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Henry Giroux: El neoliberalismo y el asedio a la educación superior

Estados Unidos / 11 de febrero de 2018 / Autor: Marlon Javier López / Fuente: Rebelión

La actual etapa de capitalismo neoliberal se caracteriza por un constante ataque hacia la democracia, y consecuentemente hacia sus instituciones fundamentales.

Desde hace varias décadas Henry Giroux viene denunciando el auge y despliegue de lo que hoy podemos denominar el autoritarismo del siglo XXI. La consumación de un proceso originado a partir de la reestructuración total del poder por parte de las élites norteamericanas, cuyo eje central y estratégico es el ataque directo sobre las instituciones fundamentales para la democracia y el control pleno sobre ellas.

En parte, este proyecto surge como respuesta a la ola democratizadora que afectó significativamente a mediados del siglo pasado los Estados Unidos. La amenaza que supuso esta fuerza democratizadora al poder y privilegios de los grupos hegemónicos empresariales, les hizo tomas consciencia de la urgente necesidad de transformar la política en una cuestión privada, que debía tener lugar al margen de los ciudadanos. Este es uno de los principales rasgos del nuevo autoritarismo; la conformación de un tipo de estado fundido y dominado completamente por el minoritario grupo empresarial dominante que concibe a sus propios ciudadanos como enemigos y ve con urgencia la necesidad de despolitizarlos, convirtiéndolos en meros consumidores, mediante la imposición de una propaganda que hace concentrar la atención sobre las cosas más superficiales. Lo que Chomsky ha llamado una “filosofía de la futilidad” (Chomsky, 2004, p.203).

En buena medida uno de los principales blancos de ataques han sido las universidades, las cuales tienen una enorme importancia, en tanto dispositivos culturales, en la configuración de los deseos, las identidades, el accionar de los sujetos y la creación de imaginarios. Henry Giroux, uno de los más destacados críticos culturales y representante de la pedagogía radical norteamericana, pone el acento a lo largo de su vasta obra, sobre el peligro que acecha a las universidades, y a la educación pública en general. El curso de los acontecimientos no ha hecho hasta ahora más que confirmar sus “predicciones”.

La actual etapa de capitalismo neoliberal se caracteriza por un constante ataque hacia la democracia, y consecuentemente hacia sus instituciones fundamentales (Giroux, 2015a, p. 16). Las raíces de este ataque tienen que ver con el peligro que la democracia le representa al poder. Hay que hacer notar que en una democracia verdadera la opinión pública tiene peso e incide directamente sobre las decisiones del gobierno. Por esta razón a los poderosos nunca les ha gustado la democracia pues implica restarles poder y ponerlo en manos de la población mayoritaria.

Hoy en día el poder de las corporaciones alcanza niveles apenas imaginables hace algunas décadas. Esto no es más que la culminación de un proceso que inició aproximadamente en la década de los 60 la cual estuvo marcada por un enorme activismo social y expansión democrática. Ello movió a las élites estadounidenses a poner en marcha un ambicioso plan para contener lo que llamaron un “exceso de democracia” (Giroux, 2006, p. 18). Ante la ausencia de propuestas alternativas definitorias de los conceptos básicos constitutivos de un discurso progresista, fue tomando fuerza creciente un discurso público cuyo pilar era la ausencia de ciudadanía crítica y un patriotismo despojado de las notas emancipatorias propias de la democracia. En la práctica, este discurso ha derivado en una serie de agresiones militares externas y en la militarización interna de la sociedad norteamericana (Giroux, 2006, p. 15). Mediante la amnesia total respecto del importante papel que históricamente ha jugado la lucha popular en la historia de la democracia, ha tenido lugar una deconstrucción de la noción de ciudadanía y, con ello, la subordinación de las libertades individuales a la seguridad nacional y el orden interno. Bajo este esquema las universidades, la prensa independiente y los movimientos sociales se conciben como un peligroso desafío a la autoridad gubernamental (Giroux, 2006, p. 18). Es fácil entender la necesidad imperiosa sentida por los dueños de la sociedad estadounidense para lanzar la ofensiva en contra de las instituciones fundamentales encargadas de limitar el sufrimiento de los más débiles. La crisis que vive actualmente la educación superior debe verse enmarcada en esta crisis mayor de la democracia (Giroux, 2015a, p. 16).

Edgardo Lander ha señalado que el neoliberalismo es más que un modelo económico. Constituye un “extracto purificado” de tendencias con una larga historia en el pensamiento occidental. Esto vuelve relativamente fácil la imposición y conversión en sentido común de sus presupuestos (Lander, 2000, p. 12). En tanto último estadio de capitalismo depredador, “el neoliberalismo forma parte de un proyecto más amplio de restitución del poder de clase y consolidación de la veloz concentración del capital” (Giroux, 2016, p. 16). Ideológicamente el neoliberalismo concibe al lucro como la esencia de la democracia y al consumo como la única expresión de ciudadanía, mientras postula al mercado como la única vía de solución a todos los problemas. Como modo de gobierno promueve identidades y sujetos libres de cualquier tipo de regulación gubernamental bajo el axioma que identifica la libertad con el individualismo. Su ética es la de la supervivencia del más apto. Su proyecto político conlleva, entre otras medidas, la privatización de los servicios públicos, la venta de las funciones del Estado, la desregulación del trabajo y las finanzas, la eliminación del Estado benefactor y los sindicatos para finalmente convertir la sociedad en un enorme mercado. La consecuencia de esto es la imposición de una cultura de feroz competencia y la guerra abierta en contra de los valores públicos así como de las esferas que desafían las reglas y la ideología del capital, debilitando en la misma proporción las bases democráticas de la solidaridad, lo que termina por degradar y desgarrar cualquier colaboración o formas de obligación social (Giroux, 2016, pp. 16-17). Como una guerra librada por las élites políticas y financieras contra los pobres, las minorías de color, los migrantes, etc., califica Giroux, esta inhumana forma de vida que reproduce el neoliberalismo, en la cual los individuos son culpados exclusivamente por los problemas que sufren mientras viven en una situación de indefensión frente a las grandes estructuras de opresión (Giroux, 2015a, pp. 17-19).

