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Violencia de género sí ha aumentado desde el inicio del confinamiento: UNAM

América/México/20/05/2020/Autor: DGCS UNAM/Fuente: desinformemonos.org

Para identificar y combatir la violencia en casa, así como facilitar una mejor convivencia durante el confinamiento, la Coordinación para la Igualdad de Género de la UNAM emitió dos publicaciones donde propone acciones y recomendaciones sobre qué hacer.

De acuerdo con la entidad universitaria que encabeza Tamara Martínez Ruiz, la violencia de género ha aumentado en el hogar desde el inicio del confinamiento -en marzo pasado- por lo que es importante saber qué hacer ante esa situación y a quién acudir.

La violencia contra mujeres, niñas y adolescentes es una violación a los derechos humanos de proporciones pandémicas en el espacio público y privado, afirma.

Asimismo, menciona los tipos de violencia para que quienes sean afectadas puedan identificarla, y brinda los pasos y números de contacto para denunciar y ser atendidas.

Existe la violencia psicológica y verbal, que provoca daño emocional y disminución de la autoestima; la física, que daña el cuerpo de otra persona; el acoso cibernético, que utiliza la tecnología para amenazar, avergonzar, intimidar o criticar a otra persona; la sexual, que involucra cualquier acción que vulnere el derecho de la mujer a decidir voluntariamente acerca de su vida sexual o reproductiva, y la económica o patrimonial, que menoscaba los recursos económicos o patrimoniales de la mujer.

La Coordinación sugiere que si alguien se considera en peligro, es recomendable tener a la mano los documentos de identidad, llamar a familiares o amistades para informarles, y tener una maleta con varias mudas de ropa.

Mejor convivencia

En otra publicación, la Coordinación para la Igualdad de Género presenta acciones que se pueden implementar para favorecer la convivencia con perspectiva de género y lograr una relación menos conflictiva.

Entre ellas menciona la conciliación, que favorece una mejor relación entre el trabajo a distancia, las labores domésticas, los cuidados, la vida personal y la familiar.

Otra es la corresponsabilidad, que implica el reparto equilibrado de los quehaceres domésticos; el cuidado de los hijos, los adultos mayores o personas enfermas y mascotas; y una distribución equitativa del tiempo que hombres y mujeres emplean en estas labores.

Fuente e imagen: https://desinformemonos.org/violencia-de-genero-si-ha-aumentado-desde-el-inicio-del-confinamiento-unam/

Las publicaciones pueden consultarse en los siguientes vínculos: 

ceta.unam.mx/wp-content/uploads/2020/05/igualdad002.pdf

https://www.gaceta.unam.mx/wp-content/uploads/2020/05/violencia.pdf

Publicado originalmente en DGCS UNAM

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Los excluidos del sistema educativo en México

Por: Gerardo Ariel Ceja González[*]

 

Desgraciadamente los gobiernos neoliberales que antecedieron al actual en lugar de realizar verdaderas propuestas para mejorar la educación pública optaron por construir un dispositivo costosísimo de medición estandarizada para niños, niñas, jóvenes, docentes y escuelas; argumentando que se trataba de evaluar para mejorar.

Se gastaron grandes cantidades de dinero y se creó una jugosa industria de la medición en manos de particulares. El objetivo de esta medición tenía un propósito claro, responder a los intereses de los tecnócratas neoliberales de organismos internacionales y muy poco a la urgente necesidad de mejorar la educación, entre ella la especial.

Los gobiernos del PRI y el PAN impulsaron la creación de instrumentos de evaluación eminentemente privado y ajeno a las necesidades del sistema educativo nacional. Hoy somos testigos que la evaluación que se utilizó en el pasado no consiguió ninguna mejora en la educación.

La experiencia de los diferentes profesionales de la educación especial y de expertos en esta materia no fue un asunto de interés para las autoridades educativas de aquel entonces y el magisterio democrático quedó fuera de cualquier debate educativo y tuvo que mantener una férrea resistencia durante todo el sexenio peñista con un alto costo en vidas, despidos injustificados y encarcelamientos.

Así pues, la administración actual asumió un sistema educativo en franca decadencia, con grandes dilemas educativos y en plena crisis pandémica, obligando a las autoridades a suspender las actividades escolares hasta nuevo aviso.

