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Vacunación mundial: codicia o solidaridad

Por: Hedelberto López Blanch

La adquisición de las vacunas contra la pandemia de coronavirus ha demostrado nuevamente la enorme desigualdad existente entre las naciones ricas y las que tienen menor poder adquisitivo a la par que ha expuesto dos vertientes diferentes: los que apuestan por una proyección individualista y los que promueven la solidaridad internacional.

Las posibilidades de alcanzar una distribución equitativa de las vacunas se encuentran gravemente amenazadas, declaró el director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, y sentenció: «Debo ser franco, el mundo está al borde de un fracaso moral catastrófico y el precio será pagado con las vidas de los países más pobres».

La opinión de Tedros fue reforzada con la del secretario general de la ONU, Antonio Guterres quien criticó la distribución desigual de las vacunas y reiteró que 10 países han administrado el 75 % de todas las dosis registradas en el mundo.

«Ahora vemos cómo las vacunas llegan rápidamente a los países ricos mientras que las naciones pobres no reciben ninguna. Debemos hacer un esfuerzo global conjunto y de solidaridad para superar la pandemia” puntualizó Guterres.

Informes de organizaciones internacionales revelaron que Estados Unidos, la Unión Europea, Reino Unido, Australia, Canadá y Japón han asegurado más de 3 000 millones de dosis.

Entre las farmacéuticas que más han firmado contratos se encuentran Pfizer, Moderna, AstraZeneca, BioNtech, GlaxoSmithKline, Johmson & Johnson, Merck, Novavax y Sanofi.

Pfizer divulgó que en los dos primeros meses de 2021 las ventas de su vacuna, desarrollada con la alemana BioNtech ha sido de 15 000 millones de dólares, y se estima que para fines de año, ese mercado alcanzaría unos 40 000 millones. En cuanto a la Moderna, solo en la venta de 160 millones de vacunas contratada con la Unión Europea, a 18 dólares la dosis como reveló accidentalmente en Twitter la responsable de Economía de Bélgica, representa para esa empresa un beneficio neto como mínimo de 3 000 millones de dólares.

Datos de la OMS puntualizan que tres cuartas partes de las primeras dosis de las vacunas administradas en el orbe se concentran en 10 países que representan el 60 % del Producto Interno Bruto global.

Esa organización estimó que en unos 100 países no se ha aplicado ni una dosis y reiteró el llamado hecho por la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) para acelerar el acceso de vacunas vía Covax y reducir el acaparamiento evidente que enfrenta toda la comunidad internacional.

El mecanismo Covax, apoyado por cerca de 180 naciones a través de ONU, es un entendimiento conjunto que pretende garantizar el acceso equitativo a las vacunas y representa una gran prueba moral que tiene ante sí la comunidad mundial.

La India y Sudáfrica, ante el monopolio capitalista de las vacunas propuso en octubre pasado a la Organización Mundial del Comercio (OMC), suspender temporalmente las patentes de los medicamentos que se utilicen contra la Covid-19 para facilitar sus producciones en países en desarrollo pero hasta el momento no se ha podido alcanzar una repuesta positiva.

Noventa y cinco naciones de los 164 miembros de la OMC apoyan la iniciativa pero como sucede siempre en estos organismos, los ricos y poderosos las rechazan (en este caso Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Australia y la Unión Europea) al alegar que bajarían los esfuerzos de las farmacéuticas en inversión y desarrollo.

En contraposición a las compañías de Occidente y pese a la gran campaña lesiva de los medios de comunicación hegemónicos en contra de las vacunas producidas en Rusia y China, estas naciones están expandiendo esos productos por varias naciones del orbe con gran efectividad, menos costosa y en ocasiones gratuitas para países pobres.

El gigante asiático ya las ha enviado a Brasil, Indonesia, México, Emiratos Árabes Unidos, Argentina, Chile, Jordania, Perú, Turquía, Botswana, Marruecos, Congo, entre otros mientras Rusia las ha llevado a Argentina, Bolivia, México, Venezuela, Paraguay, Panamá, Brasil y varias naciones de Europa, Asia, África.

Por su parte, con un esfuerzo grandilocuente debido al bloqueo económico-financiero que padece por parte de Estados Unidos desde hace 60 años, Cuba elabora con éxito cuatro candidatos vacunales, dos de los cuales están en la tercera fase y pronto se iniciarán producciones millonarias.

En ese contexto, dos países caracterizados por su accionar solidario y humanista, Venezuela y Cuba, avanzan en la creación de un Banco de Vacunas a través de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP) que permitirá a los miembros del bloque y a otras naciones pobres, tener acceso a los principales recursos contra la Covid-19.

Al respecto, el presidente Nicolás Maduro enfatizó: “Hay un monopolio de las vacunas que desnuda el sistema mundial desigual existente, y ante esto el ALBA-TCP ha decido crear un Banco de Vacunas, medicinas, instrumentos de diagnóstico y PCR para todos nuestros países”.

Como expresó el presidente cubano Miguel Díaz Canel Bermúdez, ante el 75 período de sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas en septiembre de 2020: “No podemos enfrentar la Covid-19, el hambre, el desempleo y la creciente desigualdad económica y social entre individuos y entre países como fenómenos independientes. Urgen políticas integrales en las que el ser humano sea la prioridad, y no las ganancias económicas o las ventajas políticas. Es un imperativo impulsar la solidaridad y la cooperación internacional para amortiguar el golpe”.