Evidentemente todo esto desemboca en una crisis social que afecta la totalidad de la existencia humana. En este gris escenario de guerra total declarada por las corporaciones multinacionales en contra de los más débiles, considerados desechables por el sistema, las universidades sufren una ofensiva general de gran calado, y una serie de reformas que buscan transformarlas de defensoras de lo público y la democracia, en instrumentos de adiestramiento y producción ideológica al servicio de los neoliberales.

A medida que el Estado benefactor es destruido, la lógica de la privatización se impone infectando los más diversos aspectos de la sociedad. El espacio público es privatizado y comercializado, socavando la idea de ciudadanía y destruyendo todas las áreas que hacen de ella una fuerza con posibilidades de moldear una genuina democracia. Uno de los golpes más significativos, es el empecinado esfuerzo por destruir la educación crítica, anulando sus posibilidades para ejercer un rol en la construcción de ciudadanía comprometida y una democracia vigorosa.

El ataque a la educación superior se lleva a cabo en distintos niveles. Es palpable en los intentos por instaurar un modelo de educación corporativa, estandarizar la currícula poniéndola a tono con las necesidades empresariales, imponiendo una jerga de conceptos provenientes del lenguaje de los negocios como modelo de gobernanza y en los esfuerzos para debilitar a los académicos, poniéndolos en una situación de inseguridad que limite sus posibilidades. Ante la ausencia de perspectivas democráticas y la desfinanciación, las universidades son obligadas a abrir sus puertas a intereses privados cuya presión las obliga a imitar modelos corporativos en todas sus estructuras, reemplazando las expectativas de los estudiantes por esperanzas destruidas y deudas onerosas. De este modo las universidades son transformadas en lo que Henry Giroux llama “máquinas de desimaginar” (Giroux, 2016, p. 18).

Con la transformación del Estado social en un estado controlador, billones de dólares son reorientados en la construcción de cárceles y complejos militares, reduciendo el apoyo financiero a las universidades. Es la prueba de que cada vez más la sociedad ve como enemigos a perseguir a los jóvenes, sobre todo a los más pobres. No es casual que las cárceles estén con creciente frecuencia más llenas como tampoco lo es que gran parte del acoso policial por parte de una sociedad cada día más militarizada recaiga en las minorías y otros grupos poblacionales considerados como desechables. Las escuelas no escapan a esta militarización de la vida, que no es otra cosa sino una parte del correlato material del nuevo autoritarismo. Modeladas emulando a las prisiones, las escuelas cumplen ahora nada más la tarea de disciplinar en lugar de formar ciudadanos críticos comprometidos con la democracia. Esto es visible especialmente en las escuelas públicas donde es común que los jóvenes sean arrestados por cosas como violar un código de vestimenta o escribir en los pupitres (Giroux, 2015b, p. 104). Un aspecto de lo que Henry Giroux llamaBiopolítica de la militarización, cuya influencia permea y corrompe los diversos aspectos de la vida universitaria (Giroux, 2008, p. 48). En los Estados Unidos es ya normal que el personal académico coordine con el Departamento de Defensa y otros organismos de inteligencia, para tratar diversos asuntos de tipo militar y económicos. La concepción del mundo jingoísta, gobernante en la política norteamericana, al dotar de recursos casi ilimitados al Departamento de Seguridad Nacional y desfinanciar sistemáticamente a las universidades, acaba por subordinar estas últimas al aparato de defensa militar norteamericano. Así por ejemplo, cuando no se dispone de suficiente dinero para la investigación, el pentágono llena el vacío con billones de dólares en subvenciones, becas, etc. (Giroux, 2008, p. 45).

La sociedad en su totalidad se ve amenazada ante este escenario, en el que la gran mayoría pierde pero en el que también hay una minoría que triunfa, ve incrementadas sus ganancias y con ello su poder político La concentración de la riqueza se traduce en concentración del poder. Especialmente debido al elevado coste de las elecciones, lo cual mete a los partidos políticos en los bolsillos de las grandes corporaciones. La élite que tira los hilos que mueven la sociedad, actúa con inescrupulosidad infinita, poniendo en marcha un modelo basado en el movimiento especulativo de colosales sumas de dinero “cuyo único valor es cada vez más la creación de valores” y que Henry Giroux denomina “capitalismo de casino” (Giroux, 2016, p. 22). El gran problema son los peligros que encierra para la gran mayoría de la población castigada por las recurrentes crisis que resultan de estas prácticas. Al mismo tiempo la élite se blinda con la seguridad de poder echar mano de los rescates que el estado controlado por ellos realiza, situándolos en una suerte de “palacios de cristal”. Es la lógica natural del carácter dual que dirige el funcionamiento de la economía neoliberal. Mientras se incrementan los impuestos a la población en general, se libera de ellos a las grandes fortunas, permitiéndoseles desarrollar esta política económica irresponsable con la seguridad de ser rescatados por el Estado en los momentos en que sus políticas los conduzcan a la crisis. Por tanto al mismo tiempo que se priva a los pobres de toda seguridad se blindan los intereses de las grandes corporaciones. Al mismo tiempo que se libera de toda responsabilidad social a las corporaciones, se obliga a los contribuyentes, es decir la población empobrecida, a cargar con los costes de las crisis y el desastre económico al que conduce el libertinaje de la economía.

Para el caso de la educación superior, la inequidad se hace evidente en el aumento de cuotas, como también en la transformación del personal académico en un ejército de fuerza de trabajo explotado y desamparado, bajo el modelo de lo que se podría llamar la “wallmarterización del trabajo” predominante a medida que avanza el neoliberalismo sobre el ámbito laboral en su conjunto (Giroux, 2016, p. 22). Por otro lado, los estudiantes son infantilizados en la lógica de la universidad corporativa que aborda la educación como una simple transacción comercial, imitando la cultura del negocio en la que ellos se vuelven meros consumidores o mercancías para ser engullidos y luego escupidos como potenciales buscadores de empleo por parte de aquellos para quienes la educación se ha transformado en una mera forma de entrenamiento. En este panorama, a los estudiantes se les enseña a ignorar el sufrimiento humano. Concentrados en su propio bienestar son educados en un vacío moral y político. El neoliberalismo convierte la educación en una forma de despolitización radical que aniquila la imaginación radical y la esperanza de construir un mundo mejor. La cultura de la atomización tiene el propósito de producir lo que se puede llamar “zombis políticos” (Giroux, 2015b, p. 105). La educación superior está bajo asedio, como lo están los docentes, estudiantes y sindicatos; ello significa que la propia democracia pende de un hilo (Giroux, 2016, p. 21).

