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Las deudas acumuladas

Por: Carolina Vásquez Araya

Llegará el día en que nos cobren la cuenta por nuestra indiferencia.

Habitamos un mundo cargado de intrigas y fantasías. Un mundo en el cual nos han enseñado que la solidaridad, la igualdad de derechos y la participación política no son los caminos para obtener el bienestar y la estabilidad que perseguimos. Por el contrario, hemos sido programados desde muy jóvenes para seguir las rutas trazadas por otros, cuyos intereses -adversos a los nuestros- nos alejan del centro medular de las decisiones que afectan a la sociedad. De ese modo, como un rebaño bien entrenado, ingresamos sin oposición alguna en un sistema capitalista deformado y deformante cuyos efectos sociales, económicos y políticos, son diametralmente opuestos a las posibilidades de alcanzar el desarrollo. Y lo hacemos convencidos de estar en el lado correcto.

La concentración extrema de la riqueza en nuestros países lleva un signo único: la corrupción. Es decir, la imposición de una forma de quehacer político y económico cuya característica es la falta de valores morales y humanos, como instrumento a favor de la marginación de los pueblos en los procesos de toma de decisiones, el empobrecimiento de la clase trabajadora y la exclusión de las mujeres y la juventud de los escenarios políticos. Esto ha garantizado la consolidación de sistemas de gobierno cada vez más reñidos con los valores democráticos, peligrosamente orientados a conseguir el poder absoluto.

El afán de buscar respuestas a la necesidad de fortalecer a nuestros Estados y buscar los caminos del progreso -caracterizado por una importante dinámica iniciada por intelectuales, ideólogos y economistas durante las décadas de los años 50 y 60 del siglo pasado- terminó consumido por la fuerza de una Guerra Fría de increíbles recursos mediáticos, psicológicos y políticos, mediante la cual se estableció un sistema de explotación de nuestros patrimonios naturales y la imposición de una ideología de tercer mundo. A partir de ahí se comenzó a entorpecer todo intento de industrialización y desarrollo tecnológico de nuestros países, con el propósito de mantenerlos bajo un régimen de dependencia que hoy se manifiesta en los más bajos indicadores socioeconómicos, así como en una abrumadora caída de amplios sectores de la sociedad en la extrema pobreza.

En esa dinámica se han ido perdiendo voces; los monopolios televisivos, la transformación de los medios masivos de comunicación en reproductores del discurso oficial y de los núcleos de poder económico han privado a las sociedades de una de las bases fundamentales de la democracia, cual es la plena libertad de expresión y el derecho a la información sin restricciones. Los marcos jurídicos han ido derivando hacia la protección de estos sistemas de privilegios para terminar legalizando un juego ilegítimo de reciclaje político.

Mientras eso sucede, callamos. En una actitud cercana a la mansedumbre, nos quedamos paralizados observando esta caída libre en los abismos de la dictadura, esperando a que otros reaccionen y nos salven de la catástrofe. Gracias al discurso de los vencedores, hemos terminado convencidos de que solo existe la vía pacífica para recuperar lo poco que queda de institucionalidad y ni siquiera somos lo suficientemente lúcidos para comprender que esa institucionalidad ha sido la primera en declarar la guerra armada con represión, invasión de territorios, saqueo y eliminación física de comunidades enteras y de los contados líderes que podrían guiarnos hacia un renacer de la democracia.

Mas temprano que tarde, nos arrepentiremos por no haber reaccionado a tiempo, por haber permitido la consolidación de gobiernos y cúpulas económicas y políticas opuestas al desarrollo integral de nuestros países y al bienestar de nuestros pueblos; y, sobre todo, por permitirles legislar en contra nuestra a pesar de representar, en teoría, los intereses superiores del pueblo. La indiferencia de hoy es un generoso aval para nuestros enemigos.

Vamos en caída libre, sin red de protección ni conciencia del hecho…

Fuente de la información e imagen: https://insurgenciamagisterial.com

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NINIS. La brecha de género y la asimetría entre educación y mercado laboral

Por: Marcelo Trivelli

La Encuesta Nacional de Empleo del trimestre móvil julio – septiembre de 2021 que fue presentada por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) nos entrega una interesante información respecto de jóvenes entre 15 y 24 años que no estudian y que no están ocupados.

