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El tiempo y el trabajo en equipo

Por: José Javier León

9 junio 2016

“Las peripecias de la facultad de proyectar se confunden

con las peripecias de la creación de la libertad”

José Antonio Marina

Posiblemente en el área de la educación no exista una idea más acariciada que la del trabajo en equipo. No obstante, pese a todos los esfuerzos en su mayoría necesariamente conscientes para alcanzar dicha meta, ese trabajo conjunto, colaborativo, solidario, no hace parte plenamente, de la cotidianidad escolar.

Mi experiencia me lleva a pensar que existe una limitación estructural que impide el trabajo en equipo: una concepción del tiempo individual y por ende, fraccionado, que interrumpe los procesos y fragmenta las expectativas reduciéndolas en el mejor de los casos a metas y objetivos personales sin comunicación con las metas y objetivos de los otros. El trabajo en equipo es preciso concebirlo en colectivo, esto es, que el tiempo no afecte a cada uno en particular sino al todo o al conjunto de los docentes que se asocian para trabajar juntos. Tener un tiempo para todos, para un todos que se convierte en uno, pasa porque todos trabajen en un proyecto con objetivos y metas comunes. Así, el proyecto deja de pertenecer en exclusiva a la esfera personal del docente para formar parte de la compleja unidad de colegas que lo comparten, hasta integrar “una gran sinfonía” al decir de José Antonio Marina[1]. Pero para que ocurra, los docentes deben estar dispuestos a declinar sus proyectos personales en función del proyecto acordado en común. Lo dicho hasta acá, aunque suene obvio, sencillo y fácil de acometer, es acaso la piedra de tranca del trabajo colaborativo y del desarrollo de proyectos como tal, puesto que no existe al menos en educación proyecto que no reclame participación colectiva.

La labor docente es en esencia colaborativa. Sin duda nos debería asombrar que existan docentes que desatiendan esta condición si se quiere natural puesto que el conocimiento es una construcción social en la que participan (han participado históricamente) comunidades diversas. Puede alguien creer que lo que sabe o aprende depende de su sola persona, mas apenas salga un poco de su ensimismamiento tendrá que reconocer la participación de al menos generaciones de investigadores y estudiosos que adelantaron dichos conocimientos y le entregaron –en sus manos y sin pedir nada a cambio- el “testigo”. Por sólo poner un ejemplo, ¿existe algo más maravilloso que el lenguaje que empleamos y que aprendimos naturalmente? Pues he aquí un vivo y palpitante ejemplo, cotidiano e invisible, de ese trabajo minuciosamente colaborativo que es el lenguaje oral y escrito. No obstante, pasa con todo lo que sabemos, aprendemos y enseñamos. Formamos parte de comunidades que nos han entregado lo acarreado por siglos, para que de alguna manera lo continuemos y sigamos creciendo.

Llevar estas ideas a la escuela, a la universidad y al trabajo en equipo no es sino actualizar y hacer cotidiano ese aprender social inherente al conocer y a los conocimientos. El sólo sé que no sé nada es aceptación de que lo único que podemos saber no está en nosotros, que debemos ir abiertos y humildes al afuera donde están los otros.

Pero para que la colaboración se dé, es preciso que el tiempo particular se ponga en relación con el tiempo colectivo (deponer el tiempo del interés individual) pues sólo en comunión lo que sabemos (y somos) se entrega despojado del yo para ser de todos. El conocimiento así construido obviamente, no es de nadie en particular, no se puede almacenar y mucho menos “bancarizar”. De hecho, cuando ocurre esto último el conocimiento es sacado de circulación y, pasible de ser privatizado deja de crecer y de alimentarse de las experiencias infinitas, y se estanca. Como dice Marcos Santos Gómez en un texto que recuerda las ideas pedagógico-liberadoras del maestro brasileño Paulo Freire: “El educador bancario es, y en esto Freire sigue muy de cerca a Erich Fromm, un «necrófilo» (Freire, 1992, p. 85)[2]. Mucho conocimiento fatuo y pretencioso está enfangado en “conocimientos” que ya no circulan libremente, que no se ventilan en el ágora infinita que es la vida en sociedad.

Los proyectos educativos son en definitiva, espacios de encuentro y colaboración, en los que se pone en común el tiempo de cada uno para hacer nacer el espacio-tiempo de todos. Ocurre entre estudiantes y docentes, entre docentes, o en equipos mixtos que trascienden las rejillas administrativas para juntar-se y relacionar saberes y prácticas.

Lo importante entonces es reconocer las limitaciones que ofrece el espacio tiempo administrativo que recurre a los estancos para clasificar y controlar. Se trata de una racionalidad que comprende separando. Pero esto, que puede funcionar con materia objetiva –ajena y abstracta- como lo ha demostrado la ciencia moderna e ilustrada desde el siglo XVII –aunque no son pocos los problemas que ello ha traído a la pervivencia de la especie humana-, se dificulta cuando se trata de materia subjetiva (e intersubjetiva), de saberes con contornos difusos, donde lo real e imaginado, lo visible y lo invisible, lo mensurable y lo imponderable, lo material e inmaterial se conjugan para producir realidades complejas, menos experimentadas que experienciadas, si cabe el término.

La administración escolar acostumbra ser, lo sabemos, rígida. Los docentes nos encontramos con asignaciones particulares, individuales e individualizadas (total es a cada uno en particular a quien el sistema paga salarios y a cada quien en particular reclama cumplimiento), con objetivos por materia que deben cubrirse siguiendo un programa en cuya formulación difícilmente participó el docente. Aunque tenga lo que se conoce como “libertad de cátedra” lo cierto es que el programa y sus contenidos son antiparras con los que se ve lo ya visto, aceptado y permitido. Lo nuevo –si sobrevive a esta asfixia programada- debe pues, elevarse por encima de tales limitaciones.