1.Trabajos citados

Chomsky, N. (2004). Hegemonía o supervivencia. La estrategia imperialista de Estados Unidos .Barcelona: Ediciones B.S.A.

Giroux, H. (2006). La escuela y la lucha por la ciudadanía. Pedagogía critica de la época moderna.México: Siglo XXI editores.

Giroux, H. (2008). La Universidad secuestrada. El reto de confrontar a la Alianza Militar-Industrial-Académica. Caracas: Ministerio para la Educación superior.

Giroux, H. (2015a). Democracia, educación superior y el espectro del autoritarismo. Revista Entramados-Educación y Sociedad, año 2, 15-27.

Giroux, H.A. (2016). La educación superior y las políticas de ruptura. Revista Entramados- Educación y Sociedad, Año 3, No. 3, Febrero 2016 Pp. 15 – 26.

Giroux, H.A. (2013). Una pedagogía de la resistencia en la edad del capitalismo de casino. Con-Ciencia Social, n° 17, pp. 55-71.

Giroux, H.A. (2015b) Cambiando el guion: repensando la resistencia de la clase obrera. Revista internacional de Educación para la Justicia Social (RIEJ), 2015, n° 4(2), pp 100-107.

Lander, E. (2000). Ciencias sociales: saberes coloniales y eurocéntricos. En E. Lander (Coomp.), La colonialidad del saber. Eurocentrismo y ciencias sociales (págs. 11-40). Buenos Aires: CLACSO.

 Fuente del Artículo:

http://kaosenlared.net/henry-giroux-el-neoliberalismo-y-el-asedio-a-la-educacion-superior/

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Bonita reforma educativa

México / 11 de febrero de 2018 / Autor: Luis Eugenio Todd / Fuente: Milenio

“Resultados malos y se amplía la diferencia entre públicas y privadas.”

El Instituto Nacional de Evaluación, donde hay gente que sí sabe el tema, hizo un estudio con los alumnos de tercero de secundaria en todos los estados de la República, con algunos problemas en estados complejos como Oaxaca, Guerrero y Michoacán; estudio estadístico bien calificado que demuestra que la reforma educativa, hasta la fecha, no ha producido resultados para cumplir sus objetivos: mejorar la calidad de la educación.

El estudio, efectuado con profesionalismo, señala que dos de cada tres alumnos de tercero de secundaria no son capaces de resolver problemas simples con fracciones, decimales y ecuaciones, y que en lectoescritura, el 40% no comprende lo que leyeron.Todo esto nos habla de las enormes diferencias que existen entre la población de nuestro país y refuerza lo que sabemos: que el que no sabe contar, no sabe pensar y que nuestros alumnos de secundaria tienen una gran y compleja pérdida de la calidad educativa, en relación a otros países.

Los datos muestran que la reforma educativa, que se inició reprimiendo al magisterio no ha producido resultado alguno, y aunque se diga que los resultados se verán dentro de 10 años, la verdad es que la reforma empezó al revés; es decir, primero evaluó al magisterio, en lugar de prepararlo y causó muchos problemas de carácter político. Con esto la SEP perdió mucho tiempo y ahora, al fin de su gestión, la educación no ha mejorado. Esto es muy triste para México, porque el desarrollo económico y social depende de la educación.

Fuente del Artículo:

http://www.milenio.com/firmas/luis_eugenio_todd_cienciaypolitica/reforma_educativa-sep-educacion-desarrollo_economico_18_1113068743.html

Fuente de la Imagen:

https://laopinion.com/2016/05/20/mexico-reforma-educativa-mal-pensada-mal-aplicada/

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Los males de la Lomce

España / 11 de febrero de 2018 / Autor: Teresa Villuendas Asensio / Fuente: La Rioja

«Debemos poner en valor la coeducación si aspiramos a ser una sociedad inclusiva, suprimiendo la posibilidad de concierto a los centros que segregan por razón de sexo»

El impacto de los recortes presupuestarios y la implantación definitiva de la Lomce han conducido a la educación española a un escenario muy difícil.

La reducción en la inversión ha iniciado un proceso que ni siquiera la recuperación económica ha permitido revertir. Los últimos Presupuestos Generales redujeron el capítulo de Educación hasta el 4,1% del PIB y no conviene olvidar que el último compromiso en el Plan de Estabilización del Gobierno enviado a Bruselas amenaza con recortarlo más aún, hasta el 3,7 % para 2020. El balance de este recorte es evidente, perjudicando notablemente a los elementos que garantizan la calidad del sistema educativo.

España ha pasado de alcanzar la media de los países de la UE en gasto educativo, a ocupar el quinto puesto por la cola, solo por delante de Rumanía, Irlanda, Bulgaria e Italia, según los datos de Eurostat.

Resulta una obviedad que recortar el gasto educativo es la peor inversión que un país puede hacer, supone garantizar que las desigualdades de hoy serán más grandes mañana y cercenarán las posibilidades de tener un desarrollo sostenible basado en el alto valor del trabajo y no en la devaluación de sus salarios.

Por su parte, el escenario que nos deja la Lomce nace de un diagnóstico poco riguroso y no consensuado con la comunidad educativa, así que, lejos de aportar soluciones eficaces, impone un modelo injusto, con un planteamiento que nos conduce a una rebaja de la calidad de la enseñanza, mermando seriamente la igualdad de oportunidades, fomentando la segregación y la discriminación del alumnado y supone un ataque al derecho de la educación.