Con el propósito de poner fin al presente ciclo escolar (2019-2020) la Secretaría de Educación Pública (SEP) a través de su secretario Esteban Moctezuma Barragán y demás autoridades implementaron un dispositivo educativo digital a distancia por medio de clases virtuales y por televisión para aprender en casa. Sin embargo, y como frecuentemente sucede en educación, los niños, niñas y jóvenes que acuden a recibir educación especial por presentar alguna discapacidad o múltiples, así como aquellos con alguna condición específica, estudiantes indígenas y de comunidades rurales fueron excluidos una vez más de una propuesta educativa real y contextualizada que responda a las necesidades y características de cada uno de ellos; considerando además, que muchos no cuentan con internet, dispositivos móviles, computadoras, televisores o incluso corriente eléctrica.

Ante ciertas poblaciones como las ya mencionadas se genera una desigualdad y una brecha que provoca una muy sutil exclusión de las personas que requieren de otras estrategias de implementación educativa que responda a sus condiciones. Consideremos que un estudiante que presenta alguna discapacidad requiere de apoyos adicionales y equipo especializado para facilitarles su aprendizaje; por ejemplo, un estudiante que presenta ceguera, debilidad visual o sordoceguera requiere de los elementos tiflotecnológicos que le permitan el aprovechamiento práctico de los conocimientos como traductores del sistema braille a voz. Las personas que presentan discapacidad auditiva requieren de un especialista en el manejo de la Lengua de Señas Mexicana (LSM), y así, cada discapacidad o condición requiere de otros apoyos diferentes a los convencionales.

Ante esta complejidad la reflexión nos debe llevar al tema de la exclusión y no precisamente al de inclusión que con frecuencia se aborda meramente como un discurso político sin mayor trascendencia. La pregunta central no es si la condición de discapacidad genera exclusión, sino a la inversa, es decir, los mecanismos excluyentes producen discapacidad en todos los estudiantes más allá de su condición, incluso con los alumnos regulares.

El reto para la autoridad educativa consiste en pensar la discapacidad como un término complejo escasamente abordado en educación y que ha ocasionado relaciones sociales de desigualdad social. En la cotidianidad el término discapacidad es estigmatizante y provoca exclusión y etiquetas alrededor de las personas que viven con una o varias de las llamadas discapacidades. El desafío es muy claro, intentar desmontar la idea de que la discapacidad no tiene que ver con la dimensión biológica de cuerpos y mentes de los denominados normales, sino más bien, con una dimensión social y cultural en donde muchas cosas se construyen como diferentes (diversidad).

En consecuencia, las autoridades educativas deben generar prácticas que sean capaces de atender al conjunto de los estudiantes con sus singularidades. De esta manera, la diversidad se convierte en un concepto que nos permite entender las diferencias en los distintos modos de ser, pensar y aprender, en la profusión de lo distinto y no en la dimensión biológica.

Por ahora hay que esperar a que los estudiantes regresen a la escuela y encuentren en ella un espacio que los sostenga, un lugar de encuentro con el otro, un sitio que permita que circule la palabra, el juego y no el encargo del cumplimiento burocrático de cargas administrativas y del acato de la conclusión de los planes y programas para dar fin al ciclo escolar.

Después de un confinamiento obligado en casa por medidas sanitarias en donde seguramente muchos niños y niñas están en riesgo bajo ambientes violentos, de ansiedad, angustia, estrés, incertidumbre y de los problemas propios de cualquier hogar, es momento de replantear un modelo educativo que contemple imprevistos como desastres naturales, epidemias, pandemias y le dé un lugar preponderante al manejo de las emociones. Hoy es imperativo del sistema educativo rescatar a las infancias y no el cumplimiento obligado de los planes y programas, y si es posible, sacrificar el ciclo escolar.

Es muy probable que los estudiantes de educación básica puedan presentar o estén presentando regresiones como la enuresis (orinarse en la cama), fobias, trastornos en la calidad del sueño, las llamadas pesadillas y síntomas característicos del trastorno de estrés postraumático. De la misma manera, no se deben descuidar las afectaciones que pudieran presentar padres, madres de familia, personal docente y de apoyo a la educación. Por esta razón, es plausible que el Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, el epidemiólogo Hugo López-Gatell, haya abierto un espacio el día del niño y la niña en su conferencia para escucharlos y resolver sus dudas.

No olvidemos que en este momento la carga de trabajo y responsabilidad para cumplir con las actividades en casa por parte de los padres, madres de familia y/o tutores provoca un estrés que puede salir de control, considerando que no tienen por qué contar con las herramientas pedagógicas para abordar las actividades en casa.

[*] Maestro de Educación Especial en el Centro de Atención Múltiple # 33 en la Ciudad de México. Integrante de la Sección 9 Democrática, SNTE-CNTE.

