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Portugal: Sindicato luso de educación cree insuficiente decreto que actualiza sueldos

Europa/Portugal/04 Octubre 2018/Fuente: La vanguardia

El principal sindicato de los docentes de Portugal, la Federación Nacional de Profesores (Fenprof), afirmó hoy que el Gobierno del socialista António Costa les ha «declarado la guerra» al aprobar de forma unilateral un decreto ley para actualizar sus salarios que consideran insuficiente.

Tras la aprobación hoy del decreto ley, el secretario general de Fenprof, Mário Nogueira, dijo a periodistas que la decisión confirma «la prepotencia e inflexibilidad» del Ejecutivo, que, apuntó, les ha «declarado la guerra».

El decreto del Gobierno actualizará los salarios de los profesores para compensar los casi nueve años que estuvieron congelados por la crisis, aunque no recuperarán todo ese tiempo, como exigen los docentes, sino dos años, nueve meses y dieciocho días.

Fuente: https://www.lavanguardia.com/politica/20181004/452171976661/sindicato-luso-de-educacion-cree-insuficiente-decreto-que-actualiza-sueldos.html

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“El derecho a la educación no puede depender de que una familia pueda pagar o no”. Entrevista a Clarisa Giamello

Entrevista/04 Octubre 2018/Autor: Daniel Sánchez Caballero/Fuente: El diario la Educación

No acuñaron el término, pero la Fundación Educo lo puso en la palestra en España: “Los niños llave” el pasado verano, cuando señalaron que en menos de dos años se han casi duplicado hasta los 580.000 que, calcula Clarisa Giamello, su directora de Educación y Acción Social, hay ahora. Esta psicóloga de formación, experta en políticas públicas de educación y relaciones institucionales, alerta en esta entrevista de las consecuencias de la soledad de estos “niños de la llave”, que reciben ese nombre porque van al colegio con la llave de su casa colgada del cuello ante la imposibilidad de sus familias de ir a recogerlos y pasar la tarde con ellos.

¿Quiénes o qué son los niños de la llave?

Es un término que ya existía en la literatura y nosotros hemos recogido. Viene de estos niños que van al colegio, cuando salen no hay nadie en casa para abrir la puerta y por tanto suelen llevar la llave de casa colgada al cuello. Son familias que por situaciones de trabajo y conciliación los niños tienen ese espacio de tiempo en el que están solos, más o menos largo. Partimos de un dato que encontramos en 2008, cuando empezó la crisis, que decía que había 350.000 niños en esta situación. Nos empezamos a preguntar qué había pasado. A través de una encuesta nos encontramos que en 2017 se habían quedado solos 580.000 niños en el verano. Hablamos de niños en edad de Primaria, de 6 a 12 años, que se quedan solos más de tres horas por las tardes.

¿Existe una edad a la que se ya no sea un problema que se queden solos?

No, tiene que ver mucho con las características de cada familia, niño, vivienda, etc., pero sí creemos que ese proceso de autonomía se tiene que dar en un proceso de crianza que uno lleva con cada hijo o hija y no debe estar forzado por una situación laboral o de precariedad. Son estas familias que no pueden elegir cuándo es este momento en el que pueden estar solos los niños, sino que por el trabajo que tienen no pueden elegir. Esto nos llevó al concepto de los trabajadores pobres, familias que teniendo una nómina son pobres, no llegan a fin de mes. Además de no poder apuntar a niños a actividades extraescolares tienen escasez de recursos materiales, familias monoparentales o emigradas que no tienen una red, un familiar que puedan ocuparse, con lo que los niños quedan solos, en entornos aislados. Probablemente no compartan actividades, muchas familias no acuden a los comedores escolares porque no pueden pagárselo. Son familias que como tienen ingresos quedan fuera del sistema de becas y ayudas, pero tampoco pueden afrontarlo. Esto significa no estar siguiendo el ritmo de la escuela, con todo lo que implica en hábitos deestudio, alimentación, amistad y de todo tipo.