Y es en este escenario obturado donde escuchamos deseos y petitorios que invitan al trabajo en equipo. ¿De verdad tienen tiempo los docentes para planificar y proyectar juntos? ¿Pueden sacar de la planificación general las cátedras y unidades para conjuntar intereses distintos y hacerlos comulgar, construyendo una unidad de espacio tiempo fundado en una figura inédita: la administración plural –autónoma y responsable- del tiempo? ¿La escuela, la universidad, están dispuestas a abatir los cercos administrativos para que los sujetos (estudiantes y profesores) trabajen en función de proyectos colectivos sin atender a las prerrogativas –disciplinarias- de los contenidos curriculares? ¿Es que pueden los docentes desafiar la vigilancia y el castigo disciplinar, propio de los cotos de saber que la tradición enciclopédica encapsula? Si respondemos afirmativamente, otra será la escuela y otra la organización académico-administrativa a la que se deban los docentes. Los proyectos podrían más fácilmente existir puesto que el trabajo en equipo tendría materialidad, un piso real y no conjetural desde donde poder levantarse. Otra también sería la evaluación: menos memorización; menos respuestas pre-conocidas. El docente dejaría de ser el que más conoce para ser uno más en el camino.

Antes de cerrar insistiré en una reflexión que subyace: el tiempo fragmentado que conduce a la individualidad es la raíz de la competencia (no de las competencias). Es decir, el uso particular e individual del tiempo conlleva el aprovechamiento de los recursos también individuales que, administrados con celo, inclinan inequitativamente la balanza de la suerte y las oportunidades.

Los proyectos en cambio, buscan homologar los tiempos y por lo tanto hacer nacer de manera si se quiere espontanea una homeostasis que convierta los talentos individuales (siempre naturalmente distintos y diversos) en oportunidades del proyecto, el cual crece y se fortalece precisamente en y con la diversidad. En cambio, con el uso fraccionado e individual del tiempo las competencias son puestas al servicio de la competencia (vencer al otro, superarlo como parte fundamental del éxito).

Dice Byung-Chul Han (2009) en el sugerente libro El aroma del tiempo: “La fragmentación del tiempo va acompañada de una masificación y una homogeneidad cada vez mayores”[3]; en efecto, el tiempo fragmentado masifica y homogeniza en la misma medida en que los sujetos sin iniciativa propia devienen objetos despersonalizados hasta la impersonalidad, lo cual conduce como bien sabemos a la inanidad y la idiotez. “Idiotas en cualquiera de las acepciones de la palabra: en la griega, la que se aplica al ciudadano vuelto hacia sí mismo, que ignora a los demás, lo público; o en las más recientes, la originariamente francesa, como ignaro, como desinformado, o, la más común, como trastornado, como incoherente”[4].

Por el contrario, en la construcción colectiva del tiempo, las competencias están al servicio del proyecto y el éxito del mismo redunda en el crecimiento (me atrevería a decir, re-nacimiento, por la conciencia y la responsabilidad crecientes) de todos los participantes.

Alcanzar ahora sí, como equipo, la meta, los objetivos del proyecto común, hará parte de una aventura educativa que incursiona por senderos desconocidos, atravesando el undoso bosque de la libertad.

[1] José Antonio Marina (1993) Teoría de la inteligencia creadora, Editorial Anagrama, Barcelona. El capítulo “Tratado del Proyectar” está disponible en: http://mpison.webs.upv.es/seminario2/textos/tratado_proyectar.pdf

[2] Marcos Santos Gómez (2008) “Ideas filosóficas que fundamentan la pedagogía de Paulo Freire

 

[3] El libro está disponible en: https://es.scribd.com/doc/276896569/El-Aroma-Del-Tiempo-Han-Byung-Chul

[4] Félix Ovejero Lucas (2008) “¿Idiotas o ciudadanos?”, en Claves de Razón Práctica, N° 184. Disponible en: http://fahora.es/?q=node/87

IBERCIENCIA. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica

Publicado en: http://www.oei.es/divulgacioncientifica/?El-tiempo-y-el-trabajo-en-equipo

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Educación y Política: notas para pensar más allá de las dicotomías

 

Por: Margarita Pacheco

¿PUEDE LA EDUCACIÓN SEPARARSE VERDADERAMENTE DE LA POLÍTICA? CONTRARIO A LO QUE AFIRMAN Y DIFUNDEN CIERTOS DISCURSOS PÚBLICOS, EMPEÑADOS EN SEGMENTAR LA REALIDAD EN DICOTOMÍAS FALSAMENTE OPUESTAS ENTRE SÍ, EN EL CASO DE EDUCACIÓN Y POLÍTICA EL VÍNCULO ES, QUIZÁ POR FORTUNA, MÁS INDISOLUBLE DE LO QUE A VECES SE NOS QUIERE HACER VER.

En el modelo de producción social que vivimos en estos tiempos, se dan fenómenos sospechosos todos los días, la mayoría relacionados con la forzada separación de cosas que no están separadas en realidad; a estas les podemos llamar dicotomías (división en dos partes de algo que es complementario). Aquellos que buscan mantener y reproducir el orden de cosas tal y como está en la sociedad capitalista, en su versión neoliberal, constantemente tratan de explicarnos el mundo a partir de dicotomías, de separar las cosas que están relacionadas. Este afán de diseccionar tiene como finalidad dificultar la comprensión de la realidad misma y facilitar la legitimación de lo no-legitimable; es decir, además de los efectos en la construcción del pensamiento –aunque de la mano con esto-, pensar en términos dicotómicos la realidad, tiene implicaciones profundamente políticas.

Estas escisiones, que sólo pueden sostenerse recurriendo a discursos retóricos, son inexistentes en los hechos, no obstante cumplen un propósito específico: crear la ficción de que los intereses económicos de ciertos grupos no inciden en la organización del poder y, al mismo tiempo, que estos no pautan las líneas que han de seguir las instituciones sociales de acuerdo a proyectos de sociedad encaminados a beneficiar a determinadas élites.

Es usual que cuando escuchamos hablar del, por demás complejo, asunto de la educación sea común que se dicotomice economía–política, educación–política, educación-economía, sin reconocer que todas estas dimensiones de lo social se encuentran relacionadas. Para los ideólogos que pretenden preservar el poder tal y como está, resulta conveniente presentar a la educación como un terreno “neutral”, más allá de los intereses de los grupos que controlan el poder o los que manejan la economía ―que casi siempre son los mismos. Es corriente escuchar en las declaraciones de los secretarios de educación frases como “la educación debe estar por encima de intereses partidistas”, “la formación de nuestros niños es la prioridad de este gobierno” y más del estilo. Mientras de manera discursiva se sostiene que los programas de las instituciones educativas deben ser ajenos a los intereses de los grupos políticos, en los hechos, estos programas atienden a las necesidades e intereses concretos de éstos.