En el área curricular escolar establece itinerarios en 3º de ESO donde los alumnos y alumnas deben elegir entre unas Matemáticas Académicas o unas Matemáticas Aplicadas. Esta decisión limita definitivamente su futuro, dirigiendo a los jóvenes de tan solo 13 o 14 años hacia unos estudios u otros de manera prácticamente irreversible.

Los Programas de mejora del Aprendizaje y del Rendimiento (PMAR) son programas con metodologías y contenidos adaptados en 2º y 3º, pero no para 4º de la ESO, esto condena a un callejón sin salida al alumnado que los cursa al no poder finalizar 4º de forma ordinaria, y, por tanto, no poder obtener el Título Graduado en Educación Secundaria Obligatoria. Un despropósito cuando la obligación de un Sistema Educativo debe ser facilitar el éxito escolar y no limitar su futuro académico y profesional.

La Lomce relega a la optatividad la formación cívica y ética, ya que solo es accesible para aquellos alumnos y alumnas que no hayan decidido cursar la asignatura de Religión, aun cuando el Consejo de Estado señaló que la formación cívica y constitucional debe ser parte del contenido curricular al que todos los alumnos deben tener derecho. Por lo tanto, se debe garantizar que todo el alumnado tenga derecho a cursar una formación cívica, ética y constitucional, así como que todo aquel que lo desee pueda cursar una formación religiosa evaluable, pero sin valor académico.

Debemos también poner en valor la coeducación si aspiramos a ser una sociedad inclusiva, suprimiendo la posibilidad de concierto a los centros que segregan por razón de sexo, separando a los niños y niñas en las aulas.

Respecto a la organización y funcionamiento de los centros educativos, la Lomce da un duro varapalo a la participación de la comunidad escolar, modificando la figura del director o directora de centro, sus funciones y los criterios para su elección.

El Consejo Escolar pasa de ser un órgano de gobierno con decisión a un órgano meramente consultivo.

Razones imperiosas ambas por las que urge, sin duda, recuperar la participación real y efectiva en la organización, funcionamiento, gobierno y evaluación en los centros educativos a través de los Consejos escolares.

El diseño de la red de centros no se escapa a los perniciosos efectos de la Lomce, estableciendo que la programación de la red se haga de acuerdo con «la demanda social», suprimiendo la obligación de las administraciones educativas a garantizar plazas públicas suficientes, especialmente en las zonas de nueva población. Lo que permite de hecho convertir la escuela pública en subsidiaria de la escuela privada concertada, cuando en realidad, la obligación del Estado es restituir plazas públicas suficientes para que nuevamente fluya una coexistencia equilibrada y racional en ambas redes, priorizando la escuela pública en la oferta educativa.

Promover un acuerdo social y político por la educación y la derogación de la Lomce son compromisos ineludibles que los socialistas mantenemos con la sociedad española.

Hasta hoy, la actitud y el desinterés que el Gobierno está mostrando para la consecución del Pacto Social y Político por la Educación nos induce a pensar que el Gobierno intenta alargar el proceso más allá de lo razonable y necesario porque no tiene ninguna intención de corregir la perversidad de esta Ley, que parte de una visión sesgada de la sociedad española.

Fuente del Artículo:

http://www.larioja.com/opinion/males-lomce-20180123002712-ntvo.html

Fuente de la Imagen:

http://aladecolibri.blogia.com/temas/la-lomce.php

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La Pedagogía preventiva y el hilo negro

México / 11 de febrero de 2018 / Autor: Martín López Calva / Fuente: E-Consulta

En sentido contrario a quienes utilizan como estrategia el crear miedo y temor en los alumnos

“Don Bosco, nos llama a a una educación que él denominó sistema preventivo, y que consiste en destacar los aspectos positivos de la enseñanza. Don Bosco aboga por una educación basada en el amor, al diálogo, a la solidaridad, al conocimiento previo de las reglas y normas que reijan (sic) en la escuela o instituto y a que los profesores estén al pendiente de las actitudes y comportamientos de los alumnos, para en su caso corregirlos antes de que causen problemas graves. En sentido contrario a quienes utilizan como estrategia el crear miedo y temor en los alumnos, Don Bosco propone que el profesor se haga querer por el alumno por medio de una actitud amorosa, de respeto y compromiso del maestro para con su educando”.

Este miércoles, día último de enero, se conmemora en el santoral de la Iglesia Católica a San Juan Bosco, un sacerdote italiano del siglo antepasado –nació en 1831 y murió en 1888- que se distinguió por su obra educativa que sigue vigente a través del trabajo de los sacerdotes salesianos, congregación fundada por él y aprobada en 1860 y de su rama femenina, el Instituto de Hijas de María auxiliadora.

Don Bosco, como es más conocido este santo nacido en el pequeño poblado rural de I Becchi, cercano a Turín, creó un enfoque que es al mismo tiempo pedagogía, pastoral y espiritualidad al que denominó Sistema preventivo. Dada su relevancia y su vigencia en el ámbito educativo, me permito en este espacio dedicado a temas relacionados con la educación desde una perspectiva humanista, recordar algunos de los elementos de a dimensión pedagógica del sistema preventivo –al que llamaré aquí Pedagogía preventiva- y destacar las aportaciones que esta aproximación –más práctica y existencial que teórica, puesto que su autor no escribió un tratado pedagógico- sigue planteando como un llamado a los educadores dos siglos después de su creación.

En esta época de reformas educativas oficiales y de clamor social por una reforma educativa real y efectiva que impacte positivamente en la formación no solamente académica sino humana y ciudadana de las nuevas generaciones, resulta muy necesario enfatizar la visión positiva del ser humano que está en el fondo de la pedagogía preventiva y los pilares de este sistema que son el amor por el educando, el acompañamiento de sus proceso de crecimiento y la construcción de un ambiente de confianza, seguridad y alegría que sirvan como escenario para la motivación interna por aprender y la invitación permanente a actuar desde y hacia el bien propio y de los demás.

Hace un par de semanas hablaba en este mismo espacio de mi propia experiencia como niño y adolescente educado en una institución salesiana que se fundaba en la pedagogía preventiva y de la impresión de muchos egresados de nuestro colegio de que el resultado de la experiencia vivida en las aulas, en los patios y en las actividades extraescolares. (Este artículo se puede consultar aquí: http://www.e-consulta.com/opinion/2018-01-08/formar-buenas-personas ).