¿Para entrar en el colectivo “niño llave” la familia tiene que ser pobre?
Este es un concepto en el que se suman cosas. Por tus capacidades o situación, tus padres pueden evaluar que puedes ir y venir solo o quedarte sin compañía. Pero es una decisión tomada en la familia. Pero vemos que cuando hay una presión de no poder decidir porque hay que estar en otro lugar ya no es una cuestión de cómo las familias se organizan. Hay que construir la autonomía de los niños y niñas, pero esto no es una decisión, sino que tiene que ver con la presión del mercado laboral o con recursos insuficientes o una falta de relaciones laborales. Entonces ya sí decimos que esta presión no está permitiendo un acompañamiento de la infancia y del proceso de autonomía. Hablamos de familias que no tienen acceso a actividades extraescolares o están restringidas. El estar solo, esa autonomía, es impuesto. También hay que tener un espacio de soledad, entretenerse y organizarse el tiempo son cuestiones que hay que aprender siendo niños, pero tiene que ser con posibilidades. Hay que asegurar la crianza para que esto sea un proceso acompañado.

¿Y los otros niños de la llave?

En este proceso nos encontramos con que hay un aumento de la precariedad en la vivienda. Los alquileres han aumentado y esto ha llevado a que muchas familias tengan que subalquilar una habitación para llegar a fin de mes o tener que irse a vivir en una habitación porque no pueden pagar un piso. En los últimos cinco años han aumentado los alquileres más del 40%. El espacio vital de las familias se reduce, se comparte. Y estos otros niños de la llave viven en una casa compartida, con el espacio reducido. Y el espacio que se suele perder es el dedicado al estudio, al juego, etc. con el perjuicio que eso tiene para los pequeños. Cuanta más gente haya en una vivienda más tensión y eso genera un estrés para todos, también para los niños, claro. La idea del estudio es llamar la atención sobre el problema de la pobreza y la precariedad en la infancia, que tiene muchas miradas que hay que combinar. Es un tema económico, pero también de vivienda, de precariedad del empleo, de oportunidades educativas. Estos días hemos visto las propuestas del Comisionado para la Pobreza Infantil -nos alegramos de que el tema empiece a estar en el centro de las políticas- de aumentar las ayudas, hay que complementarlo con una mirada sobre la vivienda y el empleo, especialmente para las familias monoparentales.

¿Qué consecuencias tiene esta soledad?

Tiene muchas implicaciones. Una es la pérdida de calidad en la alimentación: si un niño tiene que comer solo hará una comida más sencilla, quizá fría. No va a cocinar una verdura. Si su madre le ha dejado algo tiene que decidir si se come eso u otra cosa. Estar solo significa estar mucho tiempo con las pantallas sin supervisión de un adulto. Al tener las llaves de casa también puede pasar que estén en parques, con otros niños mayores, pueden entrar en contacto con alcohol o drogas. También están los deberes, no tienen nadie a quién comentar, preguntarle dudas. Y sobre todo se resiente el tema de la comunicación. No hay con quien compartir, escuchar, hablar, dialogar, etc. y los niños quieren estar con sus familias. Y luego vemos conductas en las que les puede costar seguir las reglas del grupo, tienen más irritabilidad.

Uno de los aspectos interesantes que comenta es que con el aumento de la pobreza hay familias con ingresos realmente bajos que sin embargo no pueden acceder a las ayudas porque hay muchas más familias con menos o ningún ingreso…

En la encuesta que hicimos de familias con empleo, pero por debajo de la línea de pobreza, solo el 20% recibía alguna ayuda, tipo beca de comedor, etc. Sabemos que con los recortes las prestaciones se han reducido, pero con la crisis han aumentado las necesidades y hay una franja de población en situación precaria que necesita ayuda y las políticas no llegan. Uno de los pedidos que hacemos desde Educo es sobre todo con el comedor escolar. Que se gestione y amplíe. El comedor debería ser parte de la escuela, estar integrado, porque es parte de la educación de los niños. Se les garantiza la alimentación, se relacionan, se comparten hábitos alimentarios, etc. Todos los niños deberían tener acceso a ese comedor. Si bien hemos notado que hay mayor dotación de becas, sigue habiendo una brecha.

¿Es partidaria de que los colegios abrieran más días durante el año y más horas durante el día para ejercer esta función social (sin entrar en quién debería ocuparse de cuidarlos)?

Hay que tener una mirada global sobre los espacios de las comunidades y los ayuntamientos. No solo hay escuelas. Hay bibliotecas, espacios deportivos, centros culturales, etc. Esto lo vemos en algunos lugares que se organizan con la escuela para ofrecer a su población alternativas para ocio, los fines de semana, las vacaciones de verano. Allí cobran un rol importante las entidades y los ayuntamientos.

Ha mencionado la falta de ayudas públicas. ¿Cómo está la situación?