Debemos tener claro que procesos educativos nunca son neutros, encarnan en todo momento un proyecto político, es decir, en última instancia, da cuenta de un proyecto de sociedad específico. Cuando hablo de proyecto político quiero referirme a una forma específica de organizar el poder para la producción y reproducción de una sociedad. En este sentido, cada sociedad demanda sujetos ―personas, hombres y mujeres― que hayan sido formados de acuerdo a los valores, creencias, costumbres, formas de producir y consumir, con una manera de entender el mundo y su movimiento de acuerdo a la historia que les ha tocado encarnar.

Siendo así, es necesario reconocer en todo momento que la educación, la manera y los contenidos  con los que se forma a los sujetos de una sociedad, es un terreno que se encuentra en permanente disputa; que se halla en tensión entre los intereses de los diferentes grupos de poder (políticos, empresarios, organismos internacionales…) y las necesidades profundas de las sociedades en las que se insertan. Depende de la fuerza de una sociedad para organizarse y su capacidad de reconocer y defender sus necesidades, que se trasluzcan sus demandas educativas en el sistema de educación, en cualquiera de sus niveles. Una sociedad poco reflexiva en torno a la formación que requiere para transformar sus condiciones de existencia, se encuentra a expensas de la imposición de programas educativos que buscarán, primordialmente, generar ganancias a partir de la explotación del trabajo de una población que difícilmente se beneficiará de ellas.

En la sociedad capitalista contemporánea, en la que las pautas sobre las que se organizan mujeres y hombres dimana de la organización del mercado, y ésta a su vez de las necesidades de acumulación de un grupo muy, pero muy reducido de personas, la educación lógicamente está encauzada a alimentar la acumulación de los dineros en las manos de este grupo. No solamente en términos de la preparación de cuadros aptos para realizar tal o cual trabajo en la cadena productiva; el diseño del sistema escolar también busca establecer los contenidos y mecanismos que susciten la legitimación del modelo de sociedad en el que emerge, es decir, su aceptación en el imaginario social. El trabajo de formación y aceptación ideológica en una sociedad como la nuestra se construye de manera cotidiana  a través de los medios de información masiva y los sistemas educativos, de allí que sea indispensable analizarlos con lupa crítica.

Si estamos de acuerdo en que cada proyecto educativo está vinculado a un proyecto político específico, hay que poner atención entonces a cuáles son los intereses a los que éste responde. En el caso del sistema educativo mexicano (como en la mayoría de los casos del mundo), es posible ubicar históricamente a qué propósitos ha servido el aparato educativo institucional de acuerdo a las necesidades sociales, económicas y políticas de los grupos de y en el poder en cada momento. Tristemente, tras un recuento de las transformaciones que ha sufrido la educación institucional en este país, es posible reconocer que, salvo honrosas excepciones (las Casas del Pueblo en los años 20, el proyecto Cardenista de educación socialista –con sus limitantes-, la creación de las Normales Rurales, y mucho más recientemente, la fundación de los Colegios de Ciencias y Humanidades por Pablo González Casanova), los movimientos que se operan en el sistema educativo mexicano han estado encaminados a reacomodarlo en función de las necesidades de los grupos políticos en el poder y, a últimas décadas, cada vez más de las necesidades de los empresarios (verbigracia la Educación por competencias, que traspasa la evaluación en las organizaciones empresariales, a los sistemas escolares).

En estos tiempos en los que el debate en torno a lo educativo en México cobra nueva actualidad, es importante trascender los discursos popularizados que pretenden desconocerla como real terreno que es disputado por los diferentes proyectos de sociedad, para estar atentos a cuáles son los intereses profundos que guían las transformaciones del sistema educativo en el país. A fin de ir deshebrando la enredada madeja de lo educativo, es necesario profundizar en un análisis que asuma la educación como elemento central en la organización y legitimación del orden social, que sea capaz de ubicar la relación que la dimensión educativa mantiene con lo político, lo económico, lo cultural; es imprescindible reconocer cómo es que se tejen estas relaciones, de qué manera se condicionan o determinan y cómo impactan en la vida cotidiana de mujeres y hombres, niñas y niños.

Quedan un puño de aristas que considerar para ir avanzando en la comprensión del tema educativo; en siguientes entregas trataré de ir planteando algunos elementos que considero centrales para elaborar una crítica reflexiva y concienzuda sobre la educación. Nos quedan pendientes temas como la diferenciación entre educación y escolarización,  la transformación de los modelos en los últimos años en beneficio del mercado, la pauperización de la enseñanza, pero también, nos resta hablar de las experiencias de educación que, a veces desde el terreno institucional y otras fuera de él, proponen formas educativas desde el diálogo, la equidad y el reconocimiento del otro, para la construcción de sociedades que trabajen para la libertad.

Tomado de:

http://pijamasurf.com/2013/03/educacion-y-politica-notas-para-pensar-mas-alla-de-las-dicotomias/

https://www.google.com/search?q=Educaci%C3%B3n+y+Pol%C3%ADtica&espv=2&biw=1366&bih=623&source=lnms&tbm=isch&sa=X&ved=0ahUKEwjN4JK2jJzNAhVMmx4KHXlmB3cQ_AUIBigB#imgrc=G0LrPDUKKcrtvM%3A

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Educación en tiempos de drones

 

RioNegro/10 de junio de 2016/Por: Sergio Povedano

Increíble: los chinos usan drones para monitorear a sus estudiantes “para que no se copien” en sus exámenes. Un examen de selectividad (“gaokao”) permite el acceso a la mayoría de centros universitarios y supone todo un acontecimiento social en China. Son llamados a la prueba 9,42 millones de estudiantes. El Ministerio de Educación asegura que a esta prueba sólo la pasa una cuarta parte de los inscriptos. Las universidades más requeridas son la de Pekín, Shanghai o Hangzhou. Existe gran presión para los alumnos, a tal punto que ha habido suicidios en estudiantes desaprobados en otros años. Pasar este examen significa el futuro del alumno y de su familia. El dron ya ha sido utilizado en dos centros de prueba de selectividad en la ciudad de Luoyang (provincia de Henan).

