me llevo 30 euros por noche«, comenta amparada por el nombre con el que la conocen quienes se dedican al «comercio», que es como algunos puteros llaman a la prostitución, explica colocándose bien la mascarilla azul marino a juego con la sombra de ojos.

La crisis sanitaria del coronavirus y el consecuente cierre de la frontera de Melilla con Marruecos ha afectado especialmente a las mujeres migrantes que ejercen la prostitución como única vía de supervivencia dada su situación administrativa irregular que se enmaraña en trámites, papeles y un idioma que muchas veces desconocen.

«Trabajo de esto obligada. Busco empleo de friegaplatos en restaurantes, en la limpieza o cuidando a personas mayores o niños, pero sin papeles nadie quiere contratarme», relata en un castellano marcado por la musicalidad árabe esta marroquí de 44 años que se encuentra inmersa en la maquinaria burocrática para conseguir la residencia.

Habla de esclavitud porque le ofrecieron trabajar de interna en un domicilio cuidando a una señora mayor las 24 horas del día, de lunes a sábado. Por ello cobraría 250 euros al mes con la excusa de que le ofrecían una habitación y le permitían comer lo que preparara para la señora. «Estoy sola con un hijo de diez años a cargo. Él nació en Melilla, tiene la residencia, es hijo de un español que se niega a pagar algún tipo manutención. ¿Cómo voy a cuidar de mi niño si me paso el día fuera?», se pregunta.

Actualmente, Lamya vive con su hijo en un piso vacío en el barrio del Tesorillo. «Lo hemos ocupado. No vivía nadie. Se cae a trozos y está lleno de cucarachas. Que vengan a desahuciarnos de la misma manera que nos echaron de una pensión en el Rastro porque me retrasé un día con el pago de los 280 euros mensuales que pagaba por una habitación», apunta.

Ahora hace malabares para afrontar los gastos de la vuelta al cole de su hijo. «Con el cierre de frontera hay menos competencia entre las chicas, muchas se quedaron en Marruecos, también muchos hombres, los hay que se dedican a regatear 10 o 20 euros. Algunos se van sin pagar. Otros solo te paran para reírse de ti», comenta sentada en un banco junto a una farola.

Lamya calza unas chanclas rosas, viste unos leggins con un estampado floral verdoso y una camiseta negra con transparencias. En su bolso carga con un paquete de preservativos, lubricante y gel hidroalcohólico. «Todo esto de poco sirve. Con el condón claro que evitamos el sida y embarazos, pero seamos sinceras, ¿quién usa mascarilla para tener sexo? Enfermaré antes de coronavirus que de VIH», reflexiona con la mirada fija en otra joven apoyada en un quiosco.

Preguntada por la asistencia que diversas ONG ofrecen a mujeres en su situación, Lamya dice no confiar en estas entidades: «Vienen un par de días, te hacen preguntas y luego desaparecen a hacer informes o te dicen que no tienen recursos para todas o que todo va muy lento y que hay que tener paciencia». Del Gobierno dice no esperar nada: «Somos invisibles para ellos». Suena su móvil. Responde. «Un habitual», comenta mientras tira el cigarrillo, se despide y desaparece al doblar la esquina.

Lamya durante su noche de trabajo en las calles de Melilla.- ROSA SOTO
Lamya durante su noche de trabajo en las calles de Melilla.- ROSA SOTO

Sin registro de mujeres en prostitución

Lamya solo pone voz a la cifra indeterminada de mujeres migrantes que se ven forzadas a prostituirse por supervivencia. La responsable de la Unidad de Coordinación contra la Violencia de Género de la Delegación del Gobierno en Melilla, Laura Segura Sarompas, afirma que no existe documento alguno que contabilice o permita llevar un control para atender a las mujeres que ejercen la prostitución al tratarse de una actividad de economía sumergida.

Asimismo, niega que existan prostíbulos o clubs de alterne en la ciudad en los que aplicar las medidas anunciadas por el Ministerio de Igualdad durante el pasado mes de agosto para prevenir brotes de covid-19 en ellos, y desconoce la existencia de casas particulares de citas. «Sí que hay bares de copas que suelen frecuentar para ofrecer sus servicios», apunta.

