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10 libros para educar la conciencia ecológica

Por: Educación 3.0.

La importancia del reciclaje, del papel de las energías renovables o conocer los riesgos del calentamiento global son sólo algunos de los temas que tratan las siguientes obras. Esta selección resultará de gran ayuda para que docentes, y también padres, transmitan la conciencia ecológica a estudiantes e hijos.

La siguiente selección de libros ayudará al profesorado a aumentar la conciencia ecológica de sus estudiantes y a aprender sobre el respeto y cuidado del medioambiente a la vez que contribuirán a inculcar buenos hábitos ecosociales entre el alumnado.

El pensmaiento ecologico

1El pensamiento ecológico

El autor sostiene que toda la ecología mundial está conectada a través de un entramado de mallas que abarca todos los ámbitos de la vida. De esta forma, se pregunta qué aspecto tendría una sociedad meramente ecológica. Entiende este término como reciclaje, calentamiento global o energía solar. Y también como las relaciones entre el hombre y la naturaleza, el capitalismo y todas sus consecuencias o con los conceptos de espacio y tiempo. Así, se cuestiona cómo la economía moderna ha afectado de forma radical al medioambiente y muestra una visión alternativa de la evolución tecnológica, entre otros asuntos.
Autor: Timothy Morton. Editorial: Paidós

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Educacion ecosocial

2Educación ecosocial

¿Cómo educar frente a la crisis ecológica? Además de ser el subtítulo de esta obra, también es una pregunta que busca que los estudiantes se planteen cómo las actividades humanas y el abuso de la naturaleza están cambiando el entorno. Así, los autores ofrecen diferentes puntos de vista para proporcionar una educación sostenible y ecosocial de una forma alternativa: a través de clases al aire libre, educando para la sostenibilidad, priorizando el juego por encima de las explicaciones teóricas o apostando por un modelo alimentario justo, sano y sostenible.
Autor: Rafael Díaz-Salazar, Víctor Rodríguez y Yayo Herrero. Editorial: Icaria Editorial

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educar para la transformacion ecoscial

3Educar para la transformación ecosocial

Para poder educar en una transformación ecológica efectiva, no solamente es necesario contar con la formación adecuada, sino saber trasladarla de forma correcta al alumnado. Esta obra ofrece una propuesta de currículo para programar las clases desde Educación Infantil hasta la Formación Profesional Básica con el objetivo de que el alumnado sea capaz de profundizar en el funcionamiento democrático de la sociedad: visión holística, cambio climático, energía y materiales, alimentación, ciencia y tecnología, capitalismo, enfoques económicos críticos, trabajos de cuidado de la vida, feminismos y desigualdad de género, ciudadanía, conflictos, desigualdades y habilidades y valores ecosociales.
Autor: Varios autores. Editorial: FUHEM

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los ultimos niños del bosque

4Los últimos niños en el bosque

El autor reflexiona sobre la necesidad de volver a fomentar en los menores actividades típìcas de hace unos años para una promover una vida más saludable y volver a entrar en contacto con la naturaleza el cual, desde su punto de vista, se perdió hace tiempo. Así, juegos como trepar por los árboles, jugar en los charcos o recoger hojas secas en otoño se presentan como actividades para inculcar en el alumnado el amor por el medio ambiente.
Autor: Richard Louv. Editorial: Capitan Swing.

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Escritos sobre naturaleza

5Escritos sobre naturaleza

John Muir pasó su vida explorando y describiendo todo aquello que encontraba en la naturaleza. Varias de sus investigaciones lo convirtieron en una figura crucial en la creación del sistema de parques naturales estadounidense y en un profeta sobre la conciencia ecológica. Así, elaboró una serie de ensayos que se recogen en este ejemplar en los que expone por qué es importante preservar y proteger los espacios naturales.
Autor: John Muir. Editorial: Capitan Swing.

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6Educar en verde: Ideas para acercar a niños y niñas a la naturaleza

Este libro parte de la premisa de que lejos ha quedado esa época en la que los niños pasaban horas y horas en el parque o en la calle jugando. Rodeados de tecnología y juguetes, y con unos padres cada vez más sobreprotectores, el autor hace hincapié en que se están desconectando del medio natural y disfrutan menos del juego autónomo al aire libre. ‘Educar en verde’ se dirige a educadores y padres y su  objetivo es que los niños vuelvan a disfrutar al máximo de la naturaleza.
Autor: Heike Freire. Editorial: Grao

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7Bosquescuela: Guía para la educación infantil al aire libre 

En 2015 se abrió el primer centro de Bosquescuela en Cerceda, Madrid. Una iniciativa que apuesta por la difusión y homologación del modelo europeo de la Educación Infantil al Aire Libre, que se lleva impulsando en España desde 2010 y que consiste en que la naturaleza es el aula: el curriculum escolar se desarrolla en el bosque, campo o playa. Esta guía explica las características principales de esta forma de educar que refuerza el vínculo de los menores con la naturaleza, inculcando el respeto por el medioambiente. Está escrito para quienes aboguen  por una mejora educativa y social, centrándose en el entorno natural y sus beneficios para el aprendizaje.
Autor: Philip Bruchner. Editorial: Ediciones Rodeno

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8Economía ambiental

Ante el auge de la preocupación por la crisis climática, se presenta como un manual de referencia para el estudio de la Economía ambiental, una disciplina que se centra en las interacciones entre medioambiente y bienestar social. Está dirigido a estudiantes universitarios, pero también puede resultar interesante a investigadores o personas preocupadas por la protección de la naturaleza desde una perspectiva socioeconómica.
Autor: Xavier Labandeira, Carmelo J. León y Mª Xosé Vázquez. Editorial: Pearson Educación

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9Conciencia ecológica y bienestar en la infancia: Efectos de la relación con la Naturaleza

¿Es realmente necesario el contacto de los niños con la naturaleza? Desde la Psicología ambiental, sus autores pretenden dar respuesta a esta pregunta, analizando los efectos del contacto directo de los pequeños con la naturaleza. Cada vez son más los expertos que anuncian el trastorno por déficit de contacto con la naturaleza y sus consecuencias, y esta obra quiere promocionar el bienestar infantil y comportamiento proambiental.
Autor: Silvia Collado y José Antonio Corraliza. Editorial: CCS

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10Educación Y Cambio Ecosocial: Del yo interior al activismo ciudadano

El autor repasa los retos para una educación cultivadora de humanidad y ciudadanía ecosocial y presenta un nuevo proyecto educativo con el que se pregunta cómo se forma la personalidad de los jóvenes, centrándose en el cultivo de la interioridad, el activismo social y el desarrollo de estilos de vida alternativos. Además de preguntarse qué tipo de educación necesitamos en España, reflexiona sobre cómo es posible la transformación de los centros de enseñanza en centros de educación y defiende que sin la transformación de los profesores en educadores no se puede hacer nada.
Autor: Rafael Díaz-Salazar. Editorial: PPC

Fuente de la reseña: https://www.educaciontrespuntocero.com/libros/libros-educar-conciencia-ecologica/

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“La sostenibilidad debería enseñarse como una asignatura más”

Por: Educación 3.0.