En España tenemos una baja inversión en infancia en relación al resto de Europa. Pedimos que la ayuda de 290 euros al año por hijo suba a 1.200. También pedimos que el umbral para recibir esa prestación se eleve para que pueda alcanzar a más familias que están en situación de precariedad. Esta medida tiene un impacto sobre la población infantil. Creemos que hay que complementarlas con mirar cómo otras políticas están impactando en la infancia (vivienda, empleo). Por eso nos creemos que la figura del Alto Comisionado para la Pobreza Infantil, que es transversal, puede mejorar mucho la situación.

Le he leído decir que “la pobreza nos captura la mente”. ¿Qué significa?

Esto es interesante porque muchas veces pensamos, o vemos, actitudes respecto a familias en situación de pobreza, pero sin embargo tienen internet, por ejemplo. La gente piensa, “cómo es posible, no es la mejor decisión”. Cuando está en situación precaria y no sabe si pagar la luz o el alquiler el ancho de banda mental se va menguando y nos captura. No podemos tomar decisiones, estas preocupaciones lo que hacen es restarnos capacidad de decisión y no podemos ver toda la cuestión. “En algunos sitios es gratuito internet”. Sí, pero hay que tener la cabeza preparada. Entra mucha desesperación también. Para eso estamos las organizaciones que trabajamos con ellos, para ayudar también a las familias a ver. Hay mucha desesperación.

¿En un mundo ideal las asociaciones que os dedicáis a ofrecer ayuda a las familias tendríais que no existir porque eso debería estar cubierto?

O podríamos dedicarnos a otras cosas. Hay una función de las entidades en general necesaria en la sociedad, que es vigilar que las políticas se lleven a cabo, sean efectivas y lleguen. Esa función siempre estará. Tenemos un trabajo que en algún momento genera unas urgencias, pero también podemos hacer este seguimiento permanente. También trabajamos con otras entidades para ofrecer alternativas. En un mundo ideal nos dedicaríamos a otras cuestiones. Nosotros tenemos un programa de becas comedor con el que apoyamos a familias que tienen un ayuda, pero no el total, y nosotros complementamos.

¿Está invisibilizado este problema de la pobreza infantil?

Estamos logrando que sea cada vez más visible y que la sociedad sea cada vez más consciente. También son ciudadanos de nuestra sociedad y tenemos que estar por ellos. También está bien con los medios o lo que podamos genera las entidades públicas esta conciencia.

Esa era mi última pregunta. Le ‘abro el micrófono’ para que me diga lo que considere sobre estas cuestiones que no le haya preguntado.

Reafirmarme en que los niños y las niñas tienen sus derechos, tenemos que darles las oportunidades para que todos puedan ejercer ese derecho. El derecho a la educación no puede depender de que una familia pueda pagar o no, hay que poner los medios para que puedan ejercerlos.

Imagen y Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2018/10/04/el-derecho-a-la-educacion-no-puede-depender-de-que-una-familia-pueda-pagar-o-no/

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Huelga de deberes en Francia: quince días de libretas caídas

Europa/Francia/04 Octubre 2018/Fuente: El confidencial

Creen que no todos los niños tienen la posibilidad de que les ayuden en casa, por lo que los deberes promueven la desigualdad escolar

Los niños franceses estarán dos semanas sin hacer deberes. Es la decisión que ha tomado la Federación de Consejos de Padres de Alumnos (FCPE, por sus siglas en francés), la mayor asociación de padres del país galo, que ha creado un blog para explicar su postura.

En él, la FCPE señala que llevan tiempo denunciando la poca utilidad de los deberes en casa y aseguran que los encargos para los escolares fuera del horario del colegio sólo sirven para “acentuar la desigualdad entre los niños que pueden beneficiarse de una ayuda y los que no”.

Para que su reclamación tenga repercusión, la FCPE quiere que se sumen a su iniciativa no sólo los alumnos y sus padres, sino también los propios profesores y los directores de los centros. Recuerdan que el Ministerio de Educación prohíbe los deberes desde 1956, pero que hay muchos colegios que se saltan esta ley.

Aunque la FCPE es la asociación de padres más numerosa, no todas están de acuerdo con su postura. Por ejemplo, la Federación de Padres de Alumnos de la Enseñanza Pública (PEEP, por sus siglas en francés) sí que acepta la imposición de deberes escolares porque sostiene que la mejor fórmula para aprender una lección del colegio es repetirla en casa.