Fuente: El autor escribe para OVE

Imagen: pixabay.com

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Fuerzas armadas y seguridad pública

Por: Carlos Fazio

El 11 de mayo de 2020 se publicó en el Diario Oficial de la Federación el Acuerdo por el que se dispone de la fuerza armada permanente (sic) para llevar a cabo tareas de seguridad pública de manera extraordinaria, regularizada, fiscalizada, subordinada y complementaria, con vigencia hasta el 27 de marzo de 2024. Ese día, en un pronunciamiento, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos recordó que, conforme a lo que ha determinado la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la Suprema Corte de Justicia de la Nación, la seguridad pública corresponde a las autoridades civiles en los tres órdenes de gobierno, aunque es posible el uso de las fuerzas armadas (FFAA) para atender problemas de seguridad ciudadana, siempre y cuando siga una lógica de última razón y se encuentre limitada dentro de parámetros específicos.

Según la CNDH, el acuerdo gubernamental es insuficiente respecto a la determinación del contenido de los términos: extraordinariafiscalizadasubordinada y complementaria, por lo que se falta al principio de certeza jurídica, pues no se tiene claridad sobre los supuestos en los cuales cabría la actuación de las FFAA, lo que podría configurar una indefinición jurídica con graves riesgos para el respeto y la garantía de los derechos humanos. En su carácter de organismo constitucional autónomo, la CNDH insistió en que la participación de las fuerzas castrenses en la seguridad pública debe ser extraordinaria, de manera que toda intervención resulte excepcional, temporal y restringida a lo estrictamente necesario ante las circunstancias que justifiquen dicha intervención. Y según el organismo, el acuerdo no brinda elementos para respetar y garantizar dicha condición.

Además, esa participación debe ser subordinada y complementaria a las labores civiles de seguridad pública, y estar regulada mediante mecanismos legales y protocolos de uso de la fuerza conforme a estrictos criterios de excepcionalidad, proporcionalidad y absoluta necesidad.

A la luz de los abusos, las violaciones flagrantes y la impunidad de miembros de las FFAA por actos de desaparición forzada de personas, asesinatos y ejecuciones extrajudiciales, violaciones físicas, sicológicas y sexuales, detenciones ilegales y tortura, el acuerdo adolece de elementos concretos que garanticen el indispensable uso de la fuerza conforme al respeto y garantía de los derechos humanos. Por lo que resulta indispensable asegurar una estricta fiscalización de la intervención castrense en tareas de seguridad pública por el Congreso de la Unión y la sociedad mexicana, incluida la propia CNDH como órgano civil competente y autónomo.

La Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, coincidió en que la participación de las FFAA en seguridad pública debe ajustarse a criterios de estricta excepcionalidad y ser el último recurso. Y añadió que la sola mención al carácter extraordinario de la participación de las fuerzas militares sin la información sobre las condiciones, modalidades y análisis que permita concluir que se cumple con un principio de estricta necesidad y excepcionalidad de la medida, es insuficiente. Destacó, asimismo, que contrario a la obligación de que el papel de las FFAA se supedite a las autoridades civiles, el acuerdo establece una relación de coordinación entre las autoridades civiles y militares.

La Oficina del Alto Comisionado recordó la sentencia del caso Alvarado de la CIDH (2018), que estableció que la supervisión de la participación de las FFAA en seguridad deberá realizarse por órganos civiles independientes, competentes y técnicamente capaces; sin embargo, adujo, el acuerdo fija que esa supervisión será realizada por el órgano interno de control de la dependencia de la fuerza armada que corresponda (Ejército o Marina), lo que resulta insuficiente (además de situarse fuera del marco fijado por la CIDH); contradice los elementos de control civil de la seguridad pública establecidos en la reforma constitucional que creó la Guardia Nacional y no honra los principios de transparencia y rendición de cuentas que debe regir el actuar de todas las corporaciones de seguridad, incluidas las FFAA.

Bajo asesoría del Pentágono, a partir del régimen de Ernesto Zedillo −responsable de la matanza de Acteal, en Chiapas, con participación directa de Ejército− la militarización de la seguridad pública resultó cada vez más contraria a las atribuciones constitucionales de las FFAA: la defensa de la integración territorial, la independencia y la soberanía del país, derivó en crímenes de Estado que podrían tipificarse de lesa humanidad.