Ally Vispo es escritora, divulgadora y uno de los principales referentes del movimiento Zero Waste en España; una filosofía de vida que defiende el ‘residuo cero’ o la reducción máxima de la cantidad de basura que generamos los seres humanos en los hogares. Acaba de publicar ‘Zero Waste para salvar el mundo’, una guía ilustrada en la que aporta algunas claves para conseguirlo. ¿Cómo puede trasladarse al aula? ¿Debería enseñarse la sostenibilidad como una asignatura más? ¿Por qué es importante educar en el respeto al medioambiente desde la infancia? Responde en esta entrevista.

Pregunta: ¿Qué significa llevar un estilo de vida sostenible?

Respuesta: Para mí, significa hacer todo lo que puedes en tu día a día por tomar las mejores decisiones de consumo y estilo de vida, mientras luchamos por crear un sistema más respetuoso con el medioambiente, los animales y las personas. Se trata, desde mi punto de vista, de combinar las acciones individuales diarias con la responsabilidad que todos y todas tenemos de exigir a las instituciones los cambios necesarios.

P: ¿Por qué considera importante concienciar desde edades tempranas sobre ello?

R: Si se hubiera invertido en educación y concienciación desde siempre, no habríamos llegado a este punto. Tenemos poco tiempo para evitar una catástrofe climática y esto ha ocurrido porque todos y todas lo hemos permitido; en mayor parte, porque no estábamos informados ni concienciados sobre el tema (yo incluida). Cuando educamos desde edades tempranas, estamos creando personas responsables, cívicas, éticas, concienciadas y compasivas, y un mundo lleno de personas así no puede ir mal.

Conciencia ecológica

P: ¿Cómo se puede concienciar desde los coles a generar menos basura o fomentar una conciencia ecológica?

R: Para empezar creo que la sostenibilidad debería incluirse de alguna forma, ya sea como asignatura individual o como parte del temario, porque es algo igualmente (o más) importante que muchas cosas que nos enseñan. Es, literalmente, de importancia vital. Hablar a los estudiantes de cómo funciona el mundo, cómo pueden realizar acciones divertidas que pueden ayudar al planeta, y cómo pueden crear un mundo mejor, les enseña el valor de la responsabilidad y a entender que tienen el poder de crear un mundo mejor para todos y todas.

P: Movimientos como el iniciado por Greta Thunberg nos ha hecho darnos cuenta de la importancia de cuidar el planeta de cara a las futuras generaciones pero, ¿qué podemos hacer para combatir el cambio climático desde las aulas?

R: Sobre todo, los docentes tienen la responsabilidad de enseñar e inculcar unos ciertos valores y actitudes necesarios a sus alumnos (e idealmente, involucrar a los padres también) para que sean conscientes de que somos, al mismo tiempo, el problema y la solución a la situación medioambiental en la que nos encontramos. Informar a las familias sobre la importancia de reducir la utilización del plástico de un solo uso, de la alimentación libre de productos animales y de las acciones individuales diarias que son posibles, al mismo tiempo que les animamos a alzar la voz frente a las instituciones para exigir lo que creen correcto. De hecho, me escriben muchos profesores y profesoras enseñándome proyectos que están intentando integrar en sus clases y colegios. Me da mucha esperanza.

P: ¿Y desde casa?

R: Desde casa podemos tomar acciones individuales muy sencillas, como evitar el plástico de un solo uso comprando a granel, llevando nuestras propias bolsas reutilizables al supermercado, con una alimentación libre de productos animales (podemos reducir nuestro impacto medioambiental hasta en un 73% llevando este tipo de dieta), utilizando transporte público, reduciendo el consumismo y dando nuestro dinero a empresas que comparten nuestros mismos valores.

Pero, sobre todo, me gusta recalcar que las acciones individuales deben combinarse con una exigencia a las instituciones de que tomen las medidas pertinentes para cambiar el sistema, ya que son los únicos que pueden hacerlo. Esto puede hacerse concienciando, informando, dando ejemplo, escribiendo correos y realizando llamadas.

P: ¿Qué supone la filosofía Zero Waste?

R: Me gusta siempre recalcar que el ‘Zero Waste’ o ‘Residuo Cero’ es simplemente un concepto. Es imposible no crear ningún tipo de residuo, y mucho menos, en el actual sistema que se centra alrededor de la conveniencia, el beneficio y el usar y tirar. Se trata simplemente de vivir con consciencia y hacer lo que podemos en cada situación, sin aspirar a ser perfectos (ya que es imposible), pero al mismo tiempo tomando acciones constantes para reducir nuestro impacto medioambiental. El residuo va mucho más allá del plástico.

P: En su libro ofrece trucos y consejos sencillos para poner en práctica en todos los ámbitos del día a día. ¿Qué medidas considera imprescindibles en el entorno educativo?

R: La verdad es que creo que algo interactivo, como aplicaciones, juegos o incluso programas de televisión aptos para todas las edades, sería muy útil para todo el mundo, pero sobre todo para las aulas. Debería crearse algo así cuanto antes.

“la empatía está directamente relacionada con las actitudes respetuosas con el medioambiente”

P: ¿Están conectadas la educación emocional con el reciclaje y el estilo de vida saludable?

R: Considero que la empatía está directamente relacionada con las actitudes respetuosas con el medioambiente. Cuando educamos a nuestros hijos en la empatía, son capaces de ver cómo sus acciones siempre tienen un efecto en las demás personas, los animales y la naturaleza, les enseñamos a ver el mundo desde la perspectiva y los ojos de otros seres vivientes, y a darse cuenta de que tienen la responsabilidad moral de tratar a este planeta con respeto. Cuando crías desde la empatía, creas mentes maravillosas y responsables que solo pueden crear un mundo mejor.

Fuente de la entrevista: https://www.educaciontrespuntocero.com/entrevistas/sostenibilidad-asignatura-mas/114990.html

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Brigitte Baptiste: “No saldremos de la crisis ambiental con pañitos de agua tibia”

Por: Natalia Roldán Rueda.

La bióloga se traslada del Instituto Humboldt a la rectoría de la Universidad EAN, con la esperanza de salvar el planeta desde la raíz: a través del fortalecimiento de la educación ambiental.

Es fácil dejarse hechizar por Brigitte Baptiste. Ocurre de inmediato, con el saludo. Ella sonríe y parece que todo su cuerpo se entregara con amabilidad desbordada a ese momento, a uno, a pesar de que uno es solo un periodista más con las preguntas de siempre. Y su interés por dar todo en esa hora de conversación no es una pose, su generosidad hace parte de su naturaleza, está relacionada con su gentileza y da la impresión de que también se vincula con unas ganas secretas de compartir el conocimiento que ha reunido a lo largo de su vida y que considera que puede ayudar a iluminar, despertar y abrir otras mentes.