La clave para lograr este resultado, el punto central para obtener como resultado del proceso educativo personas de bien es precisamente la pedagogía preventiva que nace de la confianza profunda en los seres humanos y de la vocación educadora que conduce a los profesores y directivos escolares a vivir su trabajo como una experiencia existencial gozosa y plena de sentido.

La pedagogía preventiva, como su nombre lo indica, tiene como hipótesis fundamental que no es necesario ni efectivo promover un clima de miedo y disciplina rígida en la escuela para lograr buenos resultados educativos sino que se requiere, por el contrario, generar un ambiente constructivo, de convivencia alegre y solidaria, de compromiso que nace del amor mutuo entre educando y educador que hará prácticamente innecesaria la aplicación de castigos porque producirá acciones positivas en la comunidad educativa y tenderá a extinguir los comportamientos dañinos.

La pedagogía preventiva parte de creer en los jóvenes y de respetarlos como personas creando una convivencia escolar rica en valores humanos que estimula la capacidad de pensar y decidir adecuadamente para irse formando en el esfuerzo que prepara para el trabajo y para la sociedad, para la construcción de un proyecto de vida honorable, de una acción ciudadana responsable y de una vivencia humana trascendente (virtual.usalesiana.edu.bo/web/practica/archiv/sistema_preventivo.doc)

En estos tiempos urgidos de una educación renovada y renovadora que contribuya a la formación de personas completas, en esta coyuntura de instrumentación de un nuevo modelo educativo que habla de valores, inclusión, habilidades socioemocionales, convivencia constructiva y formación para la democracia sería muy útil recurrir a la herencia de Don Bosco para evitar esfuerzos estériles en la búsqueda de descubrir el hilo negro para una educación auténtica.

Fuente del Artículo:

http://www.e-consulta.com/opinion/2018-01-29/la-pedagogia-preventiva-y-el-hilo-negro

Fuente de la Imagen:

http://forosdelavirgen.org/507/profecias-de-san-juan-bosco-31-de-enero/

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En situación de pobreza, la educación pública ni es equitativa ni puede ser de calidad

España / 11 de febrero de 2018 / Autor: Jesús Parra Montero / Fuente: Nueva Tribuna

“Pese a ser la española una de las economías de la UE con mayor crecimiento, los incrementos de renta se están distribuyendo injustamente;

se concentran en manos de una minoría”

“¿Realidad o ficción?” Informe de Oxfam Intermón

«No hay causa que merezca más alta prioridad que la protección y el desarrollo del niño, de quien dependen la supervivencia, la estabilidad y el progreso de todas las naciones y, de hecho, de la civilización humana».

UNICEF: Convención sobre los derechos del niño

“La pobreza es como las serpientes: sólo muerde a los descalzos”.

Monseñor Óscar Romero, arzobispo de San Salvador, asesinado en 1980.

Al hablar de educación, cuántas veces hemos escuchado a todos los políticos: “Queremos una educación universal, equitativa y de calidad” Confunden los deseos con la realidad. Como dice el título de este artículo, cuando se vive en pobreza, la educación ni es equitativa ni puede ser de calidad. En su último informe Oxfam Intermón afirma que, si se continúan aplicando las mismas políticas en 2022 que se están aplicando hasta ahora, el 40% de la población española estará en riesgo de exclusión social. Hoy, casi 13 millones de personas en España se encuentran en riesgo de pobreza o de exclusión social. La cifra exacta en nuestro territorio nacional es de 12.989.405 personas: el 27,9% de la población (¡¡¡cuatro puntos y medio por encima de la media europea!!!).

Carlos Susías, presidente de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español, califica de “invisibles” a los que se encuentran en esta situación. ¿Por qué les llama invisibles?: porque dentro de nuestros hipócritas estereotipos vinculamos la pobreza con el perfil de un mendicante que “pide en la puerta de la iglesia” y no con el perfil de la realidad; en esta invisibilidad es necesario marcar una línea entre pobreza y miseria; caemos en el engaño de ver con claridad sólo la miseria, pero no percibimos la pobreza. Estamos tan ciegos, o permitimos que nos engañen, o nosotros mismos nos engañamos, que son pocos los ciudadanos que ponen caras (a hombres, mujeres, niños o niñas…) detrás de estos números. Los que abundan en la riqueza, ni siquiera piensan que existen: ni pisan ni pasan por los mismos sitios; viven en otro mundo; es ese frívolo mundo que llamamos “de los ricos”. La calle oculta a las víctimas de la pobreza y de la exclusión social que se ceba en la población más joven e infantil: “uno de cada tres niños está en esta situación”. De hecho, los alumnos más desfavorecidos de familias pobres tienen un riesgo hasta 11 veces mayor de repetir curso y o de abandono escolar.

A la difícil posibilidad de que un alumno pobre pueda alcanzar resultados positivos por encima de las expectativas predecibles por su estatus económico, la OCDE en 2015 le puso nombre: resiliencia; en psicología es la capacidad que tiene una persona para superar circunstancias traumáticas o nada favorables. Pau Marí-Klose, profesor de Sociología de la Universidad de Zaragoza, en un estudio sobre la resiliencia, sostiene que “desde muy temprano, en entornos desfavorecidos, se advierten diferencias académicas en la escuela. Tienen más posibilidades de terminar haciendo itinerarios académicos con menos proyección social que el resto”. La resiliencia no se debe tanto al talento y capacidad de los alumnos sino a entornos sociales desfavorecidos y de pobreza. Los estudiantes sin recursos se enfrentan a 2,9 más opciones de sacar peores resultados académicos que los más privilegiados socioeconómicamente.

No obstante, y esto es esperanzador, hay un porcentaje variable de alumnos que puede sobreponerse y superar estas pesimistas estadísticas”: ¿Cómo?:

  • cuando padres y profesores son capaces de inyectar confianza e ilusión en las posibilidades de sus hijos o alumnos;
  • cuando los padres se implican en su educación, fomentan la comunicación y exigencia y crean un entorno afectivo favorable;
  • cuando los centros educativos cuentan con un profesorado entusiasta, estimulado y estimulante, inculcando en sus alumnos una forma de ver el mundo en positivo y son capaces de corregir en sus alumnos trayectorias de desafección por el esfuerzo y el trabajo, posibilidades éstas que aparecen muy temprano.