El presente artículo sostiene la idea (obvia) de que educar a los pobres es una obligación del Estado que requiere de profesionales, herramientas, recursos e inversión muy por encima de, por ejemplo, la educación de alumnos de clase media. Se trata de un trabajo enorme que engloba todo el entorno social del alumno. Es llevarlo de la casa a la escuela, retenerlo, asistir a sus padres y lograr que la educación entre en la vida del alumno y su familia. No es lo mismo “educación para pobres” que “educación pobre”, o no debería serlo, sino más bien dos puntos opuestos.

Veamos algunos pormenores al respecto, sumado esto a sucesos vinculados con la expresión “tiempo de drones”.

El dron es un robot, un avión no tripulado que funciona con una gran capacidad de banda ancha y el GPS. Este “juguete” se desempeña en la “recolección de datos” e identificación de objetivos, además de poder portar armas. Y es usado en otras actividades funcionales y recreativas. Así, su uso está en medio de polémicas.

El presidente Obama admitió recientemente que un dron asesinó a tres estadounidenses y un italiano después de un atentado fallido en enero de este año. El programa de drones habría provocado la muerte de más de 4.000 personas en Pakistán, Yemen, Somalia y Afganistán. Voceros de Estados Unidos aseguran que casi la totalidad de las personas que murieron eran combatientes enemigos. Sin embargo, los operadores de aviones no tripulados eligen sus objetivos al detectar patrones sospechosos que ellos ya tienen planteados de antemano. Así, si se diera una caravana de vehículos que se mueven juntos, esto podría indicar, quizá, que hay militantes agrupados y esto provocaría su destrucción. Cabe señalar que las procesiones de bodas o funerales tienden a moverse de una manera similar, por lo que se ha sugerido con demasiada frecuencia la muerte de civiles que asistían a una boda o un funeral. Y así terminó la vida de Warren Weinstein y Giovanni Lo Porto. Unas pocas empresas se hay repartido “el negocio de los drones” en este ‘contexto de guerra’, por así decirlo. Esto significa miles de operadores observando los videos de estos robots vigías. Un negocio más que rentable.

El párrafo precedente viene a cuento de que los tiempos cambian rápidamente y de que todo tiene vinculación, aunque no la veamos. Si un dron vigila a jóvenes en un examen y otro es un arma de última generación, no hay ninguna distancia. Incluso, el gobierno chino paga los estudios a sus más altos promedios y luego los asigna en puestos militares. Así es que serán ellos mismos (los que fueron vigilados por aviones no tripulados) quienes rediseñarán los drones. En Argentina, cuando se habla de que hay que repensar e implementar otra forma de educación, no existe excusa de “no se puede”.

Drones sobrevolando a los estudiantes en China son prueba de eso. “Mucho nuevo” se puede hacer. Cuando el papa Francisco dice “hagan lío… pero después arreglen la cosa” invita a una interpretación obvia de revolución en su acepción evolutiva. Es decir, desarmen lo que no funciona y armen algo nuevo. Y también dice lisa y llanamente: “Deben pensar de otra manera”. Por otra parte, sin desmerecer los datos alentadores del actual gobierno sobre la construcción de nuevas escuelas y salitas y la refacción de viejos edificios, se debe saber que la mejora en infraestructura es necesaria pero no suficiente para erradicar la pobreza.

La pobreza puede aumentar y de hecho datos históricos así lo dicen. En www.worldbank.org se comenta que, tal como lo establece la Declaración de Incheon de 2015, emanada del Foro Mundial de Educación, se debe trabajar para que “los docentes y los educadores estén empoderados, sean debidamente contratados, reciban una buena formación, estén cualificados profesionalmente, motivados y apoyados dentro de sistemas, que dispongan de recursos suficientes, que sean eficientes y que estén dirigidos de manera eficaz”. El UIS (Instituto de Estadística de la Unesco) calcula que para alcanzar el objetivo de la educación primaria universal de aquí al 2020 los países deberían contratar un total de 12,6 millones de maestros de primaria. Entre la pobreza extrema y la escuela hay una distancia que el Estado debe ver con claridad. Y en Argentina hay que evitar que ciertas provincias argentinas conserven la pobreza como moneda electoral.

Está claro que no a todos les interesa la educación pública o que la educación pública avance, por diferentes razones: ideológicas, de intereses propios, sociales (clasistas), etcétera. Mas la pregunta es fundamental: ¿cómo hacer que nuestro país piense de otro modo? Sin embargo, los candidatos a presidente dan a entender que tienen la respuesta a “esa pregunta”.

La inversión educativa constituye un espacio fundamental en la política de los gobiernos y de organismos internacionales. Esto en favor a una proyección de desarrollo y lucha contra la pobreza. Pero sucede que la mayoría de los sistemas educativos no redunda en beneficio de los niños más pobres. Se estima que 250 millones de niños no saben leer ni escribir, si bien muchos han asistido a la escuela durante años. Se trata de una tragedia que tiene consecuencias graves para el objetivo de acabar con la pobreza extrema.

Afirma Jim Yong Kim, presidente del Grupo Banco Mundial: “Al existir en la actualidad casi 1.000 millones de personas que siguen condenadas a una situación de pobreza extrema, los esfuerzos sostenidos por mejorar el aprendizaje de los niños movilizarán un enorme potencial humano en los años venideros. Los mejores resultados en el aula ayudarán a poner fin a la pobreza extrema”.

Volviendo al pasado, recordamos el camino de la barbarie a la civilización con la educación de Sarmiento. Para algunos, tal intención educativa fue interpretada como el menosprecio de la cultura indígena. Hoy el camino de la educación requiere todo su paradigma para educar a los pobres, pensar de otro modo, porque debemos dar como resultado otros representantes, mejores dirigentes.

En este “tiempo de drones”, podemos acceder a conclusiones a partir del big data desde programas inteligentes o, al contrario, ignorar lo precedente y ejecutar medidas creativas antes no vistas. Existen recursos antes jamás vistos para educar a nuestros niños. Así, repito: educar a los pobres es una obligación del Estado que requiere de altos profesionales, herramientas, recursos e inversión muy por encima de “la educación normal”.

Al fin, no será lo mismo “educación para pobres” que una “educación pobre”, o no debería serlo, sino más bien dos puntos opuestos.