Con Felipe Calderón, de la mano de la Iniciativa Mérida manufacturada en Washington, como primera autoridad en llegar al lugar de los hechos (primeros respondientes), el Ejército y otras autoridades federales manipularon la escena del crimen e inventaron verdades históricas en casos como el de los niños Almanza y los estudiantes del Tec de Monterrey; Tlatlaya; Iguala/Ayotzinapa, Tanhuato…

Esos son los riesgos que derivan de la aprobación por unanimidad en el Congreso de la Unión, a comienzos de 2019, de las reformas constitucionales impulsadas por el Ejecutivo federal, mediante las cuales se creó la Guardia Nacional y se refrendó el uso de las FFAA en tareas de seguridad pública, ajenas a su formación y profesionalización, que es la guerra contra un enemigo. Riesgos que podrían potenciarse a corto o mediano plazos, en las áreas de los dos megaproyectos del sexenio: el Tren Maya y el Corredor Transístmico.

Fuente: https://www.jornada.com.mx/2020/05/18/opinion/019a2pol

Imagen: https://pixabay.com/photos/police-italy-order-blue-uniform-3409448/

 

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Académicas de la UNAM aseguran que ahora hay mayor sobrecarga de trabajo para las madres

América/México/20/05/2020/Autor y fuente: El Imparcial

Académicas de la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS) en la UNAM aseguran que las madres actualmente tienen una sobrecarga de trabajo a consecuencia del aislamiento social porque en las casas desempeñan más de un rol a la vez.

Destacaron que no solo cuidan de los hijos sino que también hacen los quehaceres domésticos y atienden sus actividades laborales.

Iliana Noemí Palafox Luévano y Guadalupe Cañongo León señalaron que este Día de las Madres fue distinto, pues además del encierro, ellas viven una situación compleja que el confinamiento ha detonado.

Las universitarias refirieron que de acuerdo con estudios de El Colegio de México, en circunstancias normales (no de confinamiento) las mujeres desempeñan en el hogar 39 horas de trabajo no remunerado a la semana, y los hombres 13 horas.

De acuerdo al  Instituto Nacional de Estadística y Geografía, el trabajo no remunerado que realiza el 75 por ciento de las mujeres en sus casas representa el 23.5 por ciento del producto interno bruto (PIB) del país.

Esto equivalente a 5.5 billones de pesos (2018). El INEGI indicó que cada persona participó en promedio con 42 mil 602 pesos anuales por sus labores domésticas y de cuidados.

Aseguran que la condición de género colocan a la mujeres en una posición de triple jornada. «Esta situación es común, pero en la cotidianidad tenemos redes de ayuda: madres, suegras, hermanas o amigas que nos apoyan, y ahora que todos deben permanecer en casa las funciones se sobrecargan, generando mayor estrés”, explicó Cañongo León.

Al respecto, Palafox Luévano dice que la situación claramente desgasta, generando  un impacto negativo en su bienestar físico y emocional.

“Es momento para que la familia aprenda a distribuir el trabajo doméstico y de cuidados de manera equitativa, crear espacios colaborativos y un hogar más igualitario, que vaya más allá de la cuarentena”, reiteró.

Cañongo León destacó que generar una rutina para organizarse al interior del hogar y mantener ocupados a todos los integrantes de la familia evita el estrés. “Todos deben contribuir en estas tareas e irlas rolando para evitar cansancio emocional”.

Con información de la UNAM.

Fuente e imagen:  https://www.elimparcial.com/estilos/Academicas-de-la-UNAM-aseguran-que-ahora-hay-mayor-sobrecarga-de-trabajo-para-las-madres-20200510-0112.html

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La cruel pedagogía del gobierno de Silvano

Por:  Jorge Cázares Torres

José Ángel es uno de los 140 estudiantes de cuarto grado de la Normal Rural de Tiripetío, Mich., originario del municipio de La Huacana, de origen campesino, como la gran mayoría de los albergados en la histórica institución normalista. Al igual que sus compañeros, desde el 16 de marzo se tuvo que retirar de la escuela debido a la orden que ese mismo día hizo pública el gobernador de la entidad, Silvano Aureoles, de adelantar la fase uno de la pandemia generada por la COVID-19, decretando la suspensión de las clases a partir del 17 de ese mes, una semana antes de lo dispuesto a nivel nacional. No obstante, durante todo este tiempo, incluyendo el periodo vacacional, con la ayuda de su asesor docente, José Ángel ha seguido elaborando su Informe de Prácticas Profesionales, con el que busca obtener el título de Licenciado en Educación Primaria.