Con ejemplos como los de Cuba, Venezuela, Rusia, China, al que se unirán otras naciones, se evitará más temprano que tarde que la enfermedad se vuelva endémica en algunas regiones, continúe su desarrollo y se expanda con nuevas mutaciones por el planeta.

Esa es la solidaridad que hoy nos reclama la preservación de la existencia humana.

Hedelberto López Blanch, periodista, escritor e investigador cubano.

Fuentes: Rebelión

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La Sociedad debe organizarse desde la solidaridad y la cooperación. México

Por: Pedro Rendón

Hoy más que nunca los grandes problemas estructurales de México, del modelo político y económico imperante, muestran que “la sociedad requiere nuevas formas de organización y de ejercicio del poder, desde la solidaridad y la cooperación”, consideró la licenciada Dulce Cerecedo Beltrán, alumna distinguida de la Generación 2019 del Diplomado Acompañamiento a víctimas de violencias y catástrofes, impartido por la Dirección de Educación Continua (DEC) de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México.


Al hablar en nombre de sus compañeros(as) durante la clausura de las generaciones 2019 y 2020 del diplomado, Cerecedo dijo que son tiempos muy difíciles a nivel mundial y más aún para México, porque a los más de 83 mil desaparecidos(as) se suman las casi 170 mil personas fallecidas por la pandemia de COVID-19, que ha exacerbado las condiciones de pobreza, desempleo, orfandad, endeudamiento y violencia en contra de las mujeres y los niños y niñas.

Además, la mayoría de la población mexicana no tiene garantizado el derecho fundamental a la vida, “con un sistema de salud colapsado, un sistema de justicia paralizado e insuficiente, que no permite hacer valer el ejercicio de otros derechos”.

Cerecedo opinó que las instituciones están detenidas y la sociedad dividida entre el miedo al contagio de COVID-19 y la indiferencia ante las injusticias sufridas por miles de personas. Por ello, el Diplomado Acompañamiento a víctimas de violencias y catástrofes se inserta en un espacio de visibilización de la realidad nacional, al reflexionar sobre “una de las grandes tragedias que nos aquejan”; la violencia.

Este diplomado, que inicialmente representó para quienes lo cursaron una plataforma multidisciplinaria para adquirir conocimientos novedosos y alternos para su desarrollo profesional, en el camino fue más allá, al constituirse “en una herramienta personal que nos interpeló todo el tiempo, desde una posición ética sobre nuestros valores y la manera en cómo desarrollamos nuestro quehacer cotidiano en el acompañamiento que brindamos a las personas, colectivos y pueblos víctimas de violencias. Sin duda alguna, ahora somos mejores acompañantes, porque somos más solidarios, más humanos”.

Todo el tiempo el diplomado fue un espacio de diálogo y reflexión, que de ese modo permitió al alumnado lograr comprender las causas y contextos de las violencias y las estructuras que permiten su perduración. Además, les hizo conectar con el sufrimiento humano de personas reales, con nombre y apellido, que han perdido sus proyectos de vida y, pese a lo sucedido, se siguen enfrentando a una sociedad indiferente y a una autoridad indolente, incapaz e insensible al dolor humano.

La perspectiva psicosocial en la cual se basó el diplomado les permitió darse cuenta de los contextos políticos y culturales bajo los cuales ocurren las experiencias traumáticas de las víctimas y sus familiares, y también resaltó la fortaleza y los mecanismos de afrontamiento que surgen de las víctimas “para hacer frente a todo un sistema depredador. Hoy en día no podríamos tener ni entender la legislación amplia y diversa en materia de derechos humanos que permea en nuestros sistema jurídico sin el trabajo y movimiento político de las víctimas, colectivos y organizaciones. Ahora nos toca operarla y exigir su cumplimiento”.

Cerecedo dijo que en clases enfrentaron con gran pesar el hecho de que las siete letras de la palabra víctima representan más y más sufrimiento, impunidad y corrupción, falta de investigación, violaciones al debido proceso, ocultamiento de la verdad, desplazamiento, estigma social, criminalización, enfermedad y muerte. Pero a la vez, también representan mucha dignidad, empatía, compasión, ruptura del silencio, defensa de derechos, redes de apoyo, resiliencia, autocuidado y fuertes recursos de afrontamiento ante la adversidad.

Con fuerza, coraje y determinación, e incluso con todo su dolor, las personas que directa o indirectamente son víctimas de grandes violaciones en México “apuestan todos los días a la construcción de un mejor país para todos nosotros, aunque en el camino vayan recibiendo más y más sufrimiento ante la cadena de agravios recibida en un Estado con instituciones y estructuras sistémicas tan violentas”.

Ya que las atrocidades están siendo cometidas por humanos, Dulce Cerecedo mencionó que para emprender acciones colectivas más efectivas, las preguntas que se deben ir resolviendo son: ¿qué estamos haciendo como padres, hijos, pareja, amigos, ciudadanos, vecinos, empresarios y servidores públicos, para que la violencia en todas sus formas se siga normalizando y generalizando; cuáles son todos los privilegios con los que contamos que disminuyen los derechos de otros; qué papel estamos jugando diariamente para visibilizar las injusticias de las que somos testigos y también víctimas; realmente acompañamos desde la igualdad, la cooperación y la solidaridad?