Antes de analizar estas cifras, es moralmente necesario recordar que las estadísticas del mercado laboral, dan cuenta de personas que dejaron de estudiar por abandono o por fin de un ciclo y que no se han incorporado al mercado laboral. Son jóvenes vulnerados en su dignidad. Los llamados NINIS son 362.844 jóvenes de un total de más de 2.65 millones que componen ese rango etario.

Si bien esta cifra ha descendido desde el valor más alto alcanzado en 2020 producto de la pandemia, cuando los NINIS alcanzaron a ser uno de cada cinco jóvenes, es un grupo de la población al cual se le debe prestar atención ya que no se trata de desidia ni interés por jugar un rol en la sociedad, sino que han ido quedando rezagados social y económicamente.

La brecha de género es muy decidora de la estructura familiar y de la ausencia del Estado en labores de cuidado. Hay 42,752 mujeres jóvenes más que hombres que no estudian ni trabajan superando la barrera de las 200 mil. Al ser consultadas por la razón de esa condición, casi 4 de cada 10 mujeres señalan que tienen “responsabilidades familiares permanentes”, es decir trabajo doméstico no remunerado, mientras que la primera razón para los hombres es que están preparándose para continuar estudios.

Lamentablemente, el trabajo doméstico femenino está absolutamente normalizado en nuestra cultura y en nuestro sistema educacional. En Fundación Semilla podemos observar como los sueños y proyectos de futuro de las niñas son mucho más limitados que los de hombres de su misma edad. Por ello, para que la sociedad sea realmente paritaria, debemos hacer cambios profundos en la educación.

Esta situación no se da sólo en Chile, sino que en muchos países. En España y Grecia alcanza a 20%, por debajo de Italia en que los NINIS son uno de cada cuatro jóvenes. Y en Estados Unidos son 6 millones de jóvenes que no estudian ni están ocupados lo que equivale a un 15% de jóvenes entre 15 y 24 años.

Observando estas cifras en diferentes países, se puede plantear la hipótesis que la economía y el mercado laboral requiere cada día más de personas con capacidades y habilidades distintas de aquellas que están proporcionando los sistemas educacionales. No nos cansaremos de repetir que no basta con aprender las materias tradicionales que se enseñan en las escuelas, sino que es imprescindible enseñar a pensar, a desarrollar un pensamiento crítico, a cuestionar el entorno y a atreverse a buscar respuestas más allá de las fronteras de lo conocido.

La evolución en la cantidad de jóvenes que no estudian ni están ocupados es un buen termómetro de la capacidad de adaptación de los sistemas educacionales y las sociedades a los requerimientos del presente. NINIS no es solo una denominación, sino que es un grito de alerta para construir una sociedad integrada en la que nadie quede fuera.

Fuente de la información e imagen: https://www.pressenza.com

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En denuncia del servilismo tecnológico


Por: Cronica popular/Raúl Allain Vega||

Escritor, poeta, editor y sociólogo. Presidente del Instituto Peruano de la Juventud (IPJ) y director de Editorial Río Negro.||

Aldous Huxley propuso hace medio siglo: “La esencia de la coerción psicológica consiste en que aquellos que actúan bajo su efecto tienen la impresión de que están actuando por iniciativa propia. La víctima de la manipulación mental no sabe que es víctima. Las rejas de su prisión le son invisibles, y cree que es libre. El hecho de que no es libre, solo es aparente para los demás. Su esclavitud es estrictamente objetiva”.

Así como propongo, actualmente, con la llegada de la denominada “era de las frecuencias”, se está desarrollando la manipulación directa de los procesos cerebrales por intermedio de la tecnología electromagnética y el uso del espectro de las frecuencias con un fin determinado.

La perversa aplicación de las nuevas tecnologías está engendrando nuevas formas de esclavitud digital, que son parte del engranaje económico y generan nuevos modos de producción y mecanismos de adaptación social cada vez más refinados.

El factor decisivo para la perpetuación de un sistema basado en el sometimiento objetivo, ha sido y sigue siendo el acondicionamiento subjetivo, es decir el control mental. Nada más eficaz para el sistema de trabajo que su autorreproducción en la psiquis y la mente de quienes lo sustentan con su fuerza de trabajo y “el sudor de sus frentes”, es decir, con la energía de sus propias vidas.

En este sentido, los trabajadores consumidores modernos, bajo los dictámenes del mercado laboral y del consumismo digital, son conducidos en la totalidad de sus vidas por una especie de “control remoto” y lejos de reconocer y romper su determinación ajena, constituyen sin duda y “ocultos a plena vista”, la nueva esclavitud del siglo XXI.