Sin embargo, al nobel futuro docente le preocupan los acontecimientos registrados en los últimos días de abril y primeros de mayo, en torno a su centro educativo y las demás Normales de Michoacán, envueltas otra vez en hechos represivos por parte del gobierno a pesar de la emergencia sanitaria. Y es que la administración de Silvano Aureoles, a través de sus funcionarios educativos, el 23 de abril publicó unas convocatorias para el ingreso 2020 a las escuelas normales oficiales, en las que se contempla una reducción de la matrícula global por cerca de 90 espacios respecto al año anterior, lo cual encendió las alarmas entre las comunidades normalistas, cuyos comités estudiantiles ya habían manifestado su desacuerdo ante la Subsecretaría de Educación Media Superior y Superior, encabezada por Francisco Luis Sánchez Alfonso, desencadenando protestas representativas de los estudiantes que se encontraban de guardia y recibiendo como respuesta el uso de la fuerza policiaca, con un saldo de jóvenes heridos con armas de fuego el 28 de abril (https://www.jornada.com.mx/2020/04/29/estados/027n1est), así como detenidos y encarcelados el 4 de mayo (https://www.jornada.com.mx/ultimas/estados/2020/05/04/michoacan-policia-desaloja-100-normalistas-que-bloqueaban-vias-del-tren-3727.html.

El golpeteo no termina ahí, el 12 de mayo, autoridades educativas dieron a conocer el cese en sus funciones a los directivos de la Normal de Tiripetío, señalados por Sánchez Alfonso, de “seguir permitiendo e incitando a las reuniones colectivas dentro de la institución y desacatar todas las indicaciones de la autoridad competente” (https://www.facebook.com/111491460409098/posts/160146825543561/), cuando estos se limitaban a impulsar un “Programa de atención académica emergente (a distancia) ante la contingencia”, diseñado y presentado en su momento a las propias autoridades, tanto locales como federales. El plan punitivo oficial también incluye la expulsión de 12 estudiantes y el cese laboral de 6 docentes “comisionados”, sin olvidar al joven procesado en el penal federal “Mil Cumbres” desde el 7 de mayo.

Pero no todo es “garrote”, el gobierno silvanista también lanza algunas “zanahorias” a los estudiantes, ofreciendo, si aceptan sus condiciones (control absoluto a través de un director designado desde el poder), la aplicación de 4 millones de pesos en infraestructura para la asediada Normal, cuando antes ni una butaca les ha merecido. Además, a un grupo de docentes y trabajadores de la propia institución los tiene en sus manos, pues llevan más de nueve meses sin trabajar y disfrutando puntualmente de su salario y prestaciones, todo ello bajo el amparo y la impunidad que les brinda el flamante subsecretario Sánchez Alfonso.

Como si las cosas no fueran tan complicadas por la situación general, los integrantes de la comunidad normalista de Tiripetío se sienten desconcertados pero sobre todo indignados por el trato despótico recibido por parte del gobierno perredista, el cual, en sus cinco años de ejercicio sólo ha mostrado desprecio hacia ellos, no hay que olvidar las agresiones sufridas el 21 de junio y el 14 de octubre de 2017, así como aquella frase del gobernador cuando un grupo de estudiantes fueron reprimidos en Aguascalientes, por haber manifestado apoyo a sus pares de la Normal Rural de Cañada Honda: “qué bueno que les dieron su garrotiza”. Así, en sus propias palabras y hechos, se resume la cruel pedagogía del gobierno de Silvano.


*Es Maestro de la Normal de Tiripetío, MICHOACÁN

Fuente: https://profelandia.com/la-cruel-pedagogia-del-gobierno-de-silvano/

Imagen: https://pixabay.com/illustrations/aggression-attack-oppression-bully-683910/

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¿Y el recreo?

Por: Abelardo Carro Nava

Yo creo que, uno de los momentos que más disfruté en la escuela, era el recreo. Jugar a las escondidas, platicar con los amigos, echarnos una “cascarita” o, simplemente, competir en una loca y aventurada carrera de autos, fueron de los momentos que más recuerdo con verdadero aprecio y cariño.

Y es que, más allá de lo que pudiéramos hacer en casa, con nuestros familiares, en nuestras labores domésticas o conversando con nuestros padres y hermanos, el recreo, era ese espacio a través del cual nos relacionamos con nuestros compañeros. Sí, una relación que, más allá del aula, nos permitió construir amistades solidarias, empáticas, duraderas. ¿Quién no recuerda a aquel compañerito o compañerita que siempre nos hacía reír con sus ocurrencias?, ¿quién no recuerda a aquel compañerito o compañerita que, con el paso de los años, se convirtió en nuestro mejor amigo?, ¿quién no recuerda a aquel compañerito o compañerita que dejó un gran hueco en el grupo porque sus padres tuvieron que cambiar de lugar su residencia?  Sí, todos, en algún momento de nuestra vida, tuvimos a esos compañeros. Algunos, como parece obvio los conservamos mientras que, a otros, simplemente les perdimos el contacto; no obstante, algo que no hemos perdido es ese maravilloso recuerdo, traducido en experiencias que, indiscutiblemente, alimentan el alma.