Brigitte es, antes que nada, una maestra. Y ha transitado por ámbitos tan variados y diversos que le han dado herramientas valiosas para abordar la enseñanza desde un punto de vista muy humano, que tiene como base la empatía, la creatividad y la necesidad de conexión. Por esta razón, y por todos los años que se ha dedicado a estudiar el medioambiente y la economía, desde septiembre será la nueva rectora de la Universidad EAN.

Después de una década como directora del Instituto Humboldt, decidió asumir este nuevo reto con el impulso de una institución cuyo pilar fundamental es el emprendimiento sostenible y con el interés de fortalecer las educación ambiental en el país, que tiene que ser una prioridad mundial, si queremos superar la crisis climática.

¿Por qué decide  volver a la academia? 
Porque creo que hace falta a hablar con más rigor de ecología y de medioambiente en la formación de la gente. Por la angustia con el tiempo en que vivimos, todo el mundo habla de estos temas y eso ha ido vaciando de contenido y de cuidado el debate. Sobre todo en las discusiones de las redes sociales, pero también en los movimientos políticos en las regiones. Por ejemplo, me preocupa mucho que el país crea que hay una disyuntiva entre petróleo y agua, o entre minería bien hecha y conservación. Eso proviene de la popularización de prejuicios y del oportunismo de ciertos líderes de opinión. Si a un candidato se le pregunta cuáles son  sus causas, y vuelve a hablar del control de la corrupción y el acceso a los servicios públicos, ya no le creemos. En cambio, si habla de la protección de la fauna y de la flora, y de la recuperación de las fuentes de agua, ya tiene los votos asegurados. Pero sus propuestas ambientales son todas idénticas y no las hacen con una perspectiva cuidadosa y operativa.

¿Y por qué llega a la EAN, una institución que uno relaciona con los negocios y el emprendimiento? 
Porque es una universidad que ha manifestado un compromiso con el emprendimiento sostenible, con la búsqueda de soluciones a los problemas que representa la crisis ambiental. Reconoce que no nos podemos quedar en el diagnóstico, en la crónica del desastre, sino que hay que utilizar las herramientas del conocimiento para afrontar los problemas contemporáneos. ¡Eso me encanta! Durante diez años en el instituto estuvimos generando conocimiento, pero el Humboldt no es una entidad que pueda actuar a fondo.

Su hoja de vida está llena de títulos académicos, ¿qué le ha a aportado la educación?
¡Uy! Sin mi acceso a la educación mi capacidad de conectar las diferentes dimensiones de la realidad sería mínima. Esa capacidad de conectar es la que me ha permitido ser creativa, y con esa creatividad ha sido más fácil tener resonancia en ámbitos completamente extraños. Así he modelado mi manera de aproximarme a los problemas, he vencido muchos prejuicios, me he convertido en una interlocutora más amable y más dispuesta a ver la perspectiva de otros. Eso, sumado a ser una persona transgénero, configura un espacio distinto de conocimiento.

¿Qué falencias considera que tiene la educación en Colombia?
¡Todas! Creo que es un sistema demasiado rígido y, por lo mismo, muy poco adaptativo y muy poco sensible a las diferencias regionales, tanto biológicas como culturales. Colombia es un país muy centralista y su modelo educativo está muy basado en una perspectiva nacionalista, integradora y poco sensible a la diversidad. Eso está impidiendo reconocer la naturaleza de la crisis ambiental por la que cruzamos. Todas las regiones parecen resistirse al modelo central, pero con unos mensajes muy simplistas: “no a la agroindustria”, “no a la minería”, “no al desarrollo de infraestructura”. Son eslóganes que no tienen sentido en todas partes. Además, la educación genera mucha frustración, porque es un modelo de promesas que no se cumplen. Te prometen que si estudias vas a tener más oportunidades, vas a vivir mejor, vas a acceder a más empleo y, a menudo, ocurre todo lo contrario: entre más te educas, más dificultades tienes de acceder a todo. Por último, nuestra educación aún no considera que vivimos en Colombia. Eso hace que siempre nos sintamos incómodos en nuestro propio país.

El neurocientífico Rodolfo Llinás siempre ha hablado de la importancia de una educación basada en entender, no en memorizar,  ¿qué opina sobre esto?
Estoy totalmente de acuerdo. La educación siempre debe ser entendida como la formación de espíritu crítico, la formación de proyectos colectivos con una perspectiva intergeneracional. No soy experto en temas de educación, pero en mi experiencia el tema ‘memorístico’ era frustrante. Yo me resistía a estudiar Biología porque tenía la imagen de que la ciencia era un ejercicio de la memoria. Estamos atados a reverenciar la sabiduría de los antiguos en vez de gozarnos el conocimiento como los pueblos indígenas. Tengo una memoria absolutamente inútil, salvo que implique un ejercicio interpretativo, ahí sí me acuerdo de las cosas más absurdas. ¿Por qué? Porque es conocimiento relacional. He compartido esta discusión con muchos académicos, quienes aseguran que los estudiantes llegan a la universidad en unas condiciones realmente deplorables en este sentido. Cada vez los estudiantes son menos capaces de argumentar y tienen toda clase de limitaciones para participar activamente en la construcción de conocimiento. Si pensamos que con esas capacidades vamos a afrontar el cambio climático, estamos fritos. Tenemos que hablar del papel de la educación ambiental. La conciencia ambiental de los jóvenes es evidente, pero una cosa es el compromiso moral que tienen los muchachos y la chicas con estos temas, y otra cosa es que haya mejorado su capacidad crítica para contribuir.  Yo creo que la preocupación por el medio ambiente es bastante retórica y emocional, y eso acaba, por ejemplo, en los animalismos sin fundamento, en recetas que se comparten en redes sociales, pero que no son verdaderas soluciones, o en movimientos sociales indignados que no tienen una perspectiva autónoma de la problemática ambiental. Ahora, hay mucha gente haciendo cosas muy interesantes, pero siempre es la sociedad civil o proyectos muy particulares. Y hay muchas discusiones que no se están dando. Si para construir una sociedad sostenible debemos reconvertirnos en todos los sectores, cómo vamos a pagar la reconversión. Nos quedamos en el comercial que nos dice que cerremos la llave del agua, un consejo que puede detonar discusiones más amplias, pero que requieren un nivel de conciencia y de discusión crítica que no está pasando por las redes, y que no está pasando por los medios. Si la crisis ambiental se profundiza, no vamos a lograr salir adelante con pañitos de agua tibia.

Necesitamos medidas estatales… 
Necesitamos un Ministerio de Agricultura que se comprometa con la producción sostenible de alimentos y con una economía agraria sostenible, de eso no hay indicios… Eso no quiere decir que no haya gente trabajando en sostenibilidad, pero necesitamos un sector completo con un ánimo de modernidad. ¿Y cómo lo vamos a lograr? ¿Con qué recursos? ¿Con qué capacidades humanas estamos formando a los jóvenes para hacerlo? Necesitamos llegar a políticas estatales, necesitamos políticas educativas… Venimos hablando de sostenibilidad desde hace 35 años y cada vez pierde más sentido la palabra y se fortalecen los estereotipos de lo que significa ser ambientalista, como vestir al perrito o discutir si el oso Chucho estaba encarcelado o no.