La desigualdad, la pobreza y la exclusión social están íntimamente ligadas en España al empleo y a la educación. El aumento del paro y del abandono escolar han hecho crecer la brecha entre ricos y pobres. Es importante destacar que, a tal fin, y con cierto éxito, el gobierno socialista en 2004 puso en marcha el Plan PROA (Programa de Refuerzo, Orientación y Apoyo); era un proyecto de cooperación entre el Ministerio de Educación y las Comunidades Autónomas; pretendía abordar las necesidades asociadas al entorno sociocultural del alumnado mediante un conjunto de programas de apoyo a centros educativos con el fin de respaldar y ayudar a los alumnos más excluidos; a pesar del éxito el inepto y soberbio ministro popular José Ignacio Wert dejó de financiarlo en 2013.

En este sentido, no es banal recordar que no damos importancia y nos pasa desapercibida la abundancia de medios, calidad de materiales y cuidado diseño cuando se construyen edificios, dependencias o despachos oficiales para los altos cargos de los gobiernos, nacional, autonómico o municipal; como ejemplos claros de dispendio y ostentación política que no percibe ni la miseria ni la pobreza de la sociedad, tenemos como modelos censurables las remodelaciones faraónicas que Gallardón hizo en Cibeles como sede para su despacho de alcalde o en la Real Casa de Correos de Puerta del Sol como Presidencia de la Comunidad de Madrid para su despacho cuando fue presidente, o un tal “Fabra” que construyó un aeropuerto para su nieto, sin aviones ni pasajeros; y mientras se constata la cantidad de centros públicos de educación envejecidos o en barracones destartalados, sin las condiciones mínimas de calidad en su construcción, materiales, medios didácticos o condiciones higiénicas saludables.

La recuperación económica en España y esa enfermiza y precaria creación de puestos de trabajo, que tanto “cacarean y se pavonean Rajoy y esa cohorte de palmeros populares con fanfarria y castañuelas”, ha favorecido cuatro veces más a los más ricos, según Oxfam Intermón: el 1% más rico de la población concentra 1 de cada 4 euros de la riqueza española. El 1% más rico obtuvo el 40% de la riqueza generada entre 2016 y 2017, mientras que el 50% más pobre apenas consiguió repartirse un 7% de este incremento. Las retribuciones más altas subieron un 15% durante ese período mientras que los salarios más bajos redujeron ese mismo porcentaje entre 2008 y 2016. Y lo que es más gráfico y sangrante a la vez: un empleado medio tiene que trabajar 29 años para cobrar lo mismo que un directivo en un año. Sólo en el último año, cuatro nuevos multimillonarios españoles entraron a formar parte de la lista de la revista Forbes, que ya incluye 25 multimillonarios españoles entre las mayores fortunas mundiales.

Y mientras Rajoy y el PP se enorgullecen de esa “disfrazada, engañosa y desigual recuperación económica”, según un informe de CC.OO. -que recoge Nueva Tribuna-, el gobierno popular “ha privatizado” 180.000 empleos públicos. Este trasvase de empleo público y el aumento de su precariedad han sido consecuencia directa de la prohibición por parte del ministro Montoro de contratar personal en las Administraciones Públicas. Según este informe,“la reforma laboral de 2012 y las políticas neoliberales del Gobierno del PP han provocado un trasvase de empleo del sector público al privado, que se ha visto acompañado de un trasvase de recursos públicos y de un deterioro de la calidad del empleo en este sector, con un aumento de la precariedad en 2,1 puntos”.

Y puesto que estas reflexiones hacen referencia fundamentalmente al sector educativo, en la educación pública, a la que suelen acudir los sectores económicos menos favorecidos y más tocados por la crisis y la reforma laboral del PP, hay 59.144 profesionales menos ocupados, mientras que en la educación privada el aumento ha sido de 71.009 profesionales más. Actualmente, frente a ese “mantra falaz y engañoso que repite el gobierno popular de que quieren una educación pública, universal, equitativa y de calidad”, en el sector de la educación pública las personas ocupadas representan el 61,4% y en el sector privado, el 38,6%.

Hasta RTVE, “vocero servil y oficial del gobierno popular”, en un alarde de inusual y contradictoria sinceridad, publicaba el lunes 22, como información previa a la apertura del Foro Económico Mundial en Davos que “la recuperación económica en España está en manos de una minoría», e insistía en que “el aumento de la desigualdad registrado en España nos convertía en el tercer país más desigual de toda la UE, sólo por detrás de Rumanía y Bulgaria”.

No es, pues de extrañar que, desde su sólida y documentada experiencia en la lucha contra la pobreza, Oxfam Intermón alerte y recomiende a Rajoy y su gobierno, tan torpe, ciego, fatuo, engreído, ignorante, repetitivo, disléxico y displicente, como demostró ser en la entrevista que Carlos Alsina le hizo el día 24 en la emisora de Onda Cero, que frene esta situación y, saliendo de su torpe parálisis política, tome algunas medidas como, por ejemplo: invirtiendo en las personas, dando prioridad al estímulo económico, la creación de empleo y la ayuda oficial al desarrollo; invirtiendo en los servicios públicos: educación y atención sanitaria públicas, universales y de calidad para todas las personas; fortaleciendo la democracia institucional con mayor participación, mayor transparencia y mayor democracia en el ámbito laboral.