Es así que entre los retos que dejó el diplomado están: mirar la resolución de los casos emblemáticos; dar voz de manera activa y comprometida a todos aquellos que siguen en el absoluto silencio y abandono, ante la precariedad y nulo ejercicio de sus derechos más elementales; y mirar nuevas formas de organización y participación ciudadana, como muestran desde hace mucho tiempo aquellas familias, colectivos y pueblos que cada día aportan un grano de arena a la reconstrucción del tejido social.

Acompañamiento a víctimas de violencias y catástrofes también dejó en el horizonte de sus egresadas(os) el repensar la manera en cómo son víctimas y victimarios, ya sea al generar la violencia o al aceptarla, normalizarla e invisibilizarla, “haciendo que la lucha contra el delito y la impunidad no sea real”, finalizó Cerecedo Beltrán.

Aprendimos a humanizar nuestras profesiones

La licenciada Claudia Selena Talamantes Carrillo, alumna distinguida de la generación 2020 del diplomado, mencionó que lo compartido en éste les permitió crecer y ser mejores personas, y algunas(os) “aprendimos a humanizar nuestras profesiones y, sobre todo, las actividades que realizamos día con día”. Aprendieron además a reconocer y comprender los contextos en que se desarrollan las violencias a derechos humanos, a integrar dichos contextos de violencia y a analizar los impactos psicosociales causados a las personas víctimas.

Igualmente aprendieron a no “patologizar” lo que las personas han enfrentado, visibilizando y fortaleciendo los recursos de afrontamiento. Al leer sus realidades y las de otras personas, las y los estudiantes pudieron entender que deben incorporar una perspectiva psicosocial, de género, intercultural e interseccional para poder entender los impactos diferenciados que enfrentan las víctimas.

Entendieron que ser neutral no es carecer de postura, “es más bien ser parte de la horda de cómplices de las violencias estructurales cometidas por un estado fallido, que se encuentra muy lejos de proteger, respetar y garantizar los derechos humanos de las víctimas”.

Por lo anterior, este diplomado les permitió reflexionar, deconstruirse y reaprender. Les invitó a ser sujetos de cambio y a reconocer que dentro de ellas(os) hay muchas construcciones sociales que deben cuestionar y transformar. “Ir de a poco cambiando nuestro sentipensar, para luego materializarlo en nuestra vida diaria dentro de nuestra familia, colectivos y círculos sociales, es más de lo que parece, porque el cambio vendrá como efecto dominó, quizás lento, pero cada día más fuerte”.

“Segura estoy que este diplomado es formación indispensable para las diversas actividades que realizamos en nuestras labores; sin embargo, se vuelve más útil y necesario en la situación que actualmente enfrentamos con la pandemia, ante el dolor y las pérdidas que ha producido dicha catástrofe”.

La Clausura de las generaciones 2019 y 2020 del Diplomado Acompañamiento a víctimas de violencias y catástrofes fue presidida por el Dr. Saúl Cuautle Quechol, S. J., Rector de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México; y la Dra. Mily Cohen, Presidenta delMuseo Memoria y Tolerancia. También estuvieron presentes la Mtra. Valeria Moscoso, coordinadora del Diplomado; el Mtro. Randolfo González de la Mora, Director de Educación Continua de la IBERO; y el Ing. Iván Blanco Esteban, Director del Centro Educativo Truper del Museo Memoria y Tolerancia.

Fuente:  IBERO

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Amistades

Por: Daliri Oropeza

Esta es una reflexión sobre la amistad. Una aproximación a ella. Su pérdida puede ser hasta más dolorosa que la de un familiar. La potencia de una amistad puede cambiar algo en este mundo.

A las amistades, gracias por tanto.
“Nadie podrá mentir sobre la palabra hecha historia”.
EZLN

La amistad, como un medio para conectarnos

de manera subterránea, como las raíces,

más allá de las estructuras alienantes

que nos dividen, que nos distancian,

estructuras sistémicas que nos separan.

Un sentido que apenas exploré: amistades

o infinitas conexiones que nos reparan.

Nombran el ensayo: “Amistad radical”, es

detonador de exploración para resignificarnos,

somos, le dije. Nuestros pensares, sentires, hilvanan.

“Encontrar amistades puede ayudarnos a acceder a los mundos emocionales del pasado, comprender las motivaciones políticas y las preocupaciones intelectuales, y rastrear conexiones entre facciones, fronteras y pubs abarrotados”.

Mientras más leía, más decía:

esta, la nuestra, es una amistad radical.

“Pero la función también trata sobre la experiencia de la amistad de quienes encuentran estos pasados. La mano de la solidaridad a menudo se remonta al pasado, y nuestras subjetividades como historiadores están informadas por sentimientos a menudo poderosos de solidaridad y afinidad. Y para los historiadores, académicos y escritores, como con otros, las amistades afectan la forma en que trabajamos y en qué trabajamos, y pueden proporcionar un sustento invaluable para este trabajo”.

Gracias quien me pasó este ensayo.

Ahora comprendo mejor la vida.

**

A los 20 años encontré a mi hermana.

La única que tengo de sangre.

De niña solo le escribía cartas.