Fuente: https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/educacion/2018-10-03/huelga-deberes-francia-padres-alumnos_1625001/

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La muerte de las reformas educativas

Por: Juan Carlos Yáñez Velasco

Todas las reformas educativas tienen destino común: la muerte; o como se la llame, si apelamos a la cortesía idiomática y política (extinción, abrogación, disolución, liquidación…). Unas reformas morirán por caducidad, otras por vías distintas, con decisiones de autoridad o autoritarismos; algunas, de inanición, condenadas por futilidad o esterilidad.

La lección la extraje de la realidad, no de libros; la filtré en la experiencia durante los años de gestión educativa. No se gestó al amparo de un marco teórico, ni en un sofisticado aparato crítico, sino en la tarea cotidiana de la gestión con personas. Luego, las lecturas, la docencia y un diplomado en la materia la afinaron.

Entre 1997 y 2004 emprendimos la reforma de los bachilleratos de la Universidad de Colima. Con enorme entusiasmo del equipo coordinador y un trabajo que promovía la participación, y la conseguía casi siempre, avanzamos en los ejes trazados para el proyecto. Pronto vimos resultados, no solo en indicadores, sino en otros procesos, intangibles pero que a la larga producen lo que genuinamente es relevante y reditúa cuentas estimulantes.

No pudimos concretar todas las estrategias. El cálculo con todo el rigor que disponíamos nos previno de fallas inminentes o probables, y optamos por retirada hasta tiempos mejores. Algunos no llegaron y no vieron la luz proyectos en ciernes, pero lo hecho dejó impronta; juzgarla ya no me corresponde.

En algún momento de aquella experiencia formidable me percate de que nuestra reforma no era para siempre. Las reformas no pueden ser eternas, porque sus estrategias, una vez instaladas, deben ser revisadas y reorientadas, fortalecidas, corregidas o suprimidas. Una reforma no es inmutable, debe ser insumo para otros procesos de transformación o cambio, porque logró su cometido o fue ineficaz y entonces debe ser examinada a fondo.

Todas las reformas están condenadas a la extinción. La gran diferencia es quién y cómo le coloca el epitafio, qué problemas esbozó y cuánto pudo avanzar para resolverlos, qué resultados produjo y cuáles prácticas nuevas instaló. Ese balance, necesariamente reflexivo, obligadamente crítico y participativo, es el que debe anticipar la nueva etapa del sistema o centro escolar.

Las buenas reformas, como las malas, no son para siempre. El certificado de su defunción es indispensable para augurar horizontes. Conviene recordar siempre que los buenos diagnósticos no garantizan la solución de los problemas, pero los malos o inexistentes, menos, o solo por azar y en episodios fugaces.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/la-muerte-de-las-reformas-educativas/

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La brutal brecha de género en la educación chilena

Por Alejandra Fuenzalida 

Nuestro país presenta, en materia educacional, la brecha de género más alta entre 37 naciones pertenecientes a la OCDE. Así de categórico es el informe que recientemente dio a conocer el organismo y que sitúa a nuestro país en una posición difícil respecto de sus compañeros. “Educación at a glance 2018” es el nombre del estudio que, una vez más, nos muestra un aspecto aún sin resolver, como es el acceso de las mujeres a los ambientes académicos y las desiguales condiciones salariales que debemos enfrentar.

En esta línea, la OCDE informa que las mujeres chilenas que cuentan con estudios superiores, ganaron un 65% de la renta que reciben los hombres por igual cargo e igual desempeño¿Qué pasa con nuestro país? Nos encontramos, en este ranking, justo a continuación de Brasil, en una posición que no contribuye a los esfuerzos que se están realizando para reducir la brecha de género.

El informe también arroja que en el grupo de mujeres entre 25 y 64 años, el 79% que egresó de la Educación Superior cuenta con trabajo, mientras que en el caso de los hombres el número llega a 91%. Son estos 12 puntos porcentuales los que dan cuenta de la diferencia en el acceso y sobre los que debemos trabajar a la brevedad, abogando por la equidad.

Otros datos interesantes que entrega el estudio se relaciona con la cobertura educativa en nuestro país. El 31% de mujeres entre 25 y 34 años cuenta con estudios superiores, mientras que el 52% registra escolaridad completa. En el caso de los hombres, los números llegan a 28% y 55% respectivamente. Si bien todos estos datos corresponden a 2015, la realidad es que hoy mucha de esta inequidad sigue latente.

¿De qué manera nos hacemos cargo de estos indicadores para generar el cambio que realmente necesitamos como país?

¿Dónde tenemos que focalizar nuestros esfuerzos como para acabar con esta brecha?