La población española es muy consciente de esas desigualdades, tal y como muestra una encuesta de Oxfam incluida en el informe sobre España: un 73% está de acuerdo en qué la distancia entre ricos y pobres es demasiado grande, y un 68% considera que es imposible que los ingresos se incrementen cuando se trabaja con sueldos de miseria, por lo que el 67% de españoles aboga y exige al “parado y plasmático Rajoy” que, en lugar de “echarse alabanzas inmerecidas”, actúe contra la desigualdad y la pobreza de manera eficaz y urgente. Para más inri y desparpajo, “la bien pagá”, la diputada del PP, Celia Villalobos, ha tenido la desvergüenza de asegurar en Los Desayunos de TVE que “tenemos la obligación de decirles a los que hoy tienen 45 años: ¡cuidado, preocupaos del ahorro!… porque hay ya un número importante de pensionistas que está más tiempo en pasivo, es decir, cobrando la pensión que en activo, trabajando”. Y lo dice ella, la del “Candy Crush” que no ha dejado de vivir del erario público; por no hablar de la ministra Báñez, ministra de Empleo y Seguridad Social, que pasará a la historia como la artífice de la reforma laboral más agresiva y más lesiva para los trabajadores, que jamás ha cotizado en empresa alguna ni ha aprobado ninguna oposición para obtener un empleo público, según figura en los datos de la web del Ministerio. Una ministra que a los jubilados les escribe en carta oficial y orgullosa les repite un año más que “ellos, los del PP, han revalorizado las pensiones”. Ignora esta señora qué significa en castellano ese verbo transitivo “revalorizar”. Pues según la RAE significa: “hacer que aumente el valor de una moneda u otra cosa o devolver a cierta cosa o persona el valor o la estima que había perdido”. ¿Se puede, entonces llamar, a un 0,25% revalorización cuando en 2016 el IPC, oficialmente, creció 1,6% y en 2017 un 1,2%? ¡Hay tantas “bien pagás”, dentro del PP, amantes de la peineta, el lujo, las mansiones y los recortes…! Han saqueado la hucha de las pensiones y ahora recomiendan planes privados a trabajadores asalariados que no llegan a fin de mes.

Y puesto que hablamos de educación, pobreza y exclusión social, no quiero dejar de hacer alguna reflexión sobre los llamados “niños de la llave”; esos niños obligados a convertirse en adultos con apenas 10 u 11 años; niños que se quedan demasiado tiempo solos en casa mientras sus padres y madres (algunos o algunas monoparentales) trabajan porque ni siquiera con dos salarios les da para vivir dignamente. Menores “de la llave” que muchos llevan incluso colgada al cuello para evitar que se pierda; niños que cuando viene del colegio deben de cuidar de sus hermanos menores asumiendo tareas de responsabilidad.

La ONG “Educo” ha querido alertar del riesgo de desamparo y soledad que viven más de medio millón de niños de entre seis y 13 años, que tendrán que quedarse solos en casa muchas horas debido a las interminables jornadas de trabajo de sus padres. En esta precaria situación viven en España ocho de cada diez familias pobres, que no tienen quien pueda ocuparse de sus hijos mientras trabajan. Muchos, pero no todos, tienen en cambio la suerte de contar con la inestimable y no recompensada ayuda de los abuelos. Son niños de entre seis y 13 años que pasan las tardes solos en casa o el día entero cuando llega el verano; niños, que como sostiene “Educo”, desayunan, comen e incluso cenan solos. Que no tienen quienes les espere a la salida del colegio, ni quien se ocupe de ellos al llegar a casa. Y no porque sus padres no quieran sino porque la situación económica de la familia es tan precaria, que se ven obligados a trabajar en jornadas interminables para poder salir adelante, sin ningún tipo de ayuda económica, familiar o social.

En estas condiciones ¿pueden estos niños tener una educación equitativa y de calidad? Rotundamente NO; de ahí que “Educo” advierta de los peligros a los que se enfrentan estos niños al quedarse solos en casa sin ningún tipo de atención ni cuidado:

  • Pasan buena parte del tiempo frente a la televisión, expuestos a todo tipo de programación y publicidad sin filtros;
  • No pueden contar a nadie sus problemas o preocupaciones. Al no haber un adulto a su cargo, pierden la necesidad de comunicar algo importante para ellos en un momento dado; y esta situación se complica especialmente entre los 11 y los 12 años, coincidiendo con el paso a esa complica etapa de la ESO;
  • A lo problemas emocionales derivados del aislamiento y la soledad, se unen otros potenciales peligros como el alcohol y las drogas;
  • Uno de cada cinco adolescentes de 15 años, afirma la ONG, se convierte en “usuario extremo” de Internet, sin ningún tipo de filtro ni vigilancia adulta
  • Con el paso al instituto, dejan de comer en el comedor escolar y pasan a ser responsables de su propia alimentación, con el riesgo para su salud de no tener una alimentación adecuada.
  • A los “niños de la llave” de familias con bajos recursos, la soledad se acrecienta en verano, pues se da la particularidad de que la mayoría de los ingresos familiares proceden de trabajos de alta temporalidad de la época estival. Con los riesgos añadidos de que: a) las vacaciones escolares obligan a los menores a estar en casa todo el día mientras sus padres trabajan; b) Al no haber recursos económicos, las familias no pueden pagar campamentos de verano, excursiones o actividades lúdicas y la mayoría de ellos carece de vacaciones familiares; la pobreza no se lo permite.

Mientras no se fomenten políticas de conciliación, mientras no se ofrezcan más ayudas económicas y sociales a familias con bajos recursos, mientras aumente la desigualdad y la pobreza, la educación ni será equitativa ni de calidad, incluso, hasta es posible que no haya educación. Estaremos creando un mundo discriminatorio y excluyente donde no todos los niños y niñas puedan disfrutar de sus derechos y de una vida digna; y la cifra de “los niños de la llave” seguirá, tristemente, aumentando en nuestro país. Porque como decía al inicio en palabras de monseñor Oscar Romero, “la pobreza es como las serpientes: sólo muerde a los descalzos”. 

Fuente del Artículo:

http://www.nuevatribuna.es/opinion/jesus-parra-montero/situacion-pobreza-educacion-publica-ni-es-equitativa-ni-puede-ser-calidad/20180128112744147846.html

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La cuestión irresoluta de la formación docente

Luciano Sanguinetti

Hace años que nuestro país ostenta un sistema de formación superior universitario vinculado estrechamente con su sistema científico (Conicet), con una larga historia institucional, que, a su vez, en los últimos años ha crecido territorialmente, con fuertes vínculos con el mundo productivo. Sin negar las muchas críticas que podamos y debamos hacerle para que siga siendo el lugar de la excelencia, hay sobradas pruebas de que en nuestra universidad está la mayor capacidad instalada humana y tecnológica para la producción de conocimientos en todos los campos científicos, desde las ciencias humanas hasta las exactas, desde las disciplinas médicas hasta las sociales, desde las tecnológicas hasta las artísticas.