Domicilio conocido. Nunca le llegaron.

En la escuela fingí tener una hermana.

Mis compañeras me preguntaban

¿Cómo se llama? ¿A qué juegan?

 

Cómo explicar que sé de ella

por las historias de mi mamá.

Al crecer como hija única encontré

en las amistades a mis hermanas.

Mis amigas son lo más cercano

a sentir y vibrar con una hermana.

Crecí valorando la amistad con la

diversión, el cariño entre iguales,

la complicidad, las risas, el canto,

el llanto, los impulsos,

**

Mi mejor amigo es en realidad

el hermano que elegí en la vida.

El que siempre quise tener.

Fue el día que lo conocí.

Nos elegimos, y juntos caminamos

desde ese día.  Pero antes de

ser mi hermano fue mi mejor amigo y

cómplice de creaciones. Fue la

vida misma la que nos llevó a

enunciarnos en hermandad por

nuestra amistad profunda de raíz.

**

Qué tan doloroso pude ser perder una amistad. Qué tal dos.

Te arrancan parte del alma de las memorias colectivas.

Más aún cuando el arrebato es para siempre. Cuántos sentimientos

faltaron por concretar. En dónde van a quedar todas las historias vividas.

**

Galeano tenía razón. Da miedo hablar de algo.

En el capitalismo voraz que vivimos, todo es desechable.

Nos podemos relacionar con las personas, y luego botarlas.

No queríamos enunciarlo, pero así es. Nos han usado.

Hemos usado. Nos recuerda lo vulnerables que somos.

Yo, como él, crecí en la cultura de la reparación, del reutilizar,

del componer, del reponer, del restaurar, del enmendar,

al grado de ser acumuladora de cosas “desechables”.

Me niego a pensar que la amistad sea desechable.

**

La amistad incumbe una relación. En esta narración no puedo

verme sola en mi concepción. Me reflejo en las palabras oasis

de las amistades. Comprendo por qué nos unimos por debajo

de la tierra. Por qué cosechamos lo que sembramos.

Necesité escucharles más allá de diccionario o definiciones,

desde el fondo del pozo. Reciprocidad. Profundidad. Sentir afectos.

Comunicación. Disfrutar la compañía. Nos une y nos hace sentir vives.

Cuidar el cariño y el afecto. Apoyarle. Escucharle, darle tiempo.

Sin esperar nada a cambio. Compartir a largos plazos.

Acompañar. Luchar. Ser solidaries. Compartir experiencias.

Porque siempre hay, solucionar los malos entendidos.

Respeto, amor que nace por la otra persona, orgánicas

relaciones no forzadas que crecen y crecen, fuertes,

alguien con quien puedes ser boba, volar imaginarios,

la aceptación y amor incondicional de alguien externo,

una fogata: del sufijo ata (acción) sobre la palabra fuego (focus, en latín) es también hogar (fogar).

Con quien es, sea.

Desordenemos y reorganicemos el mundo.

Fuente e imagen: https://piedepagina.mx/amistades/

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Firma a petición de la Campaña Mundial de Solidaridad con FECODE y el Magisterio Colombiano

Por: Otras Voces en Educación

Portal Otras Voces en Educación (OVE) lanzó esta petición dirigida para Directora General de la UNESCO

El magisterio colombiano y sus sindicatos agrupados en la Federación Colombiana de Educadores (FECODE), son un referente internacional respecto a la lucha sindical, la construcción pedagógica alternativa, y por su constante defensa de los derechos humanos y de la democracia.

El movimiento pedagógico colombiano, desde la década de los ochenta del siglo pasado, desarrolló una hermosa experiencia de vínculo entre la educación emancipadora para todo el pueblo y la defensa de los derechos de les trabajadores de la educación.

Lee todo el comunicado y firma la petición
http://chng.it/QSf2bPVdHS

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México: Apoyo a la Asamblea Estudiantil del Posgrado de Estudios Latinoamericanos

Publicamos el presente comunicado de solidaridad, enviado por profesores despedidos en lucha de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México. Las imágenes corresponden a las movilizaciones estudiantiles del 2017.

La Asamblea de Estudiantil del Posgrado en Estudios Latinoamericanos Generación 2021-1 de la UNAM público en sus redes sociales un pronunciamiento en el que se denuncia que el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) rechazó la solicitud de beca de más de la mitad de los estudiantes de la maestría, “un apoyo económico defendido históricamente por las generaciones de estudiantes que se enfrentaron a los recortes neoliberales a lo largo de dos sexenios”.

También enuncian el rol de la coordinación del programa académico que decidió “sacrificar a media generación que ya no entrará en sus índices de eficiencia terminal”. Asimismo, denunció que la coordinación promueve la competencia, la división y el enfrentamiento entre miembros de la comunidad estudiantil.

No debemos olvidar que el Conacyt obliga a firmar un contrato de dedicación de tiempo completo a los que entran a un posgrado, es decir, se les prohíbe trabajar. Por ende, el único medio de subsistencia es la beca.

Finalmente en su comunicado los estudiantes expresan su solidaridad con quienes luchan desde otras trincheras en defensa de la educación pública y gratuita.