A sólo 15 meses de entrar en la tercera década del siglo 21, parece insólito seguir levantando estas banderas, cuando el sentido común nos indica justamente el valor y la importancia de contar con igualdad de acceso de forma transversal en diversas áreas del desarrollo de las personas. Sin embargo, las diferencias persisten y debemos eliminarlas de manera efectiva y rápida.

El acceso a la educación es un Derecho Humano y, como país, debemos seguir trabajando para resguardarlo por el bien de las mujeres y su desarrollo personal.

Es así como lograremos construir una sociedad más justa y con igualdad de oportunidades para la población en general, sin discriminación por género.

Fuente del artículo: https://opinion.cooperativa.cl/opinion/educacion/la-brutal-brecha-de-genero-en-la-educacion-chilena/2018-09-21/062221.html

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Los profesores del campo

Por: Sara Zuluaga García

La educación en el campo es uno de los retos más grandes que tendrá que enfrentar el nuevo gobierno. Crónica desde el campo quindiano, donde profesores y estudiantes buscan maneras de vencer barreras y realidades como la cifra de cobertura, que es solo del 40% en estas zonas.

En las veredas quindianas hay hombres fuertes: se celebran la carambola, se enjuagan la boca amplia y vívida con cerveza y tienen las manos llenas de tierra. Antes, en épocas en las que la conciencia de todos se dividía por colores, les pagaban por tener las manos llenas de tierra. Son esos hombres los que cuentan que entonces también había profesores fuertes, y aunque flacuchos, fueron temerarios en ese lugar prestado al que debían llevar el amor por el arte y la ciencia con cartillas deshojadas. Muchos entendieron –aunque no querían– que lo de quedarse, correr peligro y asumir como suyas otras vidas era un exceso, una amenaza para su sosiego. Los que no se fueron debieron librar nuevas batallas: la crisis del campo quindiano, la tierra que siguió secándose indiferente a la pulsión por trabajar, las ganas de irse. Otros, escasos, empezaron a caminar.

El avistador de Génova

Cuando Nicolai Osorio tenía 16 años vivía en el corregimiento de Gaitania, Tolima. Muchos de sus compañeros querían entrar a la guerrilla y cosechar amapola; lo hicieron. Para entonces no había muchas opciones, y la lejanía de su hogar ponía el freno antes de que él pudiera animarse con algo. Para llegar a las bibliotecas –que solo estaban en las escuelas– debía tomar algún medio de transporte y luego caminar. La cobertura educativa en zonas rurales era muy baja, y actualmente los avances siguen siendo cortos: se han hecho esfuerzos para que los niños alcancen a terminar básica primaria, pero la educación media presenta los niveles más bajos. Según el Plan Especial de Educación Rural (PEER), las zonas rurales tienen una cobertura del 40%; las zonas rurales dispersas, del 34% y las zonas de conflicto, del 24%. Para entonces, Nicolai no sabía que años más tarde estaría trabajando con jóvenes y provocando en ellos el antojo de entrar a la Universidad.

Nicolai Osorio lidera el colectivo Proterritorio Génova, desde ahí busca seguir inspirando. Foto: Nicolai Osorio.

En 2002 llegó a Génova, Quindío, para trabajar como coordinador del programa de loros amenazados de la Fundación ProAves de Colombia. Durante cinco años vivió en zonas de páramo, mientras investigaba y conocía a la gente que, desde la ventana de su casa colorida entre el monte, le ofrecía arepa y café en agua de panela.

Invitó a los jóvenes del pueblo para conformar un grupo de investigadores. Luego los llevó por esos caminos que ya eran suyos: conocieron especies de árboles y flores, acamparon y leyeron al lado de una fogata algo de terror o aventura, dieron charlas en los colegios, identificaron aves y aprendieron a estar en silencio.

“Yo hice ese grupo con jóvenes seguramente porque también me creía un joven, aunque nos lleváramos 10 o 15 años. Ahora muchos de ellos estudian Biología o Literatura. Vienen en vacaciones y nos vamos a acampar al monte. Ahora son ellos quienes me traen el conocimiento a mí”.

Mientras comen juntos o se lanzan al río, conversando, Nicolai se entera de situaciones complejas que se viven en los colegios del pueblo. Su trabajo
consiste en llevar a los jóvenes hasta lo más alto de las montañas para que conozcan su territorio; para que aprendan tocando, escuchando: “Si las tenemos aquí mismo, ¿para qué se van a quedar ellos viendo aves en un libro?”.