¿Cómo va la investigación en el país?    
Indudablemente, ha mejorado muchísimo y hemos formado miles de investigadores en estos últimos veinte años. Se ha organizado mejor la investigación en las universidades, hay cada vez más laboratorios… Colombia se ha convertido en una potencia en construcción de conocimiento y eso es chévere. La paradoja es que ha crecido dentro de un ambiente muy hostil a la innovación. Esto tiene mucho que ver con la miopía del modelo de desarrollo, que siempre privilegia al corto plazo, no la sostenibilidad. Yo creo que la frustración de la academia colombiana es el poco uso del conocimiento que se produce, pero también hay una complicidad perversa de sectores de la academia que están muy tranquilos, construyendo conocimiento inútil, que requieren un sacudoncito para que se comprometan un poco más en la construcción de discursos críticos. ¡Es que la universidad está muy callada!

Llinás también ha dicho que cuando le daban un juguete lo primero que hacía era desbaratarlo, para entender cómo funcionaba. ¿Cuál es la importancia de experimentar?
La experimentación es fundamental en la construcción de sostenibilidad. Los seres humanos somos constructores de cultura y la experimentación es la condición natural de la experiencia humana. Por eso no comparto la perspectiva conservadora de algunos movimientos ambientales que dicen no a la tecnología o a ciertas innovaciones. No soy una optimista tecnológica, en el sentido de que crea que la tecnología nos salvará, pero sí creo que la respuesta está en la combinación de la innovación social, la innovación tecnológica y la innovación  económica. Hay personas que experimentan en su casa… ¡Yo hago experimentos todo el día para reducir mi huella ecológica! La ciudad de Medellín lleva unos buenos lustros experimentando esquemas de biodiversidad humana y tiene ahora áreas protegidas urbanas, un experimento urgente para encontrar soluciones a la contaminación del aire, a las enfermedades mentales de la gente o a la violencia callejera. Pero hay que aprender a documentar y hay que garantizar que los experimentos están bien hechos y son replicables. Hoy en día, la gente ha olvidado cómo se construye conocimiento robusto y comprobado. De ahí que haya tantas noticias falsas y esa debilidad para contrarrestar muchos prejuicios que se remontan a ideas de la edad media, como decir “El poder de la Luna te sanará”. No somos muy racionales, estamos llenos de supersticiones, y la mayoría son inocuas. Como decir: “Podemos curarnos del cáncer con un cambio de dieta”. ¡No! Uno no se cura de un cáncer con un cambio de dieta. Apenas la gente lea esto, 200 personas van a escribir a la revista diciendo: “Yo sí me curé con jugo de gulupa en ayunas”. Pero, ¿dónde está la evidencia? Lo que quiero decir es que tenemos problemas epistemológicos, no sabemos interpretar las estadísticas. En una columna,  el profesor Armando Montenegro llamaba la atención sobre la ignorancia matemática básica: a todos nos enseñaron aritmética, matemáticas, geometría y cálculo, pero no somos capaces de interpretar un promedio.

Ha dicho que en las ciudades nos desconectamos de lo que nos rodea y que es necesario reconectarnos  si queremos cambiar el planeta. ¿Cómo lo logramos?
Primero tenemos que preguntarnos en qué mundo estamos. No es lo mismo estar en Bogotá que en Lima. Son las cualidades de un lugar las que nos permiten aprovecharlo al máximo. Eso es clave entenderlo para tomar decisiones sobre el arbolado bogotano o  el destino de la Van Der Hammen. ¿Vamos a seguir consumiendo un urbanismo genérico? ¿O vamos a experimentar con nuestras condiciones biológicas, climáticas y geológicas? Siempre tratamos de  implantar cosas maravillosas que vimos afuera, y eso lo único que hace es expandir una homogenización y una globalización que simplifican todo.

Fuente de la entrevista: https://www.elespectador.com/cromos/estilo-de-vida/brigitte-baptiste-no-saldremos-de-la-crisis-ambiental-con-panitos-de-agua-tibia-articulo-878644

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El medioambiente: uno de los principales problemas para los jóvenes españoles

Europa/ España/ 12.08.2019/ Fuente: www.vozpopuli.com.

Los universitarios que lideran el movimiento ‘Fridays For Future’ han convocado la primera huelga general por el clima en septiembre

El medioambiente se sitúa entre los principales problemas de España para la juventud, que este 12 de agosto celebra su Día Mundial, como constata la Encuesta Global Millennials 2019 elaborada por Deloitte. Además, los jóvenes menores de 24 años son el sector de población que más señala el medio ambiente entre los principales problemas de España, según los datos del último barómetro del CIS.

«Al final es nuestro futuro. Una persona de 40 o 50 años no ve las consecuencias reales del cambio climático sobre si misma, piensa que es algo que llegará o no llegará, no lo ven como una crisis, pero las nuevas generaciones sí, porque pensamos que quizás no llegaremos a ser mayores, por eso estamos más concienciados», explica a Europa Press Koro López de Uralde, de 23 años, una de las jóvenes portavoces en Madrid de ‘Fridays For Future’, movimiento contra el cambio climático inspirado en la activista adolescente sueca Greta Thunberg.

Según el barómetro de julio del CIS, los problemas medioambientales fueron señalados como el principal problema de España por 2,7 de cada 100 jóvenes de entre 18 a 24 años, siendo el sector de población que más lo mencionó como primera respuesta. El porcentaje se reduceprogresivamente según avanza la edad: solo el 1,2% de la población española de entre 35 y 44 años lo considera el problema más importante, quedando en un mínimo 0,1% para los mayores de 65 años.

De este modo, el medioambiente sigue estando lejos de las principales preocupaciones de los menores de 24 años según el CIS, como el paro, la clase política o la corrupción, pero los jóvenes señalan al medio ambiente como un problema prioritario tanto como a la violencia de género o a la independencia de Cataluña.

Además, del CIS, otros estudios recientes constatan la creciente concienciación de la juventud española por el cambio climático y sus consecuencias. El pasado mes de julio, la Encuesta Global Millennials 2019 elaborada por Deloitte lo situaba como la tercera preocupación más importante de los jóvenes españoles, sólo por detrás de la corrupción y el paro.

Conciencia generacional

«Los científicos hacen cada vez advertencias mayores, y vemos los síntomas, como que haya cada vez más incendios. El cambio climático es más palpable», añade la joven Koro López de Uralde. En su opinión, uno de los factores que han influido en las nuevas generaciones es la presencia de valores medioambientales y ecologistas en la educación, aunque considera que todavía «no es suficiente».

«La educación es una parte fundamental», tercia Irene Rubiera, estudiante de Derecho de 20 años, que también participa en ‘Fridays For Future’, que la semana pasada definió su estrategia internacional durante un encuentro celebrado en Suiza al que acudieron medio millar de jóvenes de 40 países.