Parece que la esclavización de la mente y por ende del comportamiento del ser humano alcanza niveles irreversibles, a causa de la doblegación mental y corporal que actúa sin misericordia sobre sus víctimas para evitar que estas se rebelen contra un orden social intrínsecamente inhumano y explotador.

Debemos recordar que lo que diferencia al hombre de los animales es la simbología que crea este ser racional. Pero destaca en que lo que prevalece son los símbolos de los objetos, hechos que crean los pensamientos, motivan o estimulan. Es decir vivimos una época atípica de la aldea global como también concluye el historiador, poeta y periodista Humberto Pinedo –a base del análisis de mi obra.

El estudio del fallecido periodista concluyó que la tecnología nos está imponiendo nuevos comportamientos o nosotros imponemos nuevos códigos o símbolos. “He ahí la contradicción social. Hombres o zombies. Racionales que crean pensamientos con simbología o seres deshumanizados que viven sin sentido sus días”.

En el nuevo proyecto de Código Penal en Haití se penaliza duramente la zombificación, práctica en la cual una persona es declarada muerta clínicamente y luego revivida para trabajar como esclava, según informó la Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina (PL).

Una comisión senatorial emprendió el análisis de las normas jurídicas punitivas vigentes en el país desde 1835, y añade una treintena de modificaciones, tras varias rondas de consultas.

Los senadores tipificaron varios delitos en el acto de zombificación, entre ellos asociación criminal, violación del entierro, tortura y trata de personas, y señalaron las falencias en materia legal asociada a este tipo de prácticas.

Quienes cuestionamos estos modos de esclavitud, seguiremos luchando en pos de la formación de una conciencia global que contrarreste y acabe con todas formas de explotación económica, opresión política, discriminación social y alienación humana.

Debemos señalar que la Conferencia Episcopal Peruana (CEP) a través de Cáritas del Perú realizó el domingo 29 de agosto la colecta nacional para ayudar a reconstruir el país de Haití.

“Juntos por Haití” es el nombre de la colecta nacional con el fin de llevar esperanza a los hermanos y hermanas haitianos que hoy afrontan una crisis humanitaria, social, sanitaria y también política.

Siguiendo la línea del CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano), la Iglesia en el Perú organiza una colecta nacional por el país caribeño “que padece una grave crisis provocada por el reciente terremoto de magnitud 7.2 ocurrido el 14 de agosto”, y que ha dejado, hasta el momento, más de 2 mil fallecidos, más de 12 mil heridos y cerca de 30 mil familias sin hogar, con la destrucción de casi 53, 000 casas y 142 edificaciones de la Iglesia haitiana y más de 50 escuelas católicas devastadas.

Fuente de la información e imagen: https://www.cronicapopular.es

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El capitalismo nunca será ecológico

Por: Gilles Dauvé

En el discurso político contemporáneo, la ecología se ha vuelto omnipresente: transición energética, capitalismo verde, reformismo eco-responsable … Pero, si básicamente nada cambia, no es por la ceguera de los líderes políticos, es por un asunto de carácter estructural: la incompatibilidad entre ecología y capitalismo.

Inevitable e ilimitado

Calificada como industrial – y hoy como postindustrial – la sociedad moderna está formada por empresas, cuyo objetivo es el lucro y el crecimiento. Un investigador puede ser apasionado y un ingeniero puede querer con toda su alma construir represas, pero sus proyectos solo se hacen realidad si está de por medio el interés mercantil de la empresa que los emplea. El objetivo de la empresa siempre será vender un producto competitivo, acumular ganancias, re-invertirlas para hacer crecer el capital.

“El desarrollo de la producción capitalista requiere una ampliación continua del capital colocado en una empresa, y la competencia impone leyes inmanentes de la producción capitalista como leyes coercitivas externas a cada capitalista individual. Estas leyes no le permiten conservar su capital sin aumentarlo, y no puede incrementarlo a menos que se acumule gradualmente. […] Acumular para acumular, producir para producir, tal es la consigna de la economía política que proclama la misión histórica del período burgués” (Marx, El Capital, capítulo XXIV, § 3).

La prueba de que vivimos en un mundo capitalista es que la hipertrofia industrial, lejos de ser un fenómeno autónomo, está sujeta a las exigencias de la revalorización del capital. Para que una fábrica de automóviles o una acería siga funcionando debe ser suficientemente rentable, si no, inevitablemente, cierra.