Nicolai trabaja en la Biblioteca Pública de Génova, una de las más destacadas en el departamento por su labor en zonas periféricas. También trabajó con los jóvenes de los dos colegios del municipio en un proyecto sobre el pato de torrente: investigaron, lo visitaron y registraron su comportamiento en las aguas heladas del pueblo. Ahora lidera un colectivo llamado Proterritorio Génova, que busca blindar a este territorio de concesiones mineras. Insiste en hacer que la comunidad vuelva a caminar, conozca el pico de las montañas y lo que sucede ahí. Nicolai quiere hacer que todos los niños de Génova entiendan que no están signados a lo que hicieron otros: “Quiero creer que al menos a un niño salir a caminar le salvó la vida”, dice.

***

 

A veces, entre los hombres fuertes de las veredas quindianas, se cuentan historias escalofriantes. Está la de Jimena, una arriera que vieron corriendo por la montaña perseguida por su esposo. El tipo llevaba un machete en la mano y jamás la volvieron a ver, y nunca nadie preguntó. O la de la familia en la que todos tenían piojos y discutían tan fuerte que los vecinos se aterraban; en la vereda solo se les vio unidos, haciendo rifas y bazares, cuando buscaban reunir el dinero para sacar a su primo de un calabozo al que había llegado por violar a una niña.

También está la historia de Estiven, un niño de 8 años. Sus padres murieron de VIH. Hubo un tiempo en que caminó a su escuela con una cuchara en la mano porque en la cocina no le prestaban una. Hubo un tiempo en que estuvo hondamente triste y se dijo que algo estaba mal con él. Y nadie dijo nada.

Está también la historia de todas las familias que han tenido que irse porque no hay trabajo. Según el PEER, el abandono de las zonas rurales del país se debe, en gran medida, al poco acompañamiento y guía para trabajar la tierra: conocer sobre la fertilidad de la zona, hacer uso eficiente delagua, entender la relación costo-beneficio. En las escuelas veredales del Quindío ha disminuido considerablemente el número de estudiantes: sus padres deben ir al pueblo a buscar algo que hacer y los llevan consigo colgando como una maleta diminuta.

El camino a río lejos

Ana Mercedes Barbosa trabaja en la vereda Río Lejos, de Pijao. Es docente hace 32 años y desde 1992 llegó a la escuela. Viaja todos los días desde Armenia. Hace un año daba clases a más de 12 niños y ahora tiene cuatro. La gente se va. Un río inmenso atraviesa la vereda. Es claro para todos que no hay en qué trabajar. Desde las cantinas hasta los puestos de arepas se escucha el mito del ‘Coco’, un tipo, o varios, que están comprando las fincas de ancianos afanados por pagar las deudas. Desalojan las veredas y dejan a su paso tierra intocable que se llena de maleza. La familia Duque Cadavid tiene una casita en Los Balsos, una vereda a 15 minutos de Río Lejos. Dagoberto Duque es campesino y Luz Nelly Cadavid trabaja en la casa y es mamá. Tienen dos hijos, Brayan, de 20 años, estudia Ingeniería de Sistemas en la Universidad del Quindío, y Melany, de 10, estudia en la escuela Luis Granada Mejía, sede Río Lejos. La institución es grande y la pintaron hace pocos meses. Está ubicada en una montaña mediana y desde la carretera hay unos siete minutos subiendo a pie. Tienen flores en baldes, una cerca de sábila y en la parte de atrás decidieron sembrar tomates y cebollas: hubo un tiempo en que los niños dejaron de recibir refrigerio escolar y desde ese momento en la escuela, y también en algunas cercanas, siembran lo que la tierra cansada deje y esperan no tener que usarlo muy seguido.

Luz Nelly y su esposo querían que Melany estudiara en Río lejos, pues entre la comunidad abundan los rumores de que la profesora Ana Mercedes es estricta y entregada a su oficio. El trayecto es largo desde la casa de la familia Duque Cadavid y era difícil pagar transporte todos los días. Durante un tiempo los padres de Melany, empeñados en que para ellos Ana Mercedes debía ser la profesora de su hija, ahorraron y compraron una yegua: Topacia. Melany llega todos los días en ella a la escuela, con sus trenzas y un sombrero por el sol. Contó hace poco que Topacia tuvo un potro: “Se llama Pegaso, como el de la Barbie”, dijo.