Rubiera admite que, en su caso, la conciencia ecologista la aprendió en casa. «Hay más conciencia en nuestra generación porque hemos tenido el cambio climático sobre la mesa, se menciona en nuestros libros de texto y se nos enseña a reciclar», argumenta.

En España, los estudiantes universitarios han liderado en España el movimiento ‘Fridays For Future’, que tiene réplicas en países todo el mundo, desde su eclosión el pasado mes de febrero en Girona, cuando un grupo de jóvenes de la universidad de la ciudad catalana se plantó ante la sede de la Generalitat, emulando a la sueca Thunberg, que en verano del año pasado empezó a protestar todos los viernes frente a la sede del parlamento sueco reclamando acción contra el cambio climático.

El 15M verde

El pasado 15 de marzo, este movimiento estudiantil internacional tuvo su propio 15M. Aquel día, ‘Fridays For Future’ convocó la primera huelga internacional por el clima con 1.600 convocatorias en todo el mundo que respaldaron millones de estudiantes. En España, la jornada vació aulas y movió a miles de jóvenes a las calles de más de 50 ciudades. El próximo 27 de septiembre, el movimiento ha convocado una huelga general internacional.

«Quiero pensar que es la gran lucha de nuestra generación. Ya nos han llamado el ’15M verde’ o la primavera climática, y estamos en una encrucijada. Mientras veamos que seguimos en peligro, esto aumentará», vaticina Irene, mientras su compañera Koro, subraya el carácter «transversal y abierto» de este movimiento.

«No está politizado, y pide proteger el planeta, que haya una transición justo hacia un modelo sostenible. Defendemos algo que da igual la ideología que tengas, o la edad, porque buscamos algo que cuide de todos, incluso de todas las especies, no solo los humanos», apostilla.

Precarios y sin emanciparse

En el Día Internacional de la Juventud, que se celebra este 12 de agosto, organizaciones como CCOO denuncian las «cotas escandalosas» de la temporalidad juvenil en España «por encima del 55%», el «abuso» de las prácticas no laborales, el «fenómeno creciente de los falsos autónomos,el empleo sumergido y el paro («que aún afecta al 25% de la juventud menor de 30 años», recuerda) como causas de la «vulnerabilidad» de los jóvenes, «que se ven de este modo incapacitados para planificar y desarrollar proyectos de vida a medio y largo plazo».

Por otro lado, un estudio del Observatorio de Emancipación, del Consejo de la Juventud de España, alertaba hace unos meses de que 2018 cerró como el año con menor proporción de jóvenes emancipados de la última década: sólo 19 de cada 100 personas entre los 16 y los 29 años estaba residiendo fuera del hogar de origen el año pasado.

Esta tendencia se registra por igual en toda España. Es decir, en todas las comunidades autónomas ha bajado el porcentaje de emancipación, aunque no todas están al mismo nivel. El consejo destaca que cinco de ellas -Andalucía, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Extremadura y País Vasco- no llega al 17%, mientras que Galicia y Asturias que están alrededor del 20%.

Fuente de la noticia: https://www.vozpopuli.com/espana/jovenes-Espana-principales-problemas-medioambiente-Dia-Mundial_0_1272172834.html

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El trampolín del Día del Medio Ambiente para caminar hacia la Agenda 2030 escolar

Sería más correcto conseguir que el medioambiente se perciba como un entramado complejo, con una dimensión planetaria, sujeto a ritmos acelerados por la intervención humana, que se manifiesta a menudo con episodios dolorosos para las personas.

Carmelo Marcén Albero

Este año el Día Mundial del Medioambiente se centra en la contaminación del aire.

Desde hace unas décadas el 5 de junio se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente. Esta fecha sirve de recordatorio para lanzar una mirada crítica hacia el estado global del entorno más o menos próximo, también, y cada vez más, de denuncia ambiental sobre el ecosistema planetario. Este año se construye alrededor de la contaminación del aire y su acto principal se celebra en China; ¡Vaya paradoja!

En torno a ese día tenemos la sensación, o la certeza, de que el medioambiente, así junto queda más completo y tiene una dimensión de globalidad que es su principal característica, padece una serie de problemas a los que debe enfrentarse ya. Pero, ¿quién le pone voz al planeta?, ¿o lo escucha?. Sin embargo, no hay duda de que las debilidades que cuestionan su futuro tal cual lo conocemos son muy concretas; es más, buena parte de ellas han sido generadas por la especie humana que, a su vez, sufre sus efectos y es parte imprescindible de su mejora. Esta es la gran contradicción de la conciencia ambiental: las personas somos causa y efecto de parte de sus bienes y males en ese día y en el futuro. Aquí radica de manera especial la dimensión de vulnerabilidad global y, consecuentemente, la urgencia por actuar.

Normalmente, en este día, en la escuela y fuera de ella, se hace una lectura plana del término medioambiente: lugar donde vivimos. Esta conceptualización ha limitado hasta ahora la potencia educadora que supuestamente se asimila a un día mundial. Sería más correcto conseguir que el medioambiente se perciba como un entramado complejo, con una dimensión planetaria, sujeto a ritmos acelerados por la intervención humana, que se manifiesta a menudo con episodios dolorosos para las personas –son ecovulnerables– y para la permanente entropía del medio natural. Por eso, es urgente asociar las dinámicas mundiales en lo social, económico y ambiental con las crecientes situaciones de indefensión, que ya no es coyuntural sino estructural, según cuentan la ONU y otras organizaciones internacionales ecosociales y demuestran grupos de expertos científicos. Para enfrentarse a ellas son necesarias estrategias colectivas que logren reducir sus efectos y, a la vez, permitan adaptarse a retos tan graves y grandes como, por ejemplo, el cambio climático. Esa debería ser la estrategia básica del permanente “Día del Medio Ambiente”.

Señalemos que la ONU concretó hace unos años caminos de salida para la situación crítica social y ambiental en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Suponen un tránsito ético hacia la equidad que discurre por itinerarios trazados por la progresiva eliminación de la pobreza, por una mejora de la nutrición de las personas a través de alimentos más saludables porque ponen en primer lugar el consumo responsable y la reducción de la huella ecológica para no esquilmar la Tierra. Lo intentan en un contexto de promoción y universalización de la salud, visible en la mejora de la calidad del aire y del agua, en la eliminación de la pobreza energética a partir del uso de energías limpias y sostenibles, en la ralentización del cambio climático, en la conservación de le biodiversidad. Todas las anteriores prácticas son un camino para lograr la igualdad de derechos de las personas, que se fundamentan también en la protección de sus vidas, en el dominio universal de la justicia ética y de la paz como medio de supervivencia.