En la provincia de Buenos Aires existen hoy 18 universidades nacionales en el norte, el sur, el centro y el este de la provincia. Estas casas de estudios, algunas con más de cien años de historia y otras creadas recientemente, imparten una innumerable cantidad de carreras de grado (solo la Universidad Nacional de La Plata ofrece 110 carreras), una oferta de más de 340 posgrados acreditados por Coneau, y en todas ellas hay sistemas de educación en línea que extienden los ámbitos de influencia más allá de sus fronteras inmediatas. Este sistema, a su vez, está integrado a múltiples organismos de articulación y evaluación permanente, como el Consejo Interuniversitario Nacional, los consejos universitarios regionales (CPRES), la Coneau, que evalúa todas las carreras de grado y posgrado, y a sus respectivos docentes, en un sistema permanente de acreditación y evaluación, interno y externo.

Es difícil quizás para quienes no conocen por dentro nuestro sistema científico académico de nivel universitario dimensionar el conjunto complejo y diverso de instancias que lo componen, en el cual incluso el cogobierno y la autonomía, que ha permitido al sistema transitar todos los procesos políticos con la distancia que exige una ámbito científico, en el que las representaciones de todos los pensamientos políticos tienen su lugar y su voz, no es lo menos importante.

Despreciar este acervo en la posibilidad de la formación docente es un despropósito, más si tomamos en cuenta que ya actualmente una parte importante de los que ejercen la docencia en nuestro sistema educativo provienen de nuestras universidades, como es el caso en el nivel secundario.

Lo que tenemos que hacer no es crear universidades pedagógicas, sino trasladar toda la formación docente a nuestras universidades. El problema, largamente estudiado, y con grandes consensos entre docentes y especialistas, es que las tradicionales casas de formación de los docentes en Argentina, los institutos superiores de nivel terciario, adolecen de endogamia, de secundarización y de actualización científico-técnica que es imposible revertir con cosmética.

Es acertada la iniciativa de Horario Rodríguez Larreta, pero es un error tomar el camino de crear la Universidad Pedagógica de CABA, teniendo, al lado, a la Universidad de Buenos Aires, la más prestigiosa casa de estudios de nuestro país y destacada en innumerables rankings mundiales, con cuatro premios Nobel, entre otros reconocimientos.

Para el caso de la provincia de Buenos Aires, que podría parecer más complejo, la solución es práctica. En primer lugar, acordar con todas las universidades nacionales con asiento en la provincia la articulación de los institutos, a efectos de darles continuidad a los estudiantes que actualmente están cursando. En segundo lugar, para los futuros docentes, establecer esas carreras dentro de las propias unidades académicas acordes a los campos disciplinarios específicos. En tercer lugar, absorber a los docentes competentes del sistema terciario que, encontrándose en ejercicio de la docencia, tengan las graduaciones requeridas por el sistema universitario. Por último, darles a los otros un plazo para su actualización dentro del marco de este proceso inevitable de transición.

Una de las claves de la calidad educativa está en la calidad de los docentes. Ninguna tecnología, ningún diseño curricular, ninguna normativa reemplazarán el invaluable trabajo del que entra al aula con sus alumnos y sabe lo que tiene que enseñar y cómo.

El autor es concejal del Frente Renovador en La Plata. Director del Observatorio de Calidad Educativa.

Fuente: https://www.infobae.com/opinion/2018/02/07/la-cuestion-irresoluta-de-la-formacion-docente/+&cd=2&hl=es-419&ct=clnk&gl=ve

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El lado oscuro de la innovación educativa

Por Salvador Rodríguez Ojaos

«Yo soy tu profe», además de un blog y una cuenta de Twitter (@yosoytuprofe_) que me encanta, es una frase con reminiscencias de Star Wars que se oye todos los días en las aulas de todos los colegios del mundo.

En la película, la frase la pronuncia un personaje de los malos malísimos; en nuestras escuelas, la dicen miles de docentes que son los heroes (o superheroes) de la película.

Esto os los explico porque el mundo de la educación se parece cada día más a un enfrentamiento entre el imperio y la república de La Guerra de las Galaxias. Y es que en nombre de la innovación educativa estamos enfrentando a los docentes como innovadores o no innovadores… ¡Qué barbaridad!

Creo que innovar es una actitud necesaria e imprescindible para cualquier docente. Es su obligación conocer a fondo las metodologías emergentes, las nuevas tendencias didácticas, pero no de cualquier forma ni a cualquier precio. Lo que no es lícito es utilizar el empleo de una metodología para atacar a aquellos que no la usan o viceversa.

No creo en teorías conspiratorias de grupos de presión que se dedican a premiar docentes para «vender» visión interesada de la educación… aunque tampoco creo que todo el mundo sea totalmente altruista. Seguramente, todos los que defienden a capa y espada una u otra metodología didáctica como la solución a todos los males de la educación, lo hacen porque creen de verdad en ello.

La clave está en «creen». La aplicación de una u otra metodología no debería estar sujeta a una creencia sino que debería ser fruto de la investigación y la evaluación sistemática de sus resultados.

Ya dije en otro post: «Estos días hay demasiados fashion victims en nuestras aulas, docentes que aplican de manera poco reflexiva las metodologías de moda, por el simple hecho de estar de moda. Estas metodologías hay que conocerlas, reflexionar sobre ellas, aplicarlas y evaluarlas… no convirtamos en un inconveniente lo que es, sin duda, una ventaja«.

Docentes del mundo, seguid con vuestra labor diaria, que es indispensable para que el mundo sea un poco mejor. Y que la fuerza os acompañe.

 Fuente: http://www.salvarojeducacion.com/2018/01/el-lado-oscuro-de-la-innovacion.html
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