El burgués no tiene derecho a dormirse en los laureles: un capitalismo que no crezca es signo de decadencia. Durante doscientos años, esta megamáquina se ha renovado periódicamente mediante la autodestrucción “creativa” … El destino de las fábricas del “cinturón del óxido” de Estados Unidos significó casi el fin de la industria en esas regiones. Las técnicas, los sistemas de producción, los sitios de fabricación fueron reemplazados para hacer frente a la competencia.

Cargado con un inevitable peso material, el capitalismo hoy sueña con ser virtual, digitalizado, sin proletarios. Pero, los trabajadores siguen siendo imprescindibles para transformar los cientos de millones de toneladas de mineral, madera, acero, cemento, plástico… necesarias para la producción de los millones de artefactos y pantallas del mundo digital.

Las prioridades permanentes de un “buen capitalista” es intensificar el trabajo de los proletarios, reducir los costos de producción y, si es necesario, agotar las bases materiales de la producción. Constructor y demoledor incansable, devorador de recursos y siempre contaminador, el capitalismo por definición ignora la sobriedad. Austero o derrochador, el burgués no es necesariamente codicioso, pero siempre está al servicio de la lógica del sistema. Para el patrón más benévolo las buenas intenciones sociales o ambientales son totalmente secundarias, la competencia es la que manda.

«Crecimiento» es el nombre que toma el «progreso» cuando se aplica a la economía. Desde la máquina de vapor de James Watt hasta la electrónica de Silicon Valley, la fe en el progreso es esencial para la burguesía, pero el “progreso” solo se convierte en fuerza material cuando acumula valor. El modo de producción capitalista no sólo es un sistema industrial devastador, también es reacio a hacerse cargo de sus estragos.

Un mundo de empresas

El mundo en el que vivimos nunca será manejable como una sola gran empresa. No habría competencia. Una multinacional global es una utopía. Bujarin no fue el único que analizó la hipótesis (improbable según él) de «un plan racional desde el punto de vista del capital con una clase capitalista unificada”. Cualesquiera que sean los obstáculos geopolíticos – que en todo caso son insuperables – la lógica del modo de producción capitalista hace que la «confianza» sea estructuralmente imposible. Quién dice mercado (nacional o global) dice competencia.

Cada empresa es responsable sólo de sí misma y de su hoja de balance. Funciona como un organismo, con un interior distinto al exterior, pero poroso. Hay inversiones, materias primas, empleados, instalaciones técnicas que producen bienes generadores de dinero. Pero, aunque la empresa está en contacto con la sociedad sus jefes sólo son responsables de no perder dinero. Tienen que respetar la legislación y pagar los impuestos (que normalmente tratan de evitar), pero cumplidas estas dos condiciones, el resto no les concierne: “No debo nada al público” proclamó en el siglo XIX J.P. Morgan.

Las empresas habitualmente rechazan los efectos negativos que se producen como consecuencia de su actividad. Para tener en cuenta estas “externalidades negativas”, la sociedad capitalista tuvo que empezar a sufrir los daños que provoca cada empresa en su entorno. Y , ahora se ha vuelto urgente comparar el costo de las inversiones con el costo de las pérdidas producidas por el calentamiento global. Pero lo que, en realidad, busca el sistema es alcanzar un umbral de emisiones de CO2 que «económicamente sea óptimo».

La burguesía no es ni monolítica ni ciega, y no carece de think tanks que le ayuden a afrontar sus conflictos y contradicciones. Sin embargo, tiene grandes dificultades para actuar de acuerdo con el interés colectivo de su clase. Pese a que medidas drásticas contra el climático podrían beneficiar a toda la burguesía, cada empresa es reacia a aumentar sus costos de producción. El beneficio individual (el individuo es ante todo la empresa) y la cooperación burguesa rara vez van de la mano: por más verde que sea un patrón, nunca correrá el riesgo de reducir la competitividad de su empresa.

Futuro Oscuro

Para el 2050 se cuadruplicará el volumen de la carga internacional, se duplicará el tráfico aéreo, habrá una explosión del turismo, aumentará en un 100% la producción de ropa (a costa del enorme consumo de agua y del uso masivo de pesticidas), crecerá la producción de plástico y el 5G consumirá más energía … La tecnología digital requiere metales transformados, su uso absorbe entre el 10% de la electricidad mundial y las tecnologías de la información contribuyen negativamente al cambio climático tanto como el transporte aéreo: “En términos de destrucción, todavía no hemos visto nada” nos dice el ecólogo, Philippe Bihouix.