La Agenda 2030, que surge de los ODS, supone un esfuerzo colectivo, de todas las personas e instituciones para todas las personas y el planeta. Las administraciones, de forma especial las educativas, deben impulsar con determinación verdaderos enfoques de equidad, asegurar la igualdad de oportunidades, luchar contra la segregación escolar: fomentar la participación de las familias y el alumnado para conseguir un clima escolar acorde con los ODS. Además, es urgente un aumento de los recursos en forma de becas y ayudas a las personas, y de mejoras en la gestión ambiental de los centros, muy lejana ahora de los retos ambientales planteados.

La escuela para la vida como principio rector se debe imponer a las tradicionales tendencias que buscan la acumulación de los contenidos disciplinares, que poco sirven para entender lo que cada día acontece. Su quehacer cotidiano se debería estructurar en torno a ejes y mallas didácticos, ambientales y sociales: el ejercicio de la equidad, la promoción de una sociedad abierta, demócrata e integradora, o el respeto activo hacia el planeta. El profesorado es parte principal en la generación de cambios éticos. Debe contemplar su trabajo como promotor de la igualdad y la equidad, como animador educativo para la acción positiva hacia el medioambiente. Para lograrlo, necesita, además de una formación pertinente, implicarse en la selección de aquellos aspectos curriculares que favorezcan el tratamiento de los ODS, hasta que llegue el tan deseado y profundo cambio curricular. En el camino, los Proyectos Educativo y Curricular deben estructurarse en torno a una educación que se implica en el conocimiento experimental de los 17 objetivos y las 169 metas de los ODS, en la consecución de aquellos que están más cerca de su ámbito competencial. En estos momentos, el profesorado, como la educación y la escuela, no puede ser neutral.

En este sentido, hay que subrayar que no basta la buena voluntad, demostrada en numerosos centros educativos que han desarrollado iniciativas más o menos puntuales sobre estas temáticas. El siempre pendiente Pacto Educativo debe fijarse más en la finalidad de la escuela y su relación con la vida que en su estructura organizativa; las circunstancias lo exigen y aquí no caben opciones políticas reservadas.

La Agenda 2030 escolar se debe basar en la práctica democrática de la ciudadanía del mundo, en la percepción de la vulnerabilidad, en la participación de toda la comunidad educativa. Habrá de reflexionar sobre la necesidad de adoptar cambios en el estilo de vida para que en ese año se hagan realidad una buena parte de los derechos universales en las personas –el alumnado de hoy es actor del mañana en relación con el planeta del que forman parte. En fin, que les aconsejamos una inmersión en los ODS; rellenen de compromisos su Agenda 2030 escolar. La gente de ESenRED hace días que empezó y lo cuentan.

Carmelo Marcén Albero (www.ecosdeceltiberia.es)

Fuente: https://eldiariodelaeducacion.com/ecoescuela-abierta/2019/05/31/el-trampolin-del-dia-del-medio-ambiente-para-caminar-hacia-la-agenda-2030-escolar/

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¿Qué les apasiona a los ‘centennials’ colombianos?

Por:  Camilo Peña Castañeda.

A la nueva generación de jóvenes colombianos les preocupa el medioambiente y la sostenibilidad. A diferencia de sus padres, los centennials (nacidos entre 1997 y 2006) han desarrollado una percepción mayor sobre la escasez de los recursos naturales.

Además, su relación con las redes sociales es tan estrecha que no solo sienten la necesidad de crear una marca personal en el mundo digital, sino que también están persuadiendo por un cambio en el modelo educativo tradicional.

Sara Sofía Vásquez, una adolescente de 14 años, es ejemplo de ello. «El medioambiente es la fuente principal de nuestra vida. Me preocupo mucho por ahorrar agua, pues siento que es muy importante. He pensado en ser youtuber porque podría cambiar vidas o, por lo menos, los pensamientos de mucha gente ignorante. También pienso que podría dedicarme a hablar sobre política, pues hay muchos jóvenes que no saben lo que está pasando en su propio país», relata.

Los centennials, también conocidos como generación Z, vienen detrás de los millennials (nacidos entre 1981-1999). Su naturaleza es lo digital. Se destacan porque producen e intercambian datos de manera vertiginosa. Son jóvenes completamente culturizados, informados y preocupados por su país, y su relación con las figuras de autoridad (papás, docentes, etcétera) se ve amenazada por la cantidad de conocimiento que adquieren a diario.

El medioambiente es la fuente principal de nuestra vida. Me preocupo mucho por ahorrar agua, pues siento que es muy importante

A estos jóvenes colombianos los han marcado cinco acontecimientos: el boom de la telefonía móvil (1998), el inicio de la crisis económica mundial (2008), el lanzamiento de Snapchat (2011), el primer matrimonio civil del mismo género en Colombia (2013) y el ‘no’ en el plebiscito por la paz (2016).

Estas son algunas de las conclusiones de una investigación realizada por Sancho BBDO con la Universidad Jorde Tadeo Lozano, plasmada en el libro 12-18 centennials, una generación sin etiquetas. Para este estudio, realizaron 245 entrevistas a adolescentes entre los 12 y los 18 años, en Bogotá, Barranquilla, Cartagena y Santa Marta.

Catalina Rodríguez, directora del departamento de inteligencia y consumidor de la agencia de publicidad, explica el objetivo principal del estudio: «El eje transversal del libro fue descubrir la relación de los centennials con el dinero y sus diferentes esferas sociales (familia, amigos y colegio). Nos dimos cuenta de unas realidades muy importantes; por ejemplo, que esta es una generación de cambio. Esto quiere decir que ellos tienen una responsabilidad importantísima de lograr un impacto positivo en la sociedad».

Educación cuestionada

Precisamente, uno de los cambios que está propiciando la generación Z es en la educación. Por eso, ese sector necesita transformarse, sugiere Carlos Andrés Arango, profesor de publicidad en la Universidad Jorge Tadeo Lozano.

«Estamos viviendo un desaceleramiento a nivel universitario por la concepción que ellos tienen sobre la educación. Esta es una generación que por estar hiperconectada accede a conocimiento informativo. Eso hace que no necesariamente el camino por seguir sea hacer el bachillerato, graduarse y acceder a la universidad. Tienen claro que esa ruta no es garantía de éxito», explica Arango.

«Siento que la enseñanza es muy buena, pero en ocasiones se vuelve monótona. Uno se cansa de ver los mismos temas desde sexto de bachillerato. Es buena, aunque podría ser mejor», señala Laura Sofía, quien está en grado noveno.

Para el profesor de la Tadeo, esta es una oportunidad interesante para que la educación evolucione. «Los colegios y las universidades deben replantear los modelos educativos que ofrecen. Venimos de una educación muy tradicional, y todavía no se ha actualizado. Esta esa es una generación que necesita probar a través de un juego o una actividad lúdica», advierte Arango.

Martha Patricia Castellanos, vicerrectora académica de la Fundación del Área Andina, apoya la idea de Arango. «El sistema educativo tiene que adaptarse al cambio, una clase magistral ya no es suficiente«.

Castellanos opina que los pénsums deben centrarse en competencias que formen a los estudiantes no solo como profesionales, sino como mejores seres humanos.