La caminante de Río Lejos

La profesora Ana Mercedes entiende que las cifras son desalentadoras: el 90% de las personas del campo no alcanzan a ser bachilleres. Los niveles de escolarización en zonas rurales están entre “básica primaria”, seguido por “ninguno”. La cobertura para las zonas rurales, a pesar de los avances significativos, sigue siendo muy baja, de apenas 70%, y en zonas rurales dispersas, 64%.

Al borde de la carretera hacia Génova, justo antes de La Oreja (donde termina Pijao), hay una casa inmensa. Ahí vivió la familia Restrepo Guerrero. La mamá, doña Sandra, caminaba la pendiente hasta la escuela para llevar a sus hijas: Sandra Viviana, de 11 años, y Laura Daniela, de 13. Las niñas están diagnosticadas con artrogriposis distal en miembros inferiores y pie equinovaro, que consiste en que uno de los pies, o ambos, se encuentran invertidos hacia dentro o hacia abajo. La mayor camina con mucha dificultad y la menor está en silla de ruedas. Para llevarlas a la escuela, doña Sandra cargaba en la espalda a Sandra Viviana, del brazo derecho sostenía a Laura Daniela y con el otro brazo cargaba la silla de ruedas; a veces los niños de la escuela, Tomás o Gian Carlos, le ayudaban.

Hace poco doña Sandra y su familia tuvieron que mudarse. Para quedarse en esa casa debían pagar 600.000 pesos y era imposible que, con el poco trabajo que ahora las montañas pueden dar, lograran estar ahí. Se fueron para Los Balsos. Viven ahora cuidando una finca llamada Vista Hermosa; para llegar a ella hay que meterse por un matorral al borde de la carretera y subir durante media hora una montaña. Por la iniciativa de la profesora Ana Mercedes se estructuró un plan, ya que desde la finca es imposible que doña Sandra lleve a las niñas a la escuela.

La profesora Ana Mercedes Barbosa camina semanalmente hasta la casa de Laura y Daniela a darles sus clases de Matemáticas, Ciencias e Historia. 

Con el apoyo del colegio Luis Granada Mejía de la vereda Barragán, y de la orientadora estudiantil, tuvieron en cuenta a dos niños de grado noveno: Valeria Moncada y Cristian Daniel Restrepo, hermano de las niñas. Los jóvenes son guiados por Ana Mercedes y visitan Vista Hermosa cada lunes y viernes para dar clase a las pequeñas. Los miércoles la profesora termina su jornada en la escuela de Río Lejos a las 12:30 del día; viaja los 15 minutos hasta Los Balsos y sube la colina; evalúa y refuerza las lecturas de Sandra Viviana y Laura Daniela hasta las cuatro de la tarde. Cada miércoles las niñas organizan su cuarto para que la profesora las felicite. Tienen sus dibujos pegados en las paredes; ambas han ganado concursos en el departamento. Al lado de una de las camas hay una repisa hecha con tres tablas largas, cada una está repleta de peluches: vacas, osos, conejos. Uno por cada vez que han entrado al quirófano.

Fuente: https://www.semana.com/educacion/articulo/educacion-rural-en-colombia-y-el-quindio/580671

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Nuevo curso, ¿con qué política educativa?

Por: Jaume Martínez Bonafé

¿Será el nuevo curso una reproducción del anterior como lo fue el anterior reproducción del anterior? Ya me dirán ustedes si no sería una buena gimnasia empezar el curso con algo más de trabajo ideológico.

Los últimos años, largos, muy largos, los pasamos cuestionando las políticas educativas de la derecha, por injustas, ineficaces, burocratizantes, descaradamente favorecedoras del negocio de la educación. He visto inventar innovaciones con una ignorancia supina del saber acumulado por la investigación y la reflexión de muchos maestros y muchas maestras, vendiendo acreditaciones como quien vende chucherías en el quiosco. Y se ha mirado a la infancia como un objeto que moldear según determinados intereses y culturas y no como un sujeto de derechos para los que la educación debería ser la garantía de un crecimiento emancipador.

No olvido aquel intento de creación de un estatuto jurídico superior para el maestro, estúpida forma de reivindicar su autoridad, acompañada por la recuperación de la tarima. Como no olvido los múltiples informes que vienen denunciando los estereotipos eurocéntricos, sexistas, heteropatriarcales, antiecológicos en el contenido de los libros de texto, mientras los gobiernos –progresistas o no progresistas– los regalan sin ningún miramiento, es decir, despreciando esos informes. Y no se sabe de ningún consejero de Educación que se haya reunido con los editores del libro de texto para negociar que la compra estará relacionada con la mejora de la calidad del producto.