Y como sabemos no será la crisis de Covid-19 la que revertirá esta nociva tendencia. La electro-movilidad amplificará la explotación de los recursos naturales, se ha demostrado que la extracción y refinación de los metales raros requieren procesos altamente contaminantes. Pero, ¡qué importa! el coche de “petróleo o diesel” ya tuvo su época. El coche eléctrico es el próximo paso de la «modernidad».

Irlanda afirma que logrará la “neutralidad de carbono” en 2050 gracias a los coches eléctricos. Pero, no nos engañemos, todo depende de cómo hagamos las cuentas: como las empresas no incluyen las emisiones de gases invernadero durante el proceso de producción, el productor de un auto eléctrico está autorizado a decir que su vehicula es ecológico.

Moverse es una necesidad humana y un placer, pero el capitalismo hace de la movilidad una necesidad. Todo debe circular en el trabajo y fuera del trabajo. Movilidad e individualidad significa poder escuchar “mi” música en cualquier momento, gracias a un dispositivo portátil que llevo conmigo. Libertad es conducir un coche personal pese que hay «buses con cero emisiones».

En cuanto a la durabilidad, la obsolescencia programa forma parte del funcionamiento obligatorio de los objetos, en particular de los electrónicos. Y, paradójicamente la recuperación, el compartir, la no propiedad, el reciclaje, los talleres cooperativos, el trueque… son propugnados por personas que generalmente no ven objeciones a la llegada de la “fibra”.

El 4G está siendo reemplazado por el 5G, esencial para los objetos conectados a la red, la computación en la nube, las ciudades «inteligentes». Mientras ya estamos esperando el 6G y quienes critican estos desarrollos lo hacen principalmente por sus efectos sobre la salud y rara vez por su uso: estar conectado a todo y a todos en cualquier momento. Son tecnologías que satisfacen las necesidades del «hombre moderno individualista”. ¿ El resultado?, nadie quiere que los barcos-contenedores reduzcan su actividad transportando cinco o diez veces menos iPhones, Playmobil y Nike.

Aunque la energía solar y eólica lleguen a ser más baratas que los combustibles fósiles, la mayor productividad del capital exige la construcción de centrales nucleares, nuevas infraestructuras de energías fósiles, oleoductos, carreteras, centrales eléctricas de carbón, y sobre todo producción de más plástico (el consumo de este producto petroquímico se duplicado en los últimos diez años)

Entre la “mitigación” (la esperanza de frenar el calentamiento global) y la adaptación a un oscuro futuro, el segundo camino tiene prioridad para la clase dominante. La historia del siglo XX, impredecible para Marx, muestra cómo las burguesías nunca han anticipado el futuro, tanto en sus avances técnicos como en sus catástrofes. La guerra de 1914, la crisis de 1929, el nazismo, la guerra de 1939-1945… fueron y siguen siendo atribuidos a escorias del pasado, fracasos, aberraciones. Lo mismo ocurrirá con la crisis climática.

¿Keynesianismo verde?

“Si el capitalismo realmente tomó ímpetu después de 1980, su victoria no fue lo que se cree habitualmente. Las deficiencias de la década de 1970 siguen presentes cuarenta años después enmascaradas por los beneficios de una minoría de empresas (monopolios u oligopolios) y del sector financiero” (Esto es lo que dijimos en 2017).

Hoy, en una situación generalizada de déficit de rentabilidad, las inversiones para la «mitigación»(suponiendo que se realicen) agravarán la crisis y, esto a pesar que una parte de la burguesía tendrá importantes beneficios. Las sumas en juego serían inconmensurables en relación con las movilizadas en 2008 para rescatar a los bancos.

“Mil billones para el clima”, recomiendan Jean Jouzel y Pierre Larrouturou (para evitar el caos climático y financiero), queriendo demostrar que una política verde no solo sería posible, sino socialmente beneficiosa (creación de un millón empleos) y, con una ventaja adicional, sería bueno para la economía y la competitividad del país… y de Europa.

Este proyecto “verde” trata de otorgar al modo de producción capitalista lo que no es capaz de hacer por sí mismo. Pero, tal como van las cosas, en un futuro previsible, no habrá keynesianismo verde ni keynesianismo social. No debemos esperar una movilización de todos los recursos como lo hizo Estados Unidos después de Pearl Harbor. En esos años, Roosevelt destino gran parte del presupuesto a la economía armamentista, el estado federal administró desde la producción de aviones hasta las municiones. En menos de un año, la industria se había reconvertido; Chrysler fabricaba fuselajes; Ford bombarderos Ford, General Motors tanques, etc.