Competencias técnicas y blandas. Para la educadora, una de las principales competencias es la interdisciplinariedad, que permite no solo saber cómo trabajar con profesionales de otras áreas, sino también cómo llevarse bien y resolver dificultades complejas.

Estamos viviendo un desaceleramiento a nivel universitario por la concepción que ellos tienen sobre la educación. Esta es una generación que por estar hiperconectada accede a conocimiento informativo

¿El dinero para qué?

Debido a la cercanía de los centennials con lo digital, su percepción sobre el mundo financiero es diferente respecto a otras generaciones. El estudio expone que estos jóvenes fueron marcados por dos eventos significativos: la intervención de la pirámide DMG y la aparición de la famosa criptomoneda bitcóin.

«El primero de ellos ha hecho que cuestionen las instituciones económicas, pues observan su fragilidad; y el segundo hizo que empezaran a concebir un cambio monetario como el que hasta ahora venía rigiendo a la humanidad», expone el libro.

Por esta razón, para ellos el dinero no es el único factor de poder, también lo es la influencia que generan sobre la sociedad. «Un ejemplo claro es ser youtuber, pues no se necesita dinero para hablarle al resto y ser escuchado», dice la investigación.

Para esta generación, de hecho, el dinero físico no es importante, como sí lo es
realizar una transacción desde un dispositivo móvil. El 75,6 por ciento de los jóvenes de 17 años no se sienten representados por la frase «Tiendo a gastar el dinero sin importar» y para el 61 por ciento de los jóvenes de 16 años el dinero es indiferente y no es la mejor medida del éxito.

El estudio muestra, sin embargo, que esta generación de adolescentes no está suficientemente educada en el tema financiero, por lo que existe un impulso para aprender. Las cifras son muestra de ello: el 83,3 por ciento de los jóvenes contestaron que quieren «ahorrar dinero», pero les resulta difícil, mientras que el 46,6 por ciento dijo que «no sabe nada sobre servicios financieros».

Pese a esta falta de conocimiento, la mayoría de los jóvenes encuestados afirmaron estar dispuestos a abrir múltiples canales de YouTube para buscar ingresos e, incluso, crear pequeños negocios en sus colegios. Nacieron con el chip para ser emprendedores.

«Hace algunos meses pensé en mi futuro profesional y quiero hacer una empresa, que a partir del arte se logren recaudar fondos para los niños en desnutrición», reflexiona Laura Sofía, estudiante de 14 años.

Sin etiquetas

Los investigadores dicen que los centennials colombianos se olvidaron de las diferencias en su entorno social. «Nos dimos cuenta de otro factor muy interesante y es la relación con su grupo social. Ellos acabaron con las etiquetas debido a que no les interesa si sus compañeros son gordos, lindos o feos; al final, las diferencias son las características que yo tengo que resaltar en mi construcción de imagen», detalla María Huertas, analista de investigación de Sancho BBDO.

Aunque esto ha generado que sean personas individualistas, «pues ya son capaces de autodefinirse desde sus propios gustos y no desde los demás, como ocurría en la preadolescencia».

Por eso, ellos claman que sus libertades sean respetadas y que la sociedad sea «capaz de ver más allá de las mal llamadas diferencias étnicas, raciales, económicas y políticas«, dice el libro.

Huertas explica también que los centennials están en una etapa de transición para reafirmar su rol de género. «Cosas como el LGBTI y las relaciones homosexuales no son problema para ellos. Son muy inclusivos. Luchan para que sus diferencias no sean algo para matonear, sino para construir identidad», agrega la experta.

El reto, apuntan los investigadores, será entender esta generación. Ellos, nativos digitales, están cambiando la forma como se percibe la educación y los negocios. Contrario a lo que se piensa de los millenials, los centennials serán una generación disruptiva.

Las redes más usadas por la generación ZYouTube

La red del entretenimiento y el saber. Los centennials sienten que esta red es una gran biblioteca moderna en la que encuentran conocimiento básico estructurado y fácil de comprender.

Snapchat

Para esta generación es posible romper la privacidad de manera efímera y transgresora.

Instagram

Donde hay fotos y momentos memorables (como en Facebook) con características del día a día (como en Snapchat).

Tik Tok

Es el espacio para la expresión musical, no importa qué tan bien te veas, o si bailas y cantas bien. Solo para talentosos y atrevidos.

Facebook

Esta red social es un lugar socialmente restringido en el que se muestra un perfil políticamente correcto frente a la familia y los amigos.

WhatsApp

Representa la comunicación de la generación. Es una aplicación que se muestra transversal al uso del resto de aplicaciones.

Las redes sociales, su fuerte

No existe frontera entre el mundo físico y digital para los jóvenes entre 12 y 18 años. Un ‘me gusta’, un comentario o cualquier interacción en redes sociales tienen un gran significado para ellos.

Al haber nacido en un momento en el que las redes sociales están en furor, han encontrado en esas plataformas una oportunidad de negocio. No necesariamente se refiere a dinero, sino a espacios en donde se posicionan como líderes y fichas claves de las marcas publicitarias. Según Catalina Rodríguez, de Sancho BBDO, todo lo que suben los centennials colombianos a redes sociales está perfectamente diseñado.

«Aunque las redes son para darse a conocer, también es un espacio privado. Por eso aparecen los ‘finsta’, que son cuentas paralelas a donde solo accede un grupo limitado de personas. Nos dimos cuenta de que ellos viven en dos capas: la esfera social, donde tengo reputación y reconocimiento, y la personal, donde me puedo mostrar donde yo quiera».12-18 centennials, una generación sin etiquetas’ será presentado durante la Feria del Libro 2019.

Fuente del artículo: https://www.eltiempo.com/vida/educacion/que-son-los-centennials-y-como-son-en-colombia-330306

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Escolares berlineses se movilizan para incluir el cambio climático en los planes de estudio

Europa/Alemania/07 Febrero 2019/Fuente: DW

¿Las escuelas están enseñando a sus alumnos las habilidades necesarias para entender y enfrentar el cambio climático? Algunos escolares alemanes no lo creen así y están tratando de cambiar su plan de estudios.

Victoria Bederov inclina la cabeza hacia un lado y considera la pregunta por un momento. ¿Qué piensa una alumna berlinesa de 18 años sobre la educación climática en las escuelas alemanas?

«Lamentablemente, la educación sobre el clima es horrible”, afirma contundentemente. Sus compañeras de clase, Alina Runk, de 19 años, y Leonie Brockmann, de 18, asienten con la cabeza.

Las tres cursan su último año de secundaria en la escuela privada Kant de Berlín. Creen que el sistema educativo no está dotando a los niños y adolescentes de las aptitudes necesarias para hacer frente al cambio climático, algo que consideran una grave amenaza para su futuro.

«No se trata solo del aprendizaje sobre el cambio climático, sino de nuestra propia supervivencia”, dice Bederov. «No es suficiente que el sistema educativo diga que la respuesta es reciclar y cambiar las bombillas”, añade.