Tomado de: http://www.rionegro.com.ar/columnistas/educacion-en-tiempos-de-drones-NCRN_7958354

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Venezuela: Docentes universitarios reciben formación para abordaje de estudiantes sordociegos

Venezuela/ 08 junio 2016/Autor: Carmen Gómez/ Fuente MPPEUCT

El evento educativo está enmarcado dentro del Sistema Nacional de Formación Permanente del Docente Universitario que adelanta el Ministerio del Poder Popular para Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología (Mppeuct), a través del Programa de Divulgación y Formación, que tiene como objetivo la atención de las personas con discapacidad en el sector.

El Colegio Universitario de Caracas (CUC), realizó este miércoles la I Jornada de Formación Docente en materia de Abordaje Pedagógico de estudiantes con discapacidad de sordoceguera, con el objetivo de proporcionar a los profesores universitarios herramientas teóricas y practicas para favorecer la igualdad de derechos, oportunidades e inclusión de las personas con discapacidad en la educación universitaria.

El evento educativo está enmarcado dentro del Sistema Nacional de Formación Permanente del Docente Universitario que adelanta el Ministerio del Poder Popular para Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología (Mppeuct), en articulación con profesores universitarios y expertos en discapacidad, provenientes de distintas casa de estudios del estado Zulia, Barinas, Táchira, Monagas, Yaracuy, Anzoátegui, Miranda y Distrito Capital.

Dimas Yépez, profesor universitario del Programa de Deficiencia Auditiva de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (Upel), expresó que este centro de estudios superiores se encuentra en su etapa final de transformación curricular lo que significa la creación de nuevos diseños curriculares para la atención de las distintas necesidades que tiene el país en el área de la educación, “eso ha dado con la creación de la carrera en Interpretación de Señas, es un trabajo que se ha iniciado y pretendemos ser una de las primeras universidades en comenzar esta carrera universitaria”, señaló.

Yépez forma parte del Programa de Divulgación y Formación que inicia el Ministerio del Poder Popular para Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología (Mppeuct), que tiene como objetivo la atención de las personas con discapacidad en el sector.

Por su parte, Nelly Ramírez, directora de la Asociación de intérpretes de Lenguas de Señas Venezolana y Guías Intérpretes para Sordociegos (Asoive), refirió que esta formación resulta de una guía instruccional de la necesidad de formar docentes que sean conocedores de que existe una población en esta condición y que se les brindan las oportunidades en todas las universidades del país.

Entretanto, Romina Sciacca, docente de la cátedra de Educación Especial de la Upel, informó que se viene trabajando en un proceso de inclusión de la población con sordoceguera en el subsistema de educación universitaria, “para que las personas con esta discapacidad única que lleguen a este nivel universitario tengan las adaptaciones para darle la mayor accesibilidad posible”.

Thais Lugo, docente del Instituto Universitario del estado Bolívar, viene trabajando con las políticas de Estado y el proceso de inclusión de las personas con discapacidad en el sector universitario, lo que representa un campo novedoso por cuanto la población con la condición de sordoceguera es bastante reducida en el país.

“Es una equiparación de oportunidades, no es solo el proceso de formación sino el proceso de intregración socio-laboral orientado a que estas personas sean unos adultos plenos e independientes y que asuman su responsabilidad de vida en el núcleo familiar”.

La actividad se realiza en el marco del mes de la Sordoceguera en homenaje a Helen Keller, siendo el 27 de junio el Día Internacional de esta discapacidad, fecha establecida por la Declaración de las Necesidades básicas de las personas sordociegas. Según Asoive, en Venezuela existen cinco mil sordociegos y 760 personas registradas con esta discapacidad.

Fuente:

http://www.mppeuct.gob.ve/actualidad/noticias/docentes-universitarios-reciben-formacion-para-abordaje-de-estudiantes

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Niño, cómete las acelgas

España/08 junio 2016/Autor:Javier Sampedro/Fuente:El País

El cerebro infantil lucha entre su apetencia por el dulce y los consejos dietéticos de la madre

Una sociedad opulenta no siempre encaja con la naturaleza humana, que evolucionó en un contexto mucho más magro. Nacemos programados para comer dulces, grasas y todos los alimentos hipercalóricos que arruinarán nuestra salud futura, y cada vez es más esencial que el niño aprenda a controlar esas apetencias insalubres. Una investigación neurológica aclara ahora cómo se desarrolla el principal mecanismo de compensación: el niño incorpora un modelo del tipo de alimentos que le aconseja su madre, y dos partes de su cerebro luchan entre el deseo salvaje del pastel y el discreto encanto de la acelga que ha aprendido de mamá. He aquí el aprendizaje nutricional en acción.

En su alegoría del auriga, Platón representa el alma humana como un carro tirado por dos caballos, uno ruin y otro noble, que simbolizan la pasión desbocada y el impulso racional. El conductor (auriga) pasa las de Caín para evitar que cada caballo tire para su lado y llevar el carro a buen puerto. En términos neurológicos, el caballo ruin es el córtex prefrontal ventromedial, un módulo cerebral implicado en los circuitos del placer, o de la recompensa. Y el caballo noble es el córtex prefrontal dorsolateral, una región responsable del autocontrol. Todavía no sabemos exactamente dónde está el auriga –y hasta es posible que no exista—, pero eso es irrelevante para el actual estudio.

Amanda Bruce y sus colegas de la Universidad de Kansas han estudiado a 25 niños de 8 a 14 años de edad con una combinación de pruebas psicológicas de comportamiento e imágenes de su cerebro en acción con resonancia magnética funcional. Les han pedido, para empezar, que puntúen 60 alimentos (manzanas, coles, patatas fritas, gominolas y así hasta 60) según dos criterios: si les gustaría comérselos y si a su madre les gustaría que se los comieran. También han examinado la actividad de su cerebro mientras tomaban esas decisiones penosas.

Los resultados, que presentan en Nature Communications, muestran que la elección del niño se debe a una combinación de sus apetitos salvajes con lo que, según entienden, su madre habría elegido para ellos. La resonancia magnética ha demostrado luego que la activación del córtex prefrontal ventromedial (el caballo ruin) se correlaciona con las preferencias personales del niño; y que la activación del córtex prefrontal dorsolateral (el caballo noble) lo hace con las preferencias de la madre que el niño ha internalizado. Bien por la alegoría del auriga.