Después de Pearl Harbor, era inaceptable para las grandes empresas de EEUU que los japoneses controlarán los recursos económicos y minerales del Pacifico. La amenaza fue precisa y sus consecuencias concretas.Ochenta años después, el capitalismo estadounidense y europeo no irá a la guerra contra el CO2.

En Estados Unidos, hoy en día, una tendencia del Partido Demócrata, milita en el llamado “Green New Deal”. Su programa es que norteamérica cuente con una red eléctrica que funcione al 100% gracias a las energías renovables en el 2030 . Este «nuevo» New Deal olvida que se necesitó la crisis de 1929 y una ola de huelgas con ocupaciones de fábricas para que Roosevelt impusiera ciertas restricciones a la burguesía.

Los demócratas “verdes” olvidan que es un sueño insustancial pedir al capital que renuncia a “maximizar” su rentabilidad. No se trata de la relación (negociable) entre salario y beneficio, sino de la base del funcionamiento del modo de producción capitalista. Un capitalismo verde es imposible: no sería rentable. Por tanto, es legítimo preguntarse qué “fracciones” de la burguesía tienen interés en “enverdecer» el sistema.

La cuestión es reconocer una verdad del porte de una catedral: el capitalismo seguirá dañando los equilibrios naturales. Para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 5 o un 10% anual se requiere un esfuerzo colectivo de toda la humanidad, una centralización de los poderes de decisión, una economía energética planificada. Se necesita ir más allá del marco nacional y a contramano del capitalismo «verde».

Notas

Marx, El Capital, Libro I, Cap. XXIV, § 3, acumulación.

Andreas Malm, Hacia una historia diferente del cambio climático.

Philippe Bihouix, La felicidad era para mañana, Seúl, 2019.

Fuente de la información e imagen: https://kaosenlared.net/

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Nativos digitales: por qué desean hacerse virales en las redes sociales

Por: Educación 3.0

¿Por qué los jóvenes desean viralizar sus vidas? El psicólogo clínico y psicoanalista José Ramón Ubieto reflexiona sobre la exposición de los menores en las redes y sus consecuencias en el futuro.

Hablamos fácilmente de nativos digitales como si los niños y niñas del siglo XXI naciesen en la red, cuando lo cierto es que nacen, como todo el mundo, como hijos de un deseo humano, el de sus progenitores. Esta aclaración no es banal puesto que indica que no son ellos los que traen consigo los gadgets que luego invaden sus vidas, sino sus madres y padres; los adultos que los cuidan. De ellos reciben esos objetos y no solo eso, sino que son ellos los que los animan a usarlos y a disfrutar siguiendo el modelo que los propios adultos tienen.

Ellos gozan mirando y siendo mirados, hablando y haciéndose escuchar, reteniendo y expulsando. Sus influencers adultos los aleccionan haciéndoles fotos ya antes de nacer, grabando vídeos con ellos, incluso subiendo a la red y difundiendo por todos los modos posibles esas simpáticas imágenes de sus cachorros. Los adultos les precedemos en nuestra condición de exhibicionistas y voyeuristas, cada uno según su estilo y pasión.

En diversas investigaciones (un ejemplo detallado puede verse en el libro ‘Del Padre al iPad. Familias y redes digitales’) hemos constatado cómo los hábitos tecnológicos de los progenitores encuentran fácil eco en los hijos e hijas que captan ese interés y los estimula a repetir esas prácticas.

Las expectativas virales frente a la realidad

Estas infancias exhibidas (a veces hasta el infinito y más allá) concluyen en la adultez, atravesando antes esa delicada transición a la que se refería el escritor Víctor Hugo que es la adolescencia. Allí ya se manifiesta una primera queja y una confrontación sobre el uso de los gadgets. Unos quieren decidir qué cuelgan, dónde y cómo (aspiran a que sus madres y padres no lo vean todo) y los otros vacilan y se resisten antes de ceder el mando y el control de esa exhibición. Por otra parte, esa huella digital sigue allí y muchos adolescentes la continúan incrementando, ya por su cuenta.