Sin embargo, precisamente, estas sugerencias son las que aparecen en los libros de texto de la escuela secundaria cuando se trata de reducir las emisiones de CO2, según las escolares. No solo en Alemania, sino también en otros países.

No obstante, estas medidas tienen un efecto mucho menor en las emisiones que una vida sin vehículo propio o la decisión de viajar menos en avión, añade Bruce Phillips, maestro de biología de las tres jóvenes.

«Todos (los estudiantes) conocen los problemas”, dice Phillips. «Pero no saben qué hacer para reducir realmente su propia huella de carbono. En estos momentos, los estamos preparando para que hagan todo lo contrario».

Runk, Brockmann y Bederov exigen que cambie esta situación. Para ello se han impuesto la misión de actualizar el currículo alemán del futuro.

Activismo estudiantil

Las escolares comenzaron replicando un estudio de la revista científica sobre medio ambiente Environmental Research Letters, que analiza los diferentes escenarios posibles para que los individuos reduzcan las emisiones de CO2, así como la frecuencia con que aparecen en los libros de texto de ciencias en Canadá.

Los autores encontraron que decisiones como la de vivir sin automóvil, que ahorra el equivalente a 2,4 toneladas de emisiones de CO2 al año, constituía apenas el cuatro por ciento de las acciones recomendadas en los diez libros de texto de ciencias canadienses que examinaron. Una familia en el mundo desarrollado que optara por tener un hijo menos ahorraría, 58,6 toneladas de CO2 al año, pero esta opción nunca fue citada. Por lo contrario, las soluciones de bajo impacto aparecían con mucha más frecuencia.

Las tres escolares y su profesor examinaron el aspecto de los libros de texto de geografía, química y biología destinados a niños de 11 a 18 años en el Reino Unido, Alemania, Francia, Estados Unidos y Australia, y llegaron a la misma conclusión. Algunas de las soluciones propuestas en los libros, no habían sido actualizadas en los últimos 25 años, según Phillips.

Son conscientes de que sugerencias como tener menos hijos son controvertidas. Pero quieren presionar a los departamentos de educación para que incluyan estas ideas en sus planes de estudio para que los alumnos conozcan las opciones y las discutan críticamente.

«Realmente debería de tratarse como un tema más de educación”, dice Brockmann. «Por supuesto, no de una manera radical, en términos de `no deberías de tener hijos´. Pero tenemos que favorecer que los jóvenes tomen decisiones de forma consciente en el futuro.

Para lograr su objetivo, las alumnas se han dirigido directamente a los editores de libros de texto y a los políticos. Piden un cambio en el plan de estudios a fin de incluir soluciones de mayor impacto para el cambio climático, no solo en Berlín, sino en toda Alemania.

Una criatura lenta de cambiar

Cambiar el plan de estudios en cualquier país es una tarea ardua. La cantidad de enseñanza sobre el clima y el medio ambiente que recibe un escolar depende en gran medida de la prioridad que se le otorgue a ese tema en su escuela, o el interés de un profesor concreto, o de la autoridad estatal o local a cargo de su sistema educativo. El sistema educativo de Alemania, por ejemplo, está muy descentralizado, y cada uno de los 16 estados federales establece su propio plan de estudios.

«En Alemania cada Estado Federado tiene autonomía de decisión”, explica Jonas Andreasen Lysgaard, profesor asociado de la Escuela Danesa de Educación. «Así que un cambio en el plan de estudios es un proceso muy lento. El currículo es tradicionalmente una criatura muy lenta, lo que se hace aún más obvio con un tema como el cambio climático”.

Esto no solo es un problema en Alemania, según Lysgaard. En Dinamarca, donde se centra la mayor parte de su investigación, las autoridades municipales son responsables de las escuelas.

Por lo tanto, si una autoridad local hace del cambio climático una prioridad, será más fácil para una escuela integrarlo en su temario. «De lo contrario, puede que solo se centren en el cambio climático durante una semana al año. A nivel político, estamos bastante atrasados”, lamenta.

Otro desafío es dotar a los maestros, que ya están desbordados, de las habilidades necesarias para enseñar adecuadamente sobre el cambio climático en un «currículo abarrotado” que, según los críticos, ya sobrecarga a los estudiantes y profesores con demasiadas asignaturas.

Nuevas formas de enseñar

Lysgaard y muchos de sus colegas coinciden en que el cambio climático no solo es una cuestión científica, sino que también afecta a muchas otras áreas. Por ejemplo, si se clasificara socialmente, sería más fácil para los estudiantes comprender mejor la complejidad del problema y sus implicaciones.

«Ellos son la generación del clima”, destaca Angus MacKay, director de la Asociación para el Aprendizaje sobre el Cambio Climático de la ONU (UN CC:Learn) a DW. «Ellos son quienes necesitan más ayuda, y lo que yo llamo una comprensión intuitiva del cambio climático”.  MacKay espera que este entendimiento ayude a la próxima generación a desarrollar soluciones efectivas para abordar el cambio climático.

MacKay y UN CC:Learn están trabajando en un proyecto piloto en el Reino Unido con la compañía de recursos educativos Harwood Education para introducir la enseñanza del cambio climático en materias de literatura y matemáticas en 80 escuelas durante este año.

«Los maestros en el Reino Unido están muy ocupados”, afirma Melanie Harwood, cofundadora de Harwood Education. «Por eso reciben lecciones creadas de antemano”, explica. Las lecciones se ofrecen a los niños a través de tabletas. Si el proyecto piloto tiene éxito, Harwood espera presentar el programa también a otras escuelas.

Algunas escuelas alemanas también han tomado la iniciativa de promover un espíritu medioambiental que abarque todos los aspectos. Un ejemplo es la escuela secundaria de Hagenbeck, en el noreste de Berlín. Aquí, los estudiantes aprenden sobre biodiversidad y vida sostenible, así como sobre cómo cultivar un huerto. Tareas como medir bancales elevados para el huerto son parte de las clases de matemáticas.

Mientras esperan que el plan de estudios del resto de la ciudad se ponga al día, Runk, Brockmann y Bederov animan a sus compañeros a que tomen medidas y pidan a sus maestros y escuelas que encuentren formas de incluir el cambio climático en los planes de estudio.

Las tres alumnas dieron charlas en la cumbre sobre el clima de las Naciones Unidas de diciembre de 2018. Para difundir su mensaje, están haciendo campaña a través de las redes sociales, y han participado en las huelgas escolares por el clima, una iniciativa estudiantil a favor de la protección del clima que está teniendo lugar en todo el mundo, faltando con ello a clase para pedir a los líderes mundiales que hagan más para luchar contra el cambio climático.

«Como estudiantes, tenemos una gran influencia en nuestras comunidades”, afirma Bederov. «Es importante saber de qué estamos hablando y transmitir ese conocimiento. Después de todo, todos estamos en el mismo barco”, concluye.

Fuente: https://www.dw.com/es/escolares-berlineses-se-movilizan-para-incluir-el-cambio-clim%C3%A1tico-en-los-planes-de-estudio/a-47376909

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