Quienes firmamos este texto de solidaridad, profesores precarizados en lucha, nos ponemos a plena disposición de la lucha que están dando las y los estudiantes de posgrado. Como dice el pronunciamiento de la Asamblea Estudiantil, su lucha es nuestra lucha y enfrentamos la misma política.

En ese sentido, consideramos que los atentados a la educación pública y gratuita vienen dictados desde las políticas de austeridad de la 4T, que viene recortando de forma brutal el gasto en derechos sociales, en este caso el que se vio afectado es el de la educación. Esta situación va de la mano de la precarización laboral que se aplica a miles de profesores e investigadores a nivel nacional. Caso contrario es el de las fuerzas armadas ven aumentado en miles de millones su presupuesto, profundizando la militarización del país.

Desde nuestro punto de vista, hay que recuperar la tradición de lucha del movimiento estudiantil, en el que se organicen asambleas tripartitas en que participen estudiantes, profesores y trabajadores para buscar soluciones y se defienda la educación pública y gratuita, con el fin de poner la ciencia, la investigación y la docencia al servicio del pueblo trabajador.

Por lo anterior, nos pronunciamos en apoyo a las justas demandas de la Asamblea estudiantil, por la restitución incondicional de todas las becas a los estudiantes de la maestría, así como garantizar la beca para todas y todos. Igualmente exigimos aumento del presupuesto para la educación.

Atentamente

Aida Chacón Castellanos
Víctor Romero Escalante
Alejandra Santamaría García
Profesores despedidos, integrantes de la Asamblea de profesores de la UACM en lucha
Integrantes del Movimiento Nacional contra la Precarización y los Despidos

Fuente e imagen: http://www.laizquierdadiario.mx/Apoyo-a-la-Asamblea-Estudiantil-del-Posgrado-de-Estudios-Latinoamericanos

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La dimensión política de la fe hoy

Por: Leonardo Boff

Las ya próximas elecciones municipales en Brasil, sugieren hacer una reflexión sobre la relevancia de la fe cristiana ante la política, sea social, o partidaria.

La fe no es un acto al lado de otros actos. Es una actitud que engloba todos los actos, a toda la persona, el sentimiento, la inteligencia, la voluntad y las opciones de vida. Y una experiencia originaria de encuentro con el Misterio que llamamos Dios vivo y con Jesús resucitado. Ese encuentro cambia la vida y la forma de ver todas las cosas. Por la actitud de fe vemos que todo está ligado y religado a Dios, como aquel Padre/Madre que ha creado todo, acompaña todo y atrae todo para que todos puedan vivir con espíritu fraterno, con cuidado de unos a otros y con cuidado de la naturaleza. Este amor social constituye el mensaje central de la nueva encíclica del Papa Francisco Fratelli tutti. La fe no sólo es buena para la eternidad, lo es también para este mundo.

En este sentido, la fe engloba también la política con P mayúscula (política social) y con p minúscula (política partidaria). Siempre se puede preguntar: ¿en qué medida la política, ya sea social o partidaria, es instrumento para la realización de los bienes del Reino como el amor social, la fraternidad sin fronteras, la justicia personal y social, la solidaridad y la tolerancia? En qué medida la política crea las condiciones para que las personas se abran a la cooperación y no se devoren unas a otras mediante la competición sino en comunión unos con otros y con Dios. Esta es llamada en la reciente encíclica del Papa Francisco Fratelli tutti “la Política Mejor”, que incluye el corazón, y también la ternura y la gentileza, como de forma sorprendente se dice en ella.

La fe como una bicicleta

La fe no es sólo una experiencia personal de encuentro con Dios y con Cristo en el Espíritu. Se traduce concretamente en la vida. Es como una bicicleta, tiene dos ruedas a través de las cuales se vuelve concreta: la rueda de la religión y la rueda de la política.

La rueda de la religión se realiza mediante la meditación, la oración, las celebraciones, la lectura de la Biblia, incluso la popular, las peregrinaciones, los sacramentos… en una palabra, por el culto.

Muchos reducen la religión sólo a esta rueda, especialmente las cadenas de televisión católicas. Estas son generalmente de un cristianismo meramente devocional, de misas, santos, rosarios y de ética familiar. Casi nunca se habla de justicia social, del drama de los millones de desempleados, del grito de los oprimidos ni del grito de la Tierra. En este campo hay que comprometerse, tomar partido, para escapar del cinismo ante una realidad con tantas iniquidades. Este tipo de cristianismo hace difícil entender por qué Jesús fue preso, torturado, juzgado y condenado a muerte en una cruz. Este tipo de cristianismo es un cristianismo cómodo, como si Jesús hubiera muerto de viejo y rodeado de seguidores.

Más grave es el tipo de fe proclamada por las iglesias neo-pentecostales con sus televisiones y sus programas multitudinarios. Allí no se escucha nunca el mensaje del Reino de amor, de justicia, de fraternidad y de perdón. Nunca se escucha la palabra fundamental del Jesús histórico: “Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios… ¡Ay de vosotros, ricos, porque ya tuvisteis vuestro consuelo!” (Lc 6,20.24). En su lugar, se vuelve a un tipo de lectura del Antiguo Testamento (raramente la tradición profética) en la que se destacan los bienes materiales. No predican el evangelio del Reino, sino el evangelio de la prosperidad material.