Como parece lógico, en nuestro paso por la escuela, también tuvimos y vivimos experiencias no tan gratas; esas tampoco se olvidan. De ellas aprendimos y de ellas conocimos que la vida también puede ser dura, cruel o despiadada. Sin embargo, a pesar de los pesares, éstas nos permitieron forjar nuestro carácter y nuestra personalidad que, años más adelante, nos dieron (o han dado) la posibilidad de actuar en consecuencia.

¿Cómo olvidar que, con el paso de los años, el mundo no era el que nos pintaron nuestros padres en nuestros primeros años de vida? Cierto, una de las etapas por las que pasa el ser humano, es esa socialización primaria mediante la cual, nuestros progenitores, nos presentaron un mundo “color de rosa”. Y luego, cuando a nuestra mente llegó el raciocinio, descubrimos que ese mundo es diferente; descubrimos que hay otras realidades que se mueven en una ambivalencia impresionante; descubrimos sensaciones y emociones insospechadas que jamás hubiéramos imaginado; descubrimos que descubrir, también forma parte de la vida, nuestra vida.

Luego entonces, ¿qué hicimos? Con el paso de los años, y con el trajín que la vida nos impone, dejamos de ser niños. Olvidamos por completo el recreo y todas las experiencias que en éste vivimos. Adultos nos llaman, y es cierto. Según las clasificaciones que alguien construyó en algún tiempo, llegamos a ser adultos porque, en sentido estricto, a cierta edad, llegamos a un pleno desarrollo físico y mental, aunque tal vez esto no sea del todo cierto. Y con la “adultez”, llegan las ocupaciones, el trabajo, la familia, y el mundo cambia por completo. ¿Y el recreo? Allá, muy lejos; en el recuerdo. Y es que el sistema de reproducción social así lo mandata; es, ese sistema, que cíclicamente se construye y reconstruye para asegurar la existencia humana; pervivencia social algunos le llaman. ¿Y el recreo? Solo ocupa un espacio en nuestra mente, pero ya no en nuestro cuerpo.

Irrisoriamente, con el transcurrir del tiempo, la vida nos enseña que tanto la socialización primaria y la socialización secundaria, son parte fundamental de nuestra vida. Así, con todas sus vicisitudes; así, con todas sus bondades; al final de cuentas, entendemos que la vida es nuestra vida, y punto.

¿Cuándo entenderíamos que ser adulto no implica dejar atrás los juegos, los pasatiempos, los recreos? Y es que, para acabar pronto, la mayoría de los sistemas educativos han sido pensados con la idea de que el ser humano sea alguien en la vida, pero ¿cómo ser alguien en la vida si esos mismos sistemas no obligan a tratar contenidos que, más allá de su utilidad, generan desasosiego?

Recuerdo esperar con ansias la clase de educación física en la escuela; aún, con poco entendimiento, realizaba ejercicios muy divertidos que, hoy día, sé que me ayudaron en demasía para favorecer mi lateralidad, espacialidad o motricidad. Y luego, las letras, esas que me enseñó una maestra y que pude aprender a través de cantos y juegos. Vaya, cómo olvidar la representación de las vocales que mi grupo realizó en no muy pocas ocasiones, siempre, acompañadas de ese canto que hoy recuerdo con verdadero aprecio. ¿Y el recreo? Era el tiempo perfecto para los ensayos. Las risas, las bromas, los consejos; todo un cúmulo de aprendizajes informales que, en el aula, adquirían sentido. Sí, ese era el tiempo de recreo, ese que todo mundo esperaba y que hoy día lo veo muy lejos. Y lo veo muy lejos porque, independientemente de la contingencia sanitaria que estamos viviendo, ésta ha puesto en evidencia, que ser alguien en la vida es más importante que “ser” en esta vida.

No, no me equivoco al afirmar que muchos de los aprendizajes adquiridos en mis cuatro décadas de vida, se han dado en contextos informales y no formales que, difícilmente, reconocemos. Y no los reconocemos porque a la escuela, se le ha castigado con un desmedido burocratismo que imposibilita la oportunidad, valiosa, de dialogar sobre tales y cuales hechos o acontecimientos que a diario vivimos.