Nativos digitales

Aunque todavía es pronto para evaluar todas sus consecuencias, ya conocemos algunas que, como es lógico, no se diferencian mucho de las otras infancias exhibidas predigitales (artistas precoces, estrellas infantiles). Para algunos, esa imagen virtual de la infancia y adolescencia los deja atrapados en unas expectativas que han caducado o no se han realizado nunca. Todo ese reconocimiento que recibieron, para unos solo en el ámbito familiar y para otros pocos en público y muy viral (youtubers, influencers juveniles, tiktokers), se evapora, y eso los desorienta a la hora de afrontar su propia adultez.

Por eso, en los casos más graves, vemos surgir ese sentimiento de soledad intenso, reverso de su éxito anterior, que los conduce a conductas extremas: suicidio, consumos abusivos, violencia sexual. Para los casos más leves y más habituales, esa sobreexposición se presenta con otros malestares como trastornos de la conducta alimentaria, insomnio, bajo rendimiento académico, episodios de aislamiento social, autolesiones.

Son, en definitiva, respuestas a la angustia ante la falta de una respuesta clara a la pregunta sobre su valor, para sí mismos y para los otros: ¿qué soy yo en el deseo del otro, más allá de esa imagen viralizada?

Fuente e Imagen: https://www.educaciontrespuntocero.com/opinion/nativos-digitales/

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CGT considera que sin la derogación de las Reformas Laborales el empleo continuará siendo precario en un país donde más del 12 % de las personas en activo viven en riesgo de pobreza

Por: Tercera Información

  • Los datos de la EPA del III trimestre de 2021 siguen situando al Estado español entre las economías más pobres de la Unión Europea.

  • CGT insiste en que es fundamental la derogación de las Reformas Laborales de PSOE y PP, y la creación de un marco regulatorio que tenga en cuenta las nuevas formas de explotación.

La Confederación General del Trabajo (CGT) ha emitido un comunicado tras analizar los datos publicados de la Encuesta de Población Activa (EPA) correspondientes al III trimestre de 2021. Según la organización anarcosindicalista, el empleo que se está creando sigue siendo precario e inestable, siendo especialmente preocupante la tasa de desempleo juvenil, que se sitúa entre las más altas de Europa con un 32’2 %. Además, apuntan desde CGT, el mayor porcentaje de contratos temporales y parciales siguen siendo para las mujeres, perpetuándose la división sexual del trabajo y siendo estas las que se encarguen de desempeñar actividades más precarias y teniendo más dificultades a la hora de acceder a puestos laborales de mayor responsabilidad y mejor remunerados.

De este modo, explican desde la CGT, se han creado 359.000 empleos, reduciéndose en 0’7 puntos la tasa de paro, aunque sigue siendo mayor la tasa de desempleo femenina con un 16’36 % frente a la masculina con un 12’97 %. Por otro lado, se han destruido 49.500 empleos en el sector de la agricultura y 31.500 en el sector de la construcción. El sector de los servicios aumentó el número de empleos con 377.200. CGT indica que también se observan grandes diferencias por territorios, siendo Canarias y las Islas Baleares donde más empleos se han creado y Andalucía, Ceuta y Murcia donde más han desaparecido o donde la situación sigue estancada. Y en relación a las horas trabajadas, se han realizado 5’1 millones de horas extras durante el tercer trimestre del año, y de estas un 40 % no fueron pagadas.

Ante este panorama, desde CGT indican que la ausencia de un verdadero cambio en el marco de las relaciones laborales sigue permitiendo y reproduciendo la precariedad y la inestabilidad de las personas de clase trabajadora. Los anarcosindicalistas consideran que no es suficiente crear empleo, sino construir un marco regulatorio que garantice trabajos dignos y de calidad que permitan a las personas tener vidas dignas. Por ello, y además de la derogación de las dos últimas Reformas Laborales de 2010 y 2012, desde la organización anarcosindicalista exigen la reducción de la jornada laboral sin reducción de salario y la defensa de una edad de jubilación digna y un sistema público de pensiones.

Fuente: https://www.tercerainformacion.es/articulo/actualidad/03/11/2021/cgt-considera-que-sin-la-derogacion-de-las-reformas-laborales-el-empleo-continuara-siendo-precario-en-un-pais-donde-mas-del-12-de-las-personas-en-activo-viven-en-riesgo-de-pobreza/

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El Profesor 4.0 en la escuela pública dominicana

Por: Héctor Rodríguez Cruz

Nos merecemos una Educación 4.0. Con Escuelas 4.0. Con Profesores 4.0, para formar los Talentos 4.0 que necesita el país de cara a la Revolución 4.0.