Por su parte, Melilla Acoge lleva 20 años trabajando con mujeres que ejercen la prostitución. En los últimos tres años han centrado su acción en el barrio de El Real, donde han atendido a 213 mujeres, la mayoría de ellas transfronterizas, de las que 114 tienen hijos a su cargo y son las únicas responsables de la economía familiar. A pesar de este registro, reconocen que posiblemente sean muchas más las que están fuera de su red de ayuda por falta de recursos para ampliar su acción sobre el terreno y generar lazos de confianza con los que establecer un contacto continuo para posteriormente llevar a cabo programas de educación para la salud y prevención de infecciones de transmisión sexual.

Desde esta entidad también ofrecen atención individualizada para derivar a las mujeres que visitan su sede a servicios jurídicos o sociales específicos, además de clases de alfabetización o cursos formativos de auxiliar de limpieza, actividades que han quedado truncadas por el coronavirus: han cancelado las clases de lengua castellana para adultos, mientras que el curso de limpieza será virtual y muchas de ellas no tienen medios para conectarse.

Plan de Contingencia, ¿papel mojado?

Precisamente, con el objetivo de paliar las consecuencias económicas y sociales del coronavirus sobre este colectivo, el Ministerio de Igualdad aprobó el 31 de marzo el Plan de Contingencia contra las Violencias de Género ante la Crisis del Covid-19, donde definía una serie de medidas en el ámbito de la pareja/expareja, de la trata y explotación sexual y para mujeres en contexto de prostitución.

Este plan declaraba «servicios esenciales» todos los servicios de asesoramiento jurídico, atención integral y acogida para víctimas de violencia de género, explotación sexual y de trata, pero no mencionaba en este apartado como beneficiarias a las mujeres en contexto de prostitución, hecho que le valió numerosas críticas por parte de organizaciones como Acción en Red Andalucía y la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía.

Sin embargo, el Estado de Alarma paralizó toda actividad, incluso estos servicios definidos como esenciales, y muchas entidades y ONG dedicadas a la atención de estas mujeres no pudieron mantener sus actividades a pie de calle por falta de medios y dificultades de localizarlas, lo que supuso una ruptura en esta red básica de apoyo, que forzó al Ministerio de Igualdad de definir y ampliar nuevas medidas para tratar de llegar a este sector.

No fue hasta el 21 de abril cuando se amplió este plan y se especificó que las mujeres que ejercen la prostitución también contarían con una alternativa habitacional en caso de verse con la necesidad derivada de la crisis sanitaria de la covid-19. De esta forma, daban respuesta a las reclamaciones de las asociaciones que alertaban de la vulnerabilidad de estas mujeres, que quedaron sin ingresos durante el confinamiento y sin posibilidad de beneficiarse de un ERTE, lo que les dificultaba hacer frente al pago del alquiler. También se garantizaba a este colectivo la posibilidad de acceder al Ingreso Mínimo Vital y detallaba que «se asegurará que las mujeres en situación administrativa irregular, que son la mayoría (…) puedan acceder a este derecho».

Ninguna mujer derivada en Melilla

Meses después de la publicación del Plan de Contingencia, la realidad muestra que las mujeres que ejercen la prostitución en Melilla no se han beneficiado de ninguna de estas medidas. La responsable de la Unidad de Coordinación contra la Violencia de Género en Melilla, Laura Segura Sarompas, afirma a este medio que «no se ha derivado a ninguna mujer en contexto de prostitución a los recursos disponibles» desde el inicio de la crisis sanitaria.

En referencia a las alternativas habitacionales, concreta que actualmente hay dos viviendas que acogen a 33 mujeres víctimas de violencia de género y se ha habilitado un tercer recurso alternativo y temporal, pero en ninguno consta ninguna mujer procedente del ámbito de la prostitución, independientemente de su situación documental. Tampoco se ha gestionado ningún expediente de Ingreso Mínimo Vital, extremo con el que coinciden desde Melilla Acoge.

Sarompas reconoce que queda un largo camino por recorrer: «Si en materia de violencia de género vemos la punta del iceberg, en cuestión de prostitución, trata y explotación sexual apenas vemos nada», lamenta. De ahí que se haya propuesto definir mesas de trabajo para desarrollar programas que permitan aplicar medidas que den resultados, pero alerta: «El problema es que no tenemos presupuesto». Mientras tanto, mujeres como Lamya dicen sentirse «huérfanas» por no contar con el apoyo que esperaban del Gobierno y que las ONG iban a traducir en medidas tangibles.

Fuente: https://rebelion.org/abandonadas-en-la-pandemia-mujer-migrante-y-prostituta-por-necesidad-en-melilla-tras-el-cierre-de-fronteras/

 

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