¡Tienes que cumplir con los contenidos y enviar evidencias, y punto! ¿Y el recreo?

Fuente: http://www.educacionfutura.org/y-el-recreo/

Imagen: https://pixabay.com/photos/baby-fun-playground-outdoors-swing-3359990/

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OPINIÓN | Con la cruz de tu ausencia

Por: Tlachinollan

 

Me han obligado a vivir con el corazón roto,

a caminar con la cruz de tu ausencia,

a padecer el tormento de la mentira y el escarnio.

Mi amor de madre es tan grande

que nada impedirá

acariciar tu rostro,

para que brille la justicia.

 

He tenido que regresar al pueblo para guardar la cuarentena. Después de 67 meses ya nada es igual. La familia del padre de mis hijos que vive en Nueva York, se ha empeñado en quitarnos la casa, al culparme de la desaparición de mi hijo. Se han olvidado que cuando estuve en Nueva York mandé también dinero para construir la casa. Tuve que defender mi patrimonio, y al mismo tiempo, buscar a mi hijo. No es tan fácil enfrentar la vida como madre de dos hijas, de dos nietas y de un hijo desaparecido.

Con el apoyo de mis hermanos sembramos maíz y frijol en nuestra parcela. Solo así tenemos segura la comida. En esta temporada no cosechamos frijol porque se quemó con el calor que hizo. De maíz sacamos como 400 kilos y ahorita solo nos queda un costal para comer este mes. El bulto de 50 kilos cuesta 300 pesos, ya ni eso podemos comprar. No se que voy hacer. Antes vendía artesanías y con lo poquito que juntaba lo compartía con mis hijas. En los momentos difíciles mi hijo buscaba trabajo en la ciudad y él veía como nos sostenía. Yo he buscado trabajo aquí en el pueblo, pero todos estamos igual. No hay dinero.

Los dos hermanos que tengo en Nueva York, se enfermaron del coronavirus. Uno de mis hermanos sigue encerrado en su cuarto para no contagiar a sus tres hijos. Su esposa tuvo que ser hospitalizada, pero gracias a Dios a los tres días fue dada de alta. Mi otro hermano siguió trabajando como repartidor de comida y el se encargó de atender a los sobrinos. Me da gusto que mi hermana haya salido adelante, ya tiene varios años trabajando en McDonald’s, por el momento, solo trabaja dos días a la semana, porque todo el servicio es para llevar. Ella a veces se compadece de mí y me manda para algunos gastos, pero ahorita también tiene problemas con el pago de la renta, por eso me da pena molestarla.

Desde que regresé al pueblo con mis hijas, en el mes de marzo, he tenido que enfrentar varios problemas con la familia paterna. Ellos siguen sin aceptar que viva en la casa que construimos con el papá de mis hijas. Por eso, han tratado de molestarnos diciendo a la gente que nosotras traemos el coronavirus, que mejor nos regresemos donde estamos viviendo. Hemos tenido que aguantar y fingir que no escuchamos.

El martes pasado tuvimos una asamblea para ver si quitábamos los filtros que desde hace tres semanas se pusieron en la entrada del pueblo. El comisariado y el consejo de vigilancia han estado al frente de este trabajo y con su grupo se han organizado para vigilar las entradas y salidas de la gente. Por su parte, el comisario ha tratado de convencer a la gente de que se quiten los filtros. A él con su gente le toca vigilar la entrada donde está la antena. Yo pedí la palabra y dije que estaba bien lo que hacía el comisariado y el consejo de vigilancia, porque es para el bien de todo el pueblo. Les recordé que para eso los pusimos, para que velen por nuestra seguridad y ahora por nuestra salud. Al final comenté que, si la mayoría de la gente decide que sigan cerradas las entradas, que así se cumpla. Mi comentario no le gustó al comisario, porque la mayoría de la gente decidió que continuáramos con los filtros sanitarios.

Este fin de semana tuvimos otro problema y se lo planteamos al comisario. Ahí noté que estaba enojado porque se puso a favor de la otra parte. En lugar de conciliar, se fueron contra nosotras. No nos escucharon por ser mujeres. La otra familia se siente con dinero, porque uno de sus hijos acaba de llegar de Nueva York. A los señores de la comisaria les molesta que las mujeres participemos y nos pongamos al tú por tú con ellos. Siempre les dan el lado a los hombres y luego no nos dejan hablar. Como no me deje, el comisario impuso su decisión y le dio la razón a la otra familia, además nos multó con 700 pesos, y nos pidió 100 pesos para pagar el acta y otros 100 pesos para los refrescos.