No olvido tampoco las protestas que inundaron las calles de verde en muchas ciudades, una auténtica marea frente a los múltiples recortes en la educación pública. Llegaron también aquellos representantes políticos a actuar en una subcomisión para pactar políticas educativas manejando conceptos como universalidad para enmascarar privatización y mantenimiento del statu quo. Y así les fue. En un siglo, un país y una escuela donde la ciencia y el laicismo deberían gobernar el curriculum, cerramos el curso un año más con la doctrina y los dogmas de la fe católica dentro de las aulas. Y finalmente, se convocaron oposiciones en algunas comunidades autónomas para contratar a miles de maestros y maestras que tendrán en sus manos la responsabilidad de la educación a las futuras generaciones durante las próximas décadas, y los criterios para el diseño de las pruebas, la selección de tribunales y baremos de evaluación son más de lo mismo, con el pecado añadido en el caso del País Valenciano, que quien tiene la responsabilidad de esa gestión es un gobierno autonómico considerado progresista. Perverso ejemplo de laxitud conceptual y de desimplicación de quien tiene la responsabilidad de la política.

¿Será el nuevo curso una reproducción del anterior como lo fue el anterior reproducción del anterior? Pues si así pintara la cosa habría que hacer lo posible por evitarlo. Y me parece que hay dos conceptos que están en la base de la respuesta y el cuestionamiento político de la continuidad. El primero tiene que ver con el movimiento social y el segundo con la hegemonía. Me parece que el saludable y potente proceso social que articuló y unificó múltiples actores comprometidos con la acción colectiva de defensa de la escuela pública, perfectamente simbolizados en las camisetas verdes, no debería tener esas camisetas guardadas en el armario, pues el conflicto político que ha venido poniendo a la escuela pública sobre las cuerdas no ha desparecido. Lo público, en general, y la escuela pública, en particular, siguen amenazados por la lógica neoliberal de la individualización y el sálvese quien pueda. El movimiento social que encabezó la reivindicación de la dignificación de la educación pública tiene todavía mucha tarea hasta hacer realidad ese cambio personal, cultural y político en la escuela.

Debería ser tarea de quienes tienen la responsabilidad de una gestión progresista de la educación pública, ayudarnos a pensar de un modo más crítico qué curriculum implementamos, con qué formación desarrollamos la profesión, cómo cualificar y profundizar en los procesos participativos, de qué modo se avanza en la democracia escolar, con qué referentes pedagógicos y políticos ha ido cultivándose el saber de renovación pedagógica, en fin, cómo hacer del cotidiano escolar un campo de reflexión y experimentación de nuevas y mejores posibilidades para facilitar el crecimiento humano con saberes emancipadores. Sin embargo, no parece que esos nuevos conceptos, que esa nueva y nutrida caja de herramientas con las que pensar estrategias de cambio y mejora de la escuela, vayan a venir de esos espacios de la administración educativa. Tal vez se les coma el tiempo la burocracia, tal vez. Es como si la vida de la escuela haya dejado de ser un concepto político y cada cual pueda inventar su momento como mejor le convenga. Por eso hace falta un potente movimiento social que recupere la acción política y pedagógica, el pensamiento político y pedagógico, la creación de conceptos y procedimientos para hacer más pública la escuela pública.

Recuerdo que en el primer gobierno del PSOE un ministro de Educación llamado José María Maravall nos confesaba en una reunión con los Movimientos de Renovación Pedagógica su necesidad de que andáramos por delante, creando una conciencia crítica que facilitase el avance y el cambio pedagógico. Era una lúcida petición de quien sabía que en el territorio de la educación se libra una permanente disputa por la dirección intelectual y moral del sentido de esa educación, y hace falta, entonces, un potente movimiento social que genere otras explicaciones, que busque otras estrategias, que facilite otras comprensiones sobre los que es o no posible. No es una cuestión de coerción, es una cuestión de convencimiento.

En aquel inmenso 8 de marzo del curso pasado una maestra le dijo a otra que anunciaba en el claustro su voluntad de ir a la huelga, que no estaba de acuerdo y que le parecía injusto e insolidario tener que quedarse con los niños y niñas de su clase. Ya me dirán ustedes si no sería una buena gimnasia empezar el curso con algo más de trabajo ideológico. Y no olviden que la ausencia de ideología es la ideología de la derecha.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2018/10/01/nuevo-curso-con-que-politica-educativa/

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