Pero hay un tercer resultado que se le escapó por completo a Platón: que la actividad del caballo noble reprime a la del caballo ruin. Esto, desde luego, alivia de forma considerable el esfuerzo del auriga. El caballo noble, en realidad, le da hecha buena parte del trabajo y, si se activa de manera vigorosa, garantiza por sí solo que las dos bestias tiren en la misma dirección. Como vimos antes, es posible que el auriga no exista, es decir, que no sea más que un sistema emergente formado por caballos autónomos.

En cualquier caso, los resultados revelan la importancia clave de los mensajes que la madre –o el conjunto de los padres y los educadores— transmiten a su desconcertada prole. Incluso a una edad tan temprana como los ocho años, y tal vez incluso antes, esos mensajes van a formar parte de su cerebro, literalmente. Así que, aunque a la niña le gusten los pasteles, los padres deben insistir en que se coma las acelgas. Aunque no lo haga, pero díselo.

Fuente:

http://elpais.com/elpais/2016/06/07/ciencia/1465288012_134774.html

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China penalizará con siete años de cárcel a quien copie en los exámenes de selectividad

China/09 junio 2016/Fuente: ABC Internacional

Al igual que en España, estos días tienen lugar en China los exámenes de acceso a la Universidad. A esta temida prueba de Selectividad, conocida en mandarín como «gaokao», se presentan casi nueve millones y medio de estudiantes, quienes se juegan buena parte de su vida y hasta el honor de la familia en un ritual académico que hunde sus raíces en la milenaria meritocracia confuciana del país.

El motivo es que estos exámenes, que duran entre dos y tres días, determinan la Universidad a la que puede acceder el alumno y marcan su futuro laboral en una sociedad tan masificada y competitiva como la china. Si un estudiante no puede entrar en una de las mejores universidades del país, que por lo general están en Pekín, Shanghái y otras grandes ciudades, su sueldo será notablemente más bajo cuando encuentre un trabajo.

Para garantizar la limpieza de esta prueba, el autoritario régimen de Pekín castigará con hasta siete años de cárcel a quien pille copiando, prohibiéndole además su presentación durante otros tres años en exámenes oficiales u oposiciones estatales, según informa la agencia estatal de noticias Xinhua. Además de cachear a fondo a los estudiantes y cotejar sus huellas dactilares o incluso su iris, los colegios tienen detectores de metales y escáneres para evitar que utilicen sistemas de radiotransmisión con los que alguien pueda soplarles las respuestas desde el exterior.

 En el pasado, se han detectado casos de mafias perfectamente organizadas que utilizaban sofisticados dispositivos ocultos, como auriculares sin hilos, para comunicarse con los alumnos por ondas a través de emisoras de radio. Con el fin de descubrirlos, algunos centros incluso llegaron a dotarse de drones con escáneres que sobrevolaban las clases en busca de estos aparatos, más propios de una película de espías. Junto a dichos métodos, otras familias contrataban por una millonada a universitarios con un brillante expediente académico para suplantar a los alumnos y hacer ellos mismo el examen con carnés de identidad falsificados.

La importancia del «gaokao» es tal que las preguntas, consideradas un secreto de Estado, son transportadas por la Policía a los centros educativos bajo un draconiano dispositivo de seguridad.

Además, las ciudades se paralizan por estos exámenes, que obligan a detener las obras cerca de los colegios donde se celebran, así como a cerrar los bares e incluso a interrumpir el tráfico para que los estudiantes no se desconcentren. Todo con tal de que hagan un buen “gaokao” porque en ello les va su futuro.

Fuente:

http://www.abc.es/internacional/abci-china-penalizara-siete-anos-carcel-quien-copie-examenes-selectividad-201606071820_noticia.html

 

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El secreto de Canadá para acoger a miles de refugiados en tiempo récord está aquí

Canadá/09 junio 2016/Autor: María Torrens Tillack /Fuente: El Español

“Nos sentimos en casa y altamente respetados, como humanos”, dijo uno de los primeros refugiados que llegó a Canadá a principios de diciembre pasado, al primer ministro Justin Trudeau. La familia, con una hija pequeña, acababa de aterrizar en Toronto a principios de diciembre de 2015 y las cámaras recogieron el encuentro.

Trudeau quiso saludar personalmente junto a la premier del Estado de Ontario a los recién llegados y estrecharles la mano para proclamar públicamente: “Welcome home” (Bienvenidos a casa). “Querríamos darle las gracias por toda esta hospitalidad, toda esta bienvenida y todas estas cosas”, expresó el padre de familia después de que el equipo de bienvenida les ataviara con un anorak para afrontar el duro invierno canadiense.

Ha pasado ya medio año desde aquel día y después de que Canadá alcanzara su plan iniciado el 4 de noviembre para acoger a 25.000 refugiados en febrero, el Gobierno de ese país decidió ampliar su programa de acogida. Hoy acoge a 27.580 sirios y sigue trabajando por recibir a más, junto a organizaciones e iniciativas privadas.

Este miércoles la Alta Representante de la Unión Europea, Federica Mogherini, inició una visita de dos días a Canadá para tratar, entre otros asuntos, la “crisis migratoria” y probablemente tomar buena nota del ejemplo en la gestión de la acogida de refugiados del país norteamericano.

Voluntad y ejemplo político

Canadá rema a contracorriente. Mientras los Veintiocho en la Unión Europea apenas han reubicado a más de 2.000 refugiados entre los Estados miembros de los 160.000 acordados desde septiembre, el Ministerio de Inmigración, Refugiados y Ciudadanía canadiense lo dice todo ya en su propio nombre. No es un ministerio del Interior, ni de asuntos sociales el encargado de llevar todo esto a cabo, sino uno específico que ya contempla el asilo entre sus principales políticas (hasta que llegó Trudeau al Gobierno no incluía a los refugiados en el título).

“Apunte para líderes mundiales: así es como se da la bienvenida a los refugiados”, tituló Al Jazeera, el canal más internacional del mundo árabe, un artículo de opinión sobre el “espectáculo” de Trudeau. El texto apreciaba el esfuerzo canadiense y la avidez en la estrategia política para fomentar la buena imagen del carismático premier, a la vez que criticaba la escenificación propagandística.