Como mujeres hemos dicho que los usos y costumbres del pueblo, no quieren decir que solo los hombres van a mandar y que nada más ellos, deben de estar en la mesa para aplicar justicia. Ya les demostré que como mujer tengo derechos y que me tienen que respetar. Así fue con el problema que tuve con la familia del padre de mis hijas.  Me querían quitar la casa y otro comisario también apoyo a la otra familia. En esa fecha, andaba muy triste porque tenía poco que mi hijo había desaparecido. Me sentí desamparada. Gracias al apoyo de los abogados y abogadas de derechos humanos logré ganar una demanda. Lo que me hicieron fue para demostrarme que lo que deciden los hombres es la del pueblo.

La verdad es muy pesado tener que pelear en todo momento para que respeten nuestros derechos. No me cansaré de hacerlo. En esta lucha que llevo con los 43 padres y madres de familias que buscamos a nuestros hijos, he aprendido como mujer y como madre a exigirle al gobierno que garantice la vida de nuestros hijos. Ellos tienen la obligación de buscarlos y decirnos donde están.

Ahora soy una madre que aprendí a luchar, por mi hijo. Él me enseñó a hacerlo. Ya nada me detendrá, y lo que más me da esperanza es que en medio de tanta pobreza, mis hijas también han descubierto que existe otra manera de vivir, cuando se pierde el miedo y se lucha por la justicia. Aunque estamos solas en el pueblo, sabemos que en todo México y en varios países del mundo están con nosotras, que sienten nuestro dolor y que también están dispuestos ha seguir caminando al lado nuestro, hasta conocer la verdad.

Ser madre de un hijo desaparecido es vivir con el corazón roto, es caminar en los bordes de la muerte, es cargar con la pesada cruz de un dolor que quema el alma. De una espada que atraviesa el corazón, de un sufrimiento que no permite tener reposo. He aprendido lo que mi hijo sería como maestro, de ser la voz de los niños y las niñas indígenas que crecen con el estómago vacío y que desde pequeños tienen que trabajar en el campo. De mostrar la realidad que se vive en las comunidades indígenas, donde las mujeres seguimos cargando con el estigma de la inferioridad y de ser arrinconadas para vivir en el silencio. Como madre estoy dispuesta a seguir caminando en estas montañas y a seguir trabajando en los surcos del hambre, que son los que me dieron fuerzas para procrear 2 hijas y 1 hijo. Estas pruebas son de fuego, porque mi única ilusión es encontrar a mi hijo. Para muchas madres y padres de familia, que estamos marcados por esta tragedia, somos ahora la esperanza de un México con justicia.

La cuarentena que estamos haciendo para evitar la transmisión del coronavirus, nos ha colocado en una situación extremadamente crítica, porque en el momento en que el presidente de la república había convocado al presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) y al fiscal general de la república para impulsar las investigaciones, continuar con las búsquedas y concretar las órdenes de aprehensión contra altos funcionarios que fabricaron la verdad histórica, la amenaza de la pandemia vino a interrumpir este movimiento en pos de la verdad, obligándonos al repliegue y al confinamiento.

Nos preocupa mucho que la pandemia desactive todos los esfuerzos realizados por la Comisión para la Verdad y Acceso a la Justicia en el caso Ayotzinapa, y que la parálisis de las instituciones no sea motivo para que se estanquen las investigaciones y se mantengan intocados los pactos del silencio.  Es muy alentadora la noticia publicada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), de que el pasado 6 de mayo firmó el acuerdo internacional para la reinstalación del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) que prestará asistencia técnica para el caso Ayotzinapa. Nos anima saber que los expertos y expertas estarán muy atentos para participar en la elaboración de planes de búsqueda y en la coadyuvancia de las investigaciones. Su presencia nos da confianza, sobre todo que haya el respaldo del Estado Mexicano y que la Comisión Interamericana, siga comprometida con nuestros hijos.

En mi casa no solo acecha la amenaza del coronavirus, sino también el fantasma del hambre que nos angustian y causan desesperación, sin embargo, esta pesadilla sería llevadera sino cargáramos la cruz de la ausencia de nuestros hijos. Para nosotras ese es el virus que nos mata, la desaparición de nuestros 43 hijos. Es la pandemia que asfixia a más de 60 mil familias de México, que luchamos a brazo partido para que haya verdad y justicia. Somos los #CorazonesenMarcha.

Centro de Derechos Humanos de la Montaña “Tlachinollan

Fuente e imagen: http://www.tlachinollan.org/opinion-con-la-cruz-de-tu-ausencia/

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