La mayoría son pobres y, lógicamente, necesitan una infraestructura material básica. Es el hambre real que martiriza a millones de creyentes. Pero “no sólo de pan vive el ser humano”, dijo el Maestro. El ser humano tiene fundamentalmente otro tipo de hambre: hambre de reconocimiento negado a las mujeres, a los más humildes, a los negros, a los homoafectivos, a los LGBT; hambre de belleza, de trascendencia; hambre de un Dios vivo que es un Dios de ternura y amor hacia los más invisibles. Todo esto, esencia del mensaje del Jesús histórico, no se escucha en las palabras de los pastores. La mayoría de ellos son lobos con piel de oveja, ya que explotan la simple fe de los más humildes para su propio beneficio. Y lo peor es que son políticamente conservadores y hasta reaccionarios, actúan de forma partidista, normalmente, apoyando a políticos de conducta dudosa, interfiriendo, como ocurre hoy en Brasil, en la agenda del gobierno, indicando nombres para altos cargos. No respetan la Constitución que prescribe la laicidad del Estado. El actual presidente, que una vez fue católico, se aprovecha por conveniencia de estas iglesias neo-pentecostales como base de apoyo para su gobierno de sesgo reaccionario, autoritario y fascistoide.

Junto a ellos, hay un grupo de católicos nostálgicos del pasado, conservadores que se oponen incluso al Papa, al Sínodo Pan-Amazónico, utilizando verdaderas mentiras, noticias falsas y otros ataques, por medio de sus youtubes. Pueden ser católicos conservadores, pero nunca cristianos según la herencia de Jesús, porque en esa herencia no cabe el odio, las mentiras y las calumnias que difunden.

La fe tiene una segunda rueda, la rueda de la política, es su lado práctico. La fe se expresa mediante la práctica de la justicia, la solidaridad, la denuncia de la opresión, la protesta y la práctica de la solidaridad sin fronteras, el amor social y la fraternidad universal, como subraya el Papa en Fratelli tutti (nº 6). Como puede verse, la política aquí es sinónimo de ética. Tenemos que aprender a equilibrarnos en ambas ruedas para poder andar correctamente.

Entre los que viven una ética de solidaridad, de respeto y de búsqueda de la verdad, hay muchos que se confiesan ateos. Admiran la figura de Jesús por su profunda humanidad y su coraje para denunciar los males sociales y, por eso, sufrir persecución y ser crucificado. El Papa Francisco lo enfatiza bien: prefiero estos ateos éticos a los cristianos que son indiferentes al sufrimiento humano y a las clamorosas injusticias del mundo. Aquellos que buscan la justicia y la verdad están en el camino que termina en Dios, porque su verdadera realidad divina es de amor y de verdad. Tales valores valen más que las muchas oraciones si en ellas no están presentes la justicia, la verdad y el amor. El que es sordo ante los sufrimientos humanos no tiene nada que decir a Dios y sus oraciones no son escuchadas por Él.

En las Escrituras judeocristianas la rueda de la política (ética) aparece más importante que la rueda de la religión institucional (culto, cf. Mt 7,21-22; 9,13; 12:7; 21,28-31; Gál 5,6; Stg 2,14 y los profetas del AT). Sin ética, la fe es vacía e inoperante. Son las prácticas y no las prédicas lo que cuenta para Dios. De nada sirve decir “Señor, Señor”, y organizar así toda una celebración y una aeróbica religiosa; más importante es hacer la voluntad del Padre, que es amor, misericordia, justicia y perdón, todas ellas cosas prácticas, por lo tanto, éticas (cf. Mt 7,21).

Por ética en la política se entiende la dimensión de responsabilidad, la voluntad de construir relaciones de participación y no de exclusión en todos los ámbitos de la vida social. Significa ser transparente y aborrecer la corrupción. Hoy día, problemas como el hambre, el desempleo, el deterioro general de las condiciones de vida y la exclusión de las grandes mayorías son de naturaleza social y política, y por lo tanto éticos. Aquí la fe debe mostrar su poder de movilización y transformación (Fratelli tutti nº 166).

Política social (P) y política partidaria(p)

Como dijimos anteriormente, hay dos tipos de política: una escrita con P mayúscula y otra con p minúscula: Política social (P) y política partidaria (p).

Política social (P): es todo lo que concierne al bien común de la sociedad, o bien es la participación de las personas en la vida social. Por ejemplo, la organización de la salud, la red escolar, el transporte, la apertura y el mantenimiento de las calles, el agua y el alcantarillado, etc., tiene que ver con la política social, así como la lucha por conseguir un puesto de salud en el barrio, reunirse para llevar la línea de autobuses hasta arriba del monte: todo esto es política social. Definiéndolo brevemente podemos decir: política social o política con P mayúscula es la búsqueda común del bien común.

Política partidaria (p) : es la lucha por el poder del estado, para conquistar el gobierno municipal, estatal y federal. Los partidos políticos existen para alcanzar el poder del Estado, ya sea para cambiarlo (proceso libertario), o para ejercerlo tal como está constituido (para gobernar el statu quo existente). El partido, como la misma palabra dice, es parte y parcela de la sociedad, no toda la sociedad. Cada partido tiene detrás los intereses de grupos o clases que elaboran un proyecto, dirigido a toda la sociedad. Si llegan al poder del Estado (gobierno) dirigirán las políticas públicas de acuerdo con su programa y su visión particular de los problemas.