Sin embargo, Michelle Banks, responsable del Programa para Estudiantes Refugiados en Canadá cree que es primordial dar buen ejemplo. “Cuando los líderes [políticos] muestran un apoyo por iniciativas como ésta y crean una imagen positiva de los recién llegados, generan apoyo social. Ahí posiblemente la Unión Europea tenga trabajo por hacer”, sugiere por teléfono a EL ESPAÑOL desde Ottawa.

“Fue una promesa electoral. Empezó a haber un cambio en la opinión pública por Aylan Kurdi”, apunta Loly Rico, presidenta del Consejo Canadiense para Refugiados, desde Toronto. Se refiere al pequeño sirio cuyo cuerpo sin vida apareció en una playa turca el pasado septiembre. Si al resto del mundo le conmovió la escena e impulsó que la Unión Europea se movilizara, a Canadá le tocó más aún si cabe: la tía del niño fallecido vivía en Canadá. “Eso hizo que la opinión pública volviera a pedir al Gobierno [una política activa en la ayuda a los refugiados]”.

Como un ciudadano canadiense desde el minuto 1

Una política que podría sonar osada en Europa, con los crecientes movimientos xenófobos y de extrema derecha en distintos países miembros, es la que ha recuperado el Gobierno de Trudeau al estrenarse en 2015.

“Una vez usted viene tiene los mismos derechos como cualquier otro ciudadano, excepto por el voto”, destaca Rico. Ella lo sabe bien, pues vivió en sus propias carnes la situación de los refugiados en Canadá al llegar hace 26 años de El Salvador huyendo de su guerra civil.

Como residentes, los refugiados tienen acceso a todos los servicios sociales, como sanidad y educación, permiso para trabajar desde el mismo momento en el que pisan suelo canadiense y otras ayudas más habituales en otros lugares del mundo, como clases gratuitas para aprender el idioma del país de acogida. Ahora algunos municipios están valorando la posibilidad de dar a los residentes permanentes el acceso a la votación en las elecciones locales.

Rico no tiene duda alguna de que estas políticas de integración son la clave en el éxito -aunque puntualiza que siempre quedan puntos que mejorar- de la acogida de refugiados en Canadá.

El impulso de guerras que han marcado la historia

Canadá presume de tener una larga tradición en la acogida de refugiados. Rico explica que todo comenzó en los años 40 con quienes huían de la guerra en Europa. “Fue por un punto económico, porque Canadá no estaba habitado históricamente”, indica la presidenta del Consejo para Refugiados.

Una ley de 1976 que se aprobó durante la guerra de Vietnam, la última vez que Canadá promovió una llegada masiva de refugiados al país hasta ahora. Aquella nueva normativa hablaba de la recepción y aceptación de diferentes culturas. “Con esa política lo que se ha logrado es que muchos de los refugiados que hemos venido tenemos acceso para integrarse dentro de la sociedad”, opina.

En 2002 vino un nuevo giro normativo y la ley abordó directamente la protección de refugiados. Sin embargo, Rico cuenta que tras los atentados del 11-S en 2001 se había comenzado a cerrar las puertas a las llegadas de refugiados, especialmente a aquellos provenientes de países de mayoría musulmana. No se llegó a cerrar el flujo del todo, pero ha sido con el nuevo Gobierno liderado por el centrista Trudeau cuando se ha retomado la política histórica de acogida a los demandantes de asilo. La campaña actual está centrada en sirios de campamentos de refugiados en Líbano, Jordania o Turquía.

Estudiantes que financian los estudios de refugiados y otros patrocinios privados

“Me estoy convirtiendo en la persona que imaginé que sería”, cuenta por videoconferencia Anas Hussain, un sirio de 24 años que llegó a Canadá unos meses antes de que el Gobierno de Trudeau impulsara una campaña específica para acoger a compatriotas suyos. Llegó el 26 de agosto de 2015 y en tierra le recibieron un grupo de estudiantes universitarios junto a Michelle Banks.

Para Anas fue “una de las sensaciones más agradables” en su vida reciente. La guerra destruyó su casa familiar en el sur de Siria y se mudó con sus padres y hermanos a Damasco. Allí pudo estudiar informática en la universidad, pero cuando el Gobierno le llamó a filas decidió que “no quería estar en ese lado de la Historia”. Y huyó a Jordania.

Allí trabajó de todo: carpintero, panadero, vendedor en una tienda de móviles. En negro, no tenía ni estatus de refugiado ni permiso para trabajar. Estuvo malviviendo en Amán (la capital) durante dos años y medio hasta que el Programa para Estudiantes Refugiados de Canadá cambió su suerte.

Anas abandonó Siria en enero de 2013 para evitar tener que unirse al Ejército.

Anas abandonó Siria en enero de 2013 para evitar tener que unirse al Ejército.Cedida por Anas Hussain

Mientras en España las iniciativas privadas y los voluntarios que surgieron al estallar la crisis de los refugiados se encontraron de bruces con la legislación española, que no contempla esta posibilidad, en Canadá existen un centenar de organizaciones de iniciativa privada para patrocinar la llegada de refugiados. De los más de 27.500 refugiados acogidos hasta ahora en la presente campaña, cerca de 10.000 han llegado a Canadá gracias a iniciativas ciudadanas.

¿Qué implica ese patrocinio? Tanto si es el Gobierno como una organización privada la que acoge a un refugiado, adquieren el compromiso de financiar su estancia durante el primer año, un periodo clave para la integración del nuevo residente canadiense, explica Rico.

Canadá promueve fórmulas como la acogida en familia o en un entorno universitario. “La concienciación sobre la crisis en septiembre cambió nuestro programa. Duplicamos nuestras cifras”, asegura Banks, del programa de acogida para estudiantes universitarios refugiados. Si el curso pasado pudieron apoyar la llegada de 84 jóvenes, en el presente curso tramitan recibir a un total de 160.

Puede sonar a poca cosa, pero se trata de un programa muy especial, porque son los propios estudiantes universitarios los que con microdonaciones que van de 25 céntimos a 20 dólares anuales financian su acogida. También contribuyen las instituciones universitarias, que les conceden alojamiento y matrícula gratuitos. Así entre todos ellos se comprometen a al menos un año de sustento garantizado.