El debate sobre la calidad de la educación del país y la responsabilidad de los profesores  requiere ser reenfocado. Pese a la importancia que tiene el profesor en el proceso de la educación formal de los ciudadanos, para la vida y para el trabajo, resulta extremadamente injusto  culparlos del deterioro, limitaciones y déficits del sistema educativo nacional. ¡En todo caso somos muchos los culpables!

El  mundo 4.0, traducido como “Cuarta Revolución Industrial, exigirá a los docentes enfrentarse con situaciones cada vez más complejas como es formar para una sociedad más justa y democrática, preparar  a los estudiantes para desenvolverse en una sociedad que cambia y demanda  acceso al empleo justo y decente,  desarrollando las competencias necesarias para el trabajo, la creatividad y la innovación.

La educación 4.0 no vive al margen de la industria 4.0. Exigirá, por tanto, un Profesor 4.0, que asuma la educación como un espacio para el fomento de todo tipo de talento, incluido el Talento 4.0.

La Educación 4.0 y el Profesor 4.0, son la respuesta a las necesidades de la nueva revolución industrial y de la nueva revolución educativa donde la tecnología y las personas convergen para crear oportunidades nuevas, creativas e innovadoras.

En este sentido, resulta clave en la educación 4.0, la aplicación de la metodología del aprendizaje basado en proyectos y retos para el desarrollo del Talento 4.0 por medio del enfoque, despliegue y evaluación de programas específicos centrados en áreas claves para el Talento 4.0, y otros desafíos  que deberán estar presentes en el proceso de “reseteo” del docente 4.0.

Para los países que han logrado establecer sistemas educativos centrados en el desarrollo del conocimiento riguroso y actualizado de sus ciudadanos, la irrupción de la Cuarta Revolución Industrial representa una gran oportunidad para continuar manteniendo sus buenas posiciones en los mercados globales.

En cambio, para aquellas sociedades en las que sus líderes políticos, empresariales, sociales y educativos, han mostrado poco o ningún interés por hacer de la educación su principal motor de desarrollo, es muy probable que la revolución tecnológica sólo aumente sus ansiedades y camine lento.

En este sentido, debemos evaluar la educación dominicana  con franca honestidad. Comencemos por preguntarnos si los profesores dominicanos están  capacitados para formar ciudadanos con las debidas competencias para continuar una formación técnico profesional que les permita enfrentarse a los retos que se derivan de la Revolución 4.0.

En ese mismo sentido, habremos de examinar lo que se ha venido haciendo para mejorarlo o cambiarlo si fuera necesario. Sirva como ejemplo el Proyecto de  Formación Docente para la Excelencia, que para  el periodo 2016-2020 pretendía preparar  unos 20,000 “maestros de excelencia”. Sin embargo, sólo ingresaron a la formación docente 5,000 personas, de los cuales terminaron egresando unos 370 maestros.

Pongamos la mirada en las competencias que debe dominar el profesor 4.0,  tales como: Conciencia global. Alfabetización digital. Competencias financieras, económicas y de emprendimiento. Competencias cívicas. Competencias para el cuidado de la salud  y el medio ambiente.  Competencias para aprender e innovar.

Y también de estas otras: Creatividad; Innovación; Pensamiento crítico; Solución de problemas complejos; Comunicación; Colaboración; Razonamiento cuantitativo;  Autonomía; Empatía Toma de decisiones; Productividad y ética; Liderazgo y responsabilidad; Autorregulación; Respeto por los demás y otras.

Se estima  que el problema de la eficacia del perfeccionamiento para modificar la práctica pedagógica no reside solamente en el perfeccionamiento en sí como herramienta de cambio educativo, sino en las concepciones de aprendizaje, de sujeto y de saber en que se sustenta.

La dinámica de la “dignificación”, está centrada en condiciones salariales, seguridad social y condiciones de trabajo dignas y en prácticas educativas como la inclusión, la diversidad, la educación para la paz, la cooperación; ser ejercida como valor, como derecho o como identidad y dar como resultado, la generación de seres humanos activos en una sociedad dignificada y humanizada.

Sólo la Educación 4.0 podrá fomentar el Talento 4.0 que necesita la Industria 4.0. Sin embargo, no se ha dado  en el país un debate amplio y abierto sobre perfeccionamiento docente de cara a la Cuarta Revolución Industrial. ¡De ahí la necesidad de impulsar una discusión amplia más allá de los límites de las universidades y centros de formación de profesores.

Fuente: https://acento.com.do/opinion/el-profesor-4-0-en-la-escuela-publica-dominicana-9001252.html

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