En cuanto a la política de partidos, es importante que la persona de fe considere los siguientes puntos:

– ¿Cuál es el programa del partido?

– ¿Cómo entra el pueblo en este programa? Si se ha discutido a nivel de base; si satisface las demandas reales y urgentes del pueblo; si prevé la participación popular a través de sus movimientos y organizaciones; si se le ha escuchado en su concepción, implementación y control.

– ¿Quiénes son los candidatos que representan el programa? Qué biografía tienen, si siempre han mantenido un vínculo orgánico con las bases, si son verdaderos aliados y representantes de las causas de la justicia y la transformación social con más justicia y derechos, o si quieren mantener las relaciones sociales tal como están, con las contradicciones e incluso con las iniquidades que encierran.

Hoy en día, ante la ascensión del pensamiento conservador y fascistoide en Brasil y en otros países del mundo, es necesaria la participación de cristianos conscientes y comprometidos para recuperar la democracia en riesgo de ser demolida, los derechos personales y sociales y también los derechos de la naturaleza, devastada por la codicia del capital brasileño y mundial, responsable, entre otros, de los grandes incendios de la Amazonia y del Pantanal.

Estos sencillos criterios bastan para comprender el perfil del partido y de los candidatos, de derecha (si quieren mantener inalterada la relación de fuerzas que favorece a los que están en el poder); de izquierda (si pretenden cambios sustanciales para superar las estructuras perversas que marginan a las grandes mayorías), o de centro (los partidos que equilibran la izquierda y la derecha, buscando siempre ventajas para ellos mismos y para los grupos que representan).

Para los cristianos, es necesario analizar en qué medida estos programas están en sintonía con el proyecto de Jesús y los apóstoles, cómo ayudan a la liberación de los oprimidos y marginados, y en qué sentido abren espacio para la participación de todos. Pero es importante destacar: la decisión partidista es un asunto de cada conciencia y un cristiano sabe qué dirección tomar.

Dada la coyuntura de exclusión social debida a la lógica del neoliberalismo, la financiarización de la economía y del mercado, la fe apunta a una política partidaria que debería revelar una dimensión popular y libertaria, de abajo hacia arriba y de dentro hacia fuera, como ha proclamado el Papa Francisco a los movimientos sociales populares y en la encíclica Fratelli tutti (nº 141-151). Esta política apunta a otro tipo de democracia: no sólo la democracia representativa/delegada, sino una democracia participativa por la cual el pueblo con sus organizaciones ayuda a discutir, decidir y orientar los asuntos sociales.

Por último, es importante inaugurar una democracia socio-ecológica que incorpore como ciudadanos con derechos a ser respetados a la Tierra, a los ecosistemas y a los seres de la creación con los que tenemos relaciones de interdependencia. Todos somos los “Fratelli tutti” según las dos encíclicas del Papa Francisco, Laudato Sì: sobre el cuidado de la Casa Común» y la reciente de 2020 Fratelli tutti.

La política partidaria, tiene que ver con el poder, que para ser fuerte quiere tener siempre más poder. En esto hay un riesgo, el riesgo del totalitarismo de la política, de politizar todas las cuestiones, de ver sólo la dimensión política de la vida. Contra esto debemos decir que todo es político, pero la política no lo es todo. La vida humana, personal y social, aparece con otras dimensiones, como la afectiva, la estética, la lúdica y la religiosa.

Conclusión: la memoria peligrosa de Jesús

Los cristianos pueden y deben participar en la política a todos los niveles, con P mayúscula y con p minúscula. Su acción se inspira en el sueño de Jesús, que implica un impulso de transformación de las relaciones sociales y ecológicas, presentado con valentía en la encíclica Fratelli tutti. Sin embargo, no debemos olvidar nunca que somos herederos de la memoria peligrosa y libertaria de Jesús. Debido a su compromiso con el proyecto del Reino del amor, de justicia, de intimidad filial con el Padre y, específicamente, debido a su compasión con los humillados y ofendidos, fue llevado a la muerte en la cruz. Resucitó para, en nombre del Dios de la vida, animar la insurrección contra una política social y partidista que penaliza a los más pobres, elimina a los profetas y persigue a los predicadores de una mayor justicia, y para fortalecer a todos los que quieren una sociedad nueva con una relación de hermandad y cuidado hacia la naturaleza, con todos los seres, amados como seres humanos, y con el Dios de ternura y de bondad.

Fuente: http://www.servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=1005

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Creer en tiempos de pandemia

Por: Leonardo Boff

Simone Weil, la judía francesa que se convirtió al cristianismo pero no quiso bautizarse en solidaridad con sus hermanos y hermanas judíos, condenados a las cámaras de gas, nos da una pista de comprensión: “Si quieres saber si alguien cree en Dios, no mires como habla de Dios sino como habla del mundo”.

La humanidad, bajo el ataque del coronavirus, está experimentando mucho sufrimiento. La invasión de ese virus, que se ha llevado ya a más de un millón de personas, suscita toda una gama de interrogaciones: ¿qué significa el hecho de haber afectado solamente a los seres humanos y haber excluido a nuestros animales de compañía, como perros, gatos y otros? Estar en aislamiento social, no poder abrazar ni besar a las personas queridas y no poder reunirse amigablemente produce padecimientos de todo tipo y hasta revueltas.