En total han pasado de recaudar 3,2 millones de dólares en 2015 a más de 6 millones este año. “Se recaudó de manera local por estudiantes. Fue cosa de unas semanas en realidad: en septiembre enviamos una carta invitando a incrementar la cuota o a unirse al programa a las universidades y ahora tenemos doce nuevos campus participando”, explica la responsable del programa.

También ponen especial hincapié en el elemento clave señalado por Rico: la integración. Y es que los voluntarios universitarios ayudan a los estudiantes refugiados a adaptarse a su nueva realidad, les acompañan en el proceso y asesoran para que sepan adónde recurrir para cada necesidad. La responsable de este programa asegura que el “apoyo moral” para los recién llegados es al menos igual de importante que el monetario y por ello también trabajan en la concienciación de la comunidad universitaria. Para Banks, implicar a los jóvenes es esencial.

Pasado el año de financiación al que se compromete el Programa para Estudiantes Refugiados (aunque algunas universidades amplían este apoyo), estos jóvenes de entre 18 y 30 años tienen el mismo derecho que los canadienses para acceder a becas universitarias y ayudas del Gobierno regional o federal y pueden trabajar sin restricciones.

En Italia la comunidad católica de San Egidio recibió en mayo a más de un centenar de refugiados, algo impensable en España, donde la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) tuvo que responder a las solicitudes de ciudadanos españoles que no podían acoger a refugiados en sus casas, pues todo tenía que pasar por la Administración. Rico, la presidenta del Consejo para los Refugiados, asegura que Alemania se ha interesado por el modelo de patrocinio privado canadiense.

Identificar a los más vulnerables in situ

“Si [los 28] esperan que lo haga todo Acnur, [no funcionará]”, advierte Aslam Daud, presidente de Humanity First Canada, una ONG humanitaria con origen en Reino Unido. Esta organización ejerce de mediadora entre patrocinadores privados y los demandantes de asilo y para ello se desplazan a los campamentos de refugiados personalmente. Desde septiembre han gestionado la llegada a Canadá de 200 refugiados sirios.

Daud cree que es “extremadamente importante” identificar a quienes más ayuda necesitan sobre el terreno. Su ONG identifica a “los más vulnerables, especialmente mujeres y niños o familias con hijos pequeños”.

La Unión Europea baraja desde hace algún tiempo establecer centros de registro en los campamentos de refugiados de Oriente Medio o en los lugares de conflicto y así poder gestionar una vía legal y segura para quienes cumplan los requisitos necesarios para obtener el estatus de refugiado y así evitar que se sometan a una ruta potencialmente mortífera, y a veces sin visos de prosperar su solicitud de asilo.

“Yo no creo que la solución esté en trasladar a 4 millones de refugiados a otro país. Hay que ayudar a los más vulnerables [para reubicarlos] y encontrar una solución permanente”, opina Daud. “Los campamentos de refugiados son una solución mejor que el realojo [para los demás]”. Lo que hay que hacer es mejorar las condiciones de esos campamentos, añade.

Comunicación transparente

“Bienvenidos refugiados” es el lema que encabeza la página web del Ministerio de Inmigración y Refugiados concernido, con un completo despliegue que promueve su acogida a través de una red de organizaciones locales, facilita el contacto de patrocinadores privados con familiares sirios en Canadá, cuenta historias personales de los recién llegados, promociona las donaciones y busca voluntarios activamente.

El portal de internet ofrece una completísima información tanto a los ciudadanos de ese país que desean informarse sobre la campaña #WelcomeRefugees como a aquellos que desean implicarse en la acogida de los demandantes de asilo y también para los propios refugiados que quieren tramitar su solicitud con el país norteamericano.

Los canadienses pueden ayudar con una donación económica, ofrecerse como voluntarios a su organización local más cercana o patrocinar a refugiados. En la web se pueden encontrar los distintos pasos que se pueden dar en cada caso, además de un mapa en el que localizar las distintas iniciativas relacionadas que existen en todo el país, con los correspondientes datos de contacto.

La distancia puede ayudar

“Desde CEAR hemos visto con envidia la rapidez del proceso de reasentamiento en Canadá frente a la lentitud desesperante de la Unión Europea”, reconoce la Comisión Española de Ayuda al Refugiado a este periódico.

Mientras en la Unión Europea arrecian las críticas por la lentitud en la reubicación de los 160.000 refugiados acordados el pasado otoño o por el acuerdo de Bruselas con Ankara para frenar la llegada de demandantes de asilo por el Egeo, los canadienses consultados por EL ESPAÑOL son más comprensivos.

“Es un contexto diferente por la proximidad”, subraya Banks. “No es justo comparar ambas situaciones”. Rico coincide en el diagnóstico, pero señala que “las muertes del Mediterráneo son un resultado de las leyes de la UE: donde usted va, ahí es donde empieza el proceso de refugiado, no donde necesita llegar”.

Ana, el estudiante y trabajador refugiado sirio, admite que no le gusta lo que ve en la gestión de la crisis de refugiados por parte de la Unión, pero dice que es normal que deban “parar la inmigración ilegal: tienen que librarse de la gente que no tiene problemas”.

La presidenta del Consejo para Refugiados pone una puntilla crítica con Canadá y recuerda que aunque los 27.580 refugiados sirios que ha recibido el país en los últimos seis meses es una buena noticia, hay muchos más sirios y demandantes de asilo de otros países que necesitan ayuda.

Menos de un año después de su llegada a Canadá, Anas sigue estudiando un nuevo grado de Informática, ha conseguido trabajo en el departamento internacional de su universidad y dice que “trabaja por conseguir una buena versión de mí mismo”.

El recuerdo sigue siendo duro. Anas sufrió problemas de ansiedad e ingesta compulsiva de alimentos durante el mal trago que supuso su paso por Jordania. Algunas canas empiezan a asomar en su joven cabellera, muestra con una sonrisa a través de la cámara.

Pero su vida sigue sin ser un camino de rosas: trabaja no sólo para mantenerse a sí mismo, sino para poder mandar dinero que a sus padres y su hermana, que siguen en Damasco. Cuando su hermano pequeño llegó a la edad para prestar el servicio militar, también huyó. Ahora está en Turquía y esperan poder reunirse.

Fuente:

http://www.elespanol.com/mundo/20160608/130987320_0.html

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