En este contexto hay personas, incluso sin ninguna vinculación religiosa, que acogen un Sentido mayor de la vida y del mundo, luchan por la justicia, por el derecho y por una mejoría mínima de nuestra sociedad, y hasta las que creen en Dios se preguntan: ¿cuál es el sentido de este abatimiento planetario? Se ha producido un apagón. Gente de fe puede incluso no creer más en Dios. Otros, entre tanto, encuentran en la fe un soporte existencial que vuelve menos pesada esta situación de confinamiento y de ausencia de los otros a su alrededor. Y trata de sacar lecciones de vida.

Vamos a reflexionar sobre la fe en su sentido más corriente, antes de cualquier confesión religiosa o de doctrinas y de dogmas, la fe en su densidad humana.

Hay un dato existencial previo a la aparición de la fe: la bondad fundamental de la vida. Por muy contradictoria que sea la realidad, por muy absurdo que sea el ataque de la Madre Tierra a la humanidad a través del Covid-19, estamos convencidos de que vale más la pena vivir que morir. Doy un ejemplo tomado de la vida cotidiana: un niño se despierta en la noche, sobresaltado por una pesadilla o por la oscuridad. Grita llamando a su madre. Ésta en un gesto de magna mater, lo toma en sus brazos y le susurra suavemente: querido, todo está bien, mamá está aquí, no tengas miedo. Y el niño, entre sollozos, recupera la confianza y poco después se adormece de nuevo.

En el mundo no todo está bien. Pero admitámoslo: la madre no le está mintiendo al niño. A pesar de todas las contradicciones, predomina la confianza en que un orden mayor subyace y prevalece sobre la realidad. Evita que predomine el absurdo. Trae paz al niño y serenidad a la madre.

Creer es decir  “sí y amén” a la realidad. El filósofo L. Wittgestein podía decir en su Tractatus Logico-Philosophicus (n.7): “Creer es afirmar que la vida tiene sentido”. Este es el significado original y bíblico de la fe -he’emin o amén- que equivale a estar seguro y confiado. De esto se deriva Amén: “así es”. Tener fe es estar seguro del significado de la vida. Este es un hecho antropológico básico: ni siquiera pensamos en ello, porque siempre estamos dentro de él, pues inconscientemente admitimos que vale la pena vivir y realizar un propósito.

Creer, según palabras de Pascal, es una apuesta de que la luz vence a las tinieblas, de que la muerte no puede aprisionar el sentido de la vida y de que, en el fondo, en todo debe haber algún sentido secreto y que, por lo tanto, vale la pena seguir en este mundo. Creer no resuelve todos los problemas. Como dijo el Papa Benedicto XVI en su incompleta encíclica Lumen Fidei: la fe no es una luz que disipe todas nuestras tinieblas, sino una lámpara que guía nuestros pasos y esto basta para el camino.

Hay muchos que se confiesan agnósticos y ateos pero afirman el sentido de la vida, se comprometen con la necesaria justicia social y ven en el amor, la solidaridad y la compasión los mayores bienes del ser humano. Los que no viven tales valores están lejos de Dios, aunque lo tengan con frecuencia en sus labios.

El obispo pastor, poeta y profeta Dom Pedro Casaldáliga, recientemente fallecido, expresó en pequeños versos dónde está Dios: en la paz, en la justicia y en el amor. Se refería indirectamente a los que amenazaban y mataban a campesinos e indígenas y se confesaban cristianos y católicos.

         “Donde tú dices ley

        Yo digo Dios.

        Donde tú dices paz, justicia, amor

        Yo digo Dios.

        Yo digo libertad, justicia y amor”

         Escondido tras estos valores, paz, justicia y amor, está Dios. Ellos son su verdadero nombre.

Simone Weil, la judía francesa que se convirtió al cristianismo pero no quiso bautizarse en solidaridad con sus hermanos y hermanas judíos, condenados a las cámaras de gas, nos da una pista de comprensión: “Si quieres saber si alguien cree en Dios, no mires como habla de Dios sino como habla del mundo”. Si habla en forma de amor, justicia y libertad, está hablando de Dios. Quien vive tales valores se sumerge en esa Realidad que llamamos Dios y expresa una fe en Dios.

La fe entendida de esta manera impone límites e incluso condena toda indiferencia hacia los sufrientes, familiares y amigos de las víctimas de Covid-19. Uno puede proclamar “Dios por encima de todo” pero si no tiene compasión y solidaridad hacia todos aquellos este Dios es un ídolo y está lejos del Dios vivo y verdadero, atestiguado por las Escrituras judeocristianas.

Creer es aceptar que hay otro lado de la realidad que no vemos pero que acogemos como parte de nosotros y nos acompaña en las tareas cotidianas. Creer es afirmar que lo Invisible es parte de lo visible. Intuimos su presencia y en él vivimos y somos.

*Leonardo Boff es teólogo, filósofo y ha escrito entre otros libros: “Covid-19: la Madre Tierra contra-ataca a la humanidad”, Vozes 2020 y “Experimentar a Dios hoy”, Sal Terrae 2013.

Traducción de María José Gavito Milano

Fuente: https://acento.com.do/opinion/creer-en-tiempos-de-pandemia-